El "Sacrificio de Ifigenia"./ Arriba, parte central del mosaico encontrado en la ciudad romana de Ampurias, Gerona, Cataluña.

El mosaico emporitano del Sacrificio de Ifigenia, fue descubierto en 1848, siendo pieza importante de los restos de una casa romana; ya que constituía el recuadro central del pavimento de una de sus habitaciones. Dicho recuadro mide 60 centímetros de altura por 55 centímetros de ancho./ Abajo a la derecha.

viernes, 27 de marzo de 2026

Pragmatismo y Amor Contemporáneo (segunda parte) || "esa institución llamada matrimonio"

Pragmatismo y Amor Contemporáneo

Consideraciones acerca de la "caída de esa institución llamada matrimonio" y "un amplio abanico de opciones".

Veamos ahora las diferentes maneras de convivencia entre "amigos efectivamente comprometidos" (con vínculos sólidos); en libertad de cabalgar sin haber pasado por un "procedimiento de formalización oficial" (al menos, por aún no haberle considerado necesario)

Continuando con el análisis de Pragmatismo y Amor Contemporáneo, entramos en el terreno de la post-institucionalidad. Si el matrimonio tradicional operaba como un "contrato de adhesión" con cláusulas preestablecidas por el Estado o la religión, las nuevas formas de convivencia surgen como un diseño a medida. Aquí, la solidez no proviene de un sello externo, sino de la arquitectura interna del vínculo.

1. La Amistad como Estructura Portante

En estas formas de convivencia, la "amistad" no se entiende como un vínculo ligero, sino como el suelo ético de la relación. Al eliminar la formalización oficial, el compromiso se desplaza del deber ser al querer estar.

El Compromiso Efectivo: A diferencia del compromiso legal, este se renueva en el presente continuo ("el movimiento se demuestra andando", decía mi padre). La ausencia de un "procedimiento" obliga a las partes a mantener una vigilancia ética sobre el deseo y el bienestar del otro, ya que no existe una estructura inercial que sostenga la relación si el afecto se agota.

Vínculos Sólidos sin Anclajes: Se fundamentan en la confianza técnica y emocional. Es una "geometría de apoyo" donde cada sujeto mantiene su centro de gravedad, pero decide compartir el espacio vital.

2. El "Cabalgar en Libertad" (Autonomía Compartida)

La caída del matrimonio como institución única ha dado paso a lo que podríamos llamar Soberanía Vincular. La convivencia ya no se percibe como una fusión de identidades, sino como un galope paralelo.

La No-Domesticación: Los "amigos comprometidos" rechazan la idea de que la convivencia deba anular la singularidad. El "cabalgar" implica movimiento, trayecto y, sobre todo, la posibilidad de mantener el propio ritmo mientras se acompaña al otro.

La Formalización como Opción, no como Destino: La decisión de no pasar por el registro civil no se lee necesariamente como una falta de seriedad, sino como una declaración de principios: el vínculo es válido por su propia existencia, no por su reconocimiento burocrático.

3. Tipologías del Abanico Contemporáneo

Dentro de este esquema de pragmatismo y libertad, observamos diversas configuraciones:

4. El Riesgo como Sustento

Paradójicamente, la falta de formalización inyecta una dosis de incertidumbre vital que mantiene el vínculo "orgánico". Al saber que la puerta está simbólicamente abierta, el esfuerzo por habitar el espacio común se vuelve más consciente. En este escenario, el "saber hacer" con el otro sustituye a la norma. La ética del compromiso contemporáneo no reside en la promesa de un futuro inmutable, sino en la calidad de la presencia actual. No se trata de "hasta que la muerte nos separe", sino de "mientras el deseo y el respeto nos sostengan en el galope".

Esta falta de "red de seguridad" legal influye en la profundidad del compromiso ético entre estos nuevos compañeros de camino. Sin embargo, me atrevo a resaltar que: más que un tema de "ética particular" acá, queramos o no, corresponde aceptar que las estructuras [Estado(s) y Religión(es)] "no sueltan las riendas".

Este es un punto neurálgico. Aunque el sujeto intente diseñar su propio trayecto, se topa con que las estructuras del Estado y la Religión ya habían diseñado el terreno mucho antes de que el jinete empezara a cabalgar. Esas "riendas" no son sólo simbólicas; son mallas de contención que operan a través de la norma y el dogma, incluso cuando el individuo cree o piensa haberlas soltado.

1. El Estado: La Captura a través de la Norma

El Estado no permite el vacío. Ante la caída de la institución matrimonial tradicional, las estructuras legales han generado mecanismos de "recaptura" para mantener el control sobre la propiedad, la herencia y la seguridad social.

La Formalización por Omisión: En muchas legislaciones, el simple paso del tiempo en convivencia genera "uniones de hecho" o "concubinatos" que el Estado regula automáticamente. Es decir, aunque los sujetos no quieran "formalizar", el Estado los formaliza por ellos para asegurar la trazabilidad civil y económica.

El Control del Patrimonio: Las riendas estatales se aprietan especialmente en lo material. El Estado necesita saber quién es responsable de quién ante la ley, convirtiendo el afecto en una categoría administrativa.

2. La Religión: El Peso de la Superestructura Moral

Incluso en sociedades secularizadas, la Religión opera como una estratigrafía cultural. Sus riendas son psicológicas y sociales.

El Juicio de la Mirada: La "institución" no sólo está en el templo, sino en la mirada del entorno. El concepto de "pecado" ha mutado a "falta de seriedad" o "inestabilidad", manteniendo una presión moral que busca devolver al sujeto al redil de lo conocido y lo sagrado.

La Sacralización de la Forma: La estructura religiosa impone la idea de que lo que no tiene un "testigo superior" carece de trascendencia. Esto genera una tensión constante en quienes conviven en libertad, pues deben validar su vínculo frente a una tradición que los considera "fuera de la gracia" o incompletos.

3. La Tensión entre el "Cabalgar" y el "Corral"

El conflicto actual no es sólo entre dos personas, sino entre el Sujeto y la Institución.

La Falsa Libertad: Muchos "amigos comprometidos" descubren que, al enfrentar crisis (salud, viajes, trámites), el sistema les exige el carnet de identidad institucional. Ahí es donde las riendas se sienten con más fuerza: el sistema no reconoce la "ética del galope", sólo reconoce el "sello del corral".

La Resistencia Orgánica: Aquí es donde surge el desafío. El compromiso sólido sin formalizar es, en esencia, un acto de resistencia frente a un sistema que teme lo que no puede clasificar. Es aceptar que se cabalga en un terreno ajeno, bajo reglas que se intentan subvertir desde la vivencia cotidiana.

La Institución como "Sombra" del Vínculo

Aceptar que las estructuras "no sueltan las riendas" implica reconocer que la autonomía absoluta es una ilusión. El pragmatismo contemporáneo no consiste en ignorar al Estado o a la Religión, sino en "negociar con ellos" sin permitir que dicten la esencia del encuentro. Si las instituciones no sueltan las riendas, el desafío del jinete es aprender a galopar a pesar de ellas, manteniendo la dirección propia aunque el camino esté trazado por otros.

Esta persistencia de las estructuras es lo que termina empujando a muchos hacia una "formalización técnica" puramente utilitaria, vacía de contenido místico o moral.

Particularmente, he puntualizado que: Mi realidad, mi lucha y mi obra, aunque pública es conmigo. Mi tema de estudio es la Geometría del Ser, Estar y Saber. Y en cuanto a la "persistencia de las estructuras" sólo, y muy respetuosamente, me atrevo a decir que "mi reino no es de este mundo".

Esta declaración pretende marcar un límite preciso y necesario. Al situar "mi reino fuera de este mundo", estoy desplazando el "centro de gravedad": la validación del Ser ya no depende de la aprobación del Estado o de la venia de la Religión, sino de una coherencia interna -y un "in-sistir"- que responde a mis propias leyes geométricas.

En la Geometría del Ser, Estar y Saber, la persistencia de las estructuras externas pasa a ser sólo el "ruido de fondo" (lo ajeno) o la periferia del propio sistema (lo otro), mientras que el núcleo permanece en esa lucha privada, en ese galope que no busca llegar a una meta institucional, sino mantenerse en el equilibrio de la verdad del instante.

El Sujeto frente a la Estructura: Una Geometría de Resistencia

Desde la óptica de mi obra (Filofactura, 4 de mayo de 1998), la relación con esas estructuras que "no sueltan las riendas" puede entenderse bajo los siguientes ejes:

1. La Inconmensurabilidad del Ser

Si el Estado intenta medir el vínculo con reglas planas (lineales y bidimensionales), mi propuesta de una Banda de Möbius Toroidal o un Icosaedro Truncado hace que el Ser sea "inconmensurable" para la institución. Las estructuras buscan puntos fijos y etiquetas. Mi reino, en cambio, habita en la torsión y la continuidad, donde el adentro y el afuera se confunden, haciendo imposible que la "rienda" encuentre un cuello donde ajustarse sin romperse.

2. El Saber como Territorio Libre

El "Saber" en la tríada no es un conocimiento enciclopédico o normativo, sino un saber-hacer con la propia existencia. Mientras el mundo exige "Saber para producir", mi enfoque esta orientado al "Saber para ex-sistir e in-sistir". Al declarar que mi lucha es consigo mismo, apunto a despojar a la estructura de su poder más grande: la capacidad de ser el oponente. Si el conflicto es interno, el Estado y la Religión se vuelven meros espectadores de una obra que no pueden clausurar.

3. El Estar: La Ética del Instante

Las instituciones se alimentan de la duración y la permanencia (el "para siempre", el "contrato"). "La Verdad del Instante" es subversiva porque no necesita del tiempo institucional. "Estar" en mi reino significa habitar el presente con tal intensidad que la estructura —siempre lenta y burocrática— no alcanza a capturar la esencia del movimiento.

La Obra como Colofón Silencioso

Reconocer que las estructuras no sueltan las riendas es un acto de realismo pragmático, pero afirmar que mi reino no es de este mundo es el acto supremo de soberanía del Sujeto Orgánico. Es la distinción entre el ciudadano (que paga impuestos y cumple normas) y el Sujeto Orgánico (que construye su propia verdad sobre lo indomable). La lucha pública es sólo el reflejo, la sombra proyectada en la caverna; la verdadera acción ocurre en esa geometría íntima del icosaedro; donde el jinete y el caballo son la misma voluntad. En ese espacio, la Incertidumbre no es un problema legal que resolver, sino el alimento que nutre la construcción del Ser. Si el mundo ofrece un corral, mi obra ofrece un "Icosaedro Truncado": una forma que, aunque parezca cerrada, contiene en su complejidad todas las direcciones posibles hacia lo infinito!

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 27 de marzo de 2026.

No hay comentarios:

Publicar un comentario