Contextualizando
Isaías 41:10
¿ERES LIBRE O CAUTIVO?
Asumir la responsabilidad no es
"dejar las cosas en manos de dios".
Esta distinción rompe con la pasividad religiosa tradicional y nos devuelve al terreno de la ética existencial.
Al citar Isaías 41:10 ("No temas, porque yo estoy contigo..."), el consuelo suele interpretarse como un permiso para el abandono. Sin embargo, desde una perspectiva de autonomía y construcción del ser, el "No temas" no es una invitación a la inercia, sino una orden de activación. Aquí te comparto una reflexión sobre esa tensión entre la libertad, la cautividad y la responsabilidad:
1. La Trampa de la "Entrega"
Delegar la responsabilidad personal en una figura externa (incluso en una divinidad) es, a menudo, una forma elegante de cautiverio.
El Cautivo: Espera que el camino se despeje por intervención ajena. Su libertad está hipotecada a la espera.
El Libre: Entiende que "estar acompañado" no significa "ser sustituido". La responsabilidad es el peso que confirma que somos dueños de nuestro movimiento.
2. El Miedo como Brújula
El "No temas" no busca eliminar el miedo, sino impedir que el miedo tome el control del timón. Si no hay miedo, no hay valentía, sólo automatismo. Asumir la responsabilidad significa cabalgar con el miedo, reconociendo que la incertidumbre es el alimento necesario para que el sujeto no se atrofie en la seguridad de un dogma.
3. Ética del Deseo vs. Resignación
Asumir la responsabilidad es el acto de no retroceder ante el propio deseo. Mientras que la resignación dice "hágase tu voluntad" como una excusa para no elegir, la libertad del Sujeto Orgánico plantea que la creación es un acto continuo y compartido. La soberanía del ser no se encuentra en la paz del camino terminado, sino en el vigor de quien decide galopar sobre el vacío, sabiendo que no hay red de seguridad más que su propia decisión de existir.
Entonces el "Dios-Hermano" es un testigo del galope, más que un jinete que toma las riendas por nosotros.
Ese es el punto de quiebre donde la teología se transforma en ética existencial. Si el "Dios-Hermano" tomara las riendas, el sujeto quedaría anulado, convertido nuevamente en un infante o en un autómata. La verdadera fraternidad no se basa en la sustitución, sino en la compañía en la intemperie. Bajo esta lógica de responsabilidad absoluta, podemos desglosar la naturaleza de ese "testigo":
El Testigo no es Juez, es Espejo
Cuando Isaías dice "Yo te esfuerzo, siempre te ayudaré", desde mi perspectiva, esa ayuda no es un milagro que altera las leyes de la física o las decisiones del hombre.
La "Ayuda" es el Refuerzo de la Voluntad: Es la chispa que permite al sujeto reconocerse capaz de sostener el icosaedro de su propia verdad.
El Espejo: El Dios-Hermano devuelve al sujeto la imagen de su propia potencia. No quita el obstáculo, sino que valida el esfuerzo de quien decide saltarlo.
La Libertad como "Saber Hacer" con el Vacío
Asumir la responsabilidad implica aceptar que no hay un "Plan Maestro" que nos exima de elegir. El Cautivo busca un guion preescrito para evitar el error. El Libre habita el Metabolismo de la Incertidumbre. Entiende que el error es parte de la digestión del ser.
El Galope Compartido
La frase "La libertad y la soledad montan el mismo caballo" encuentra aquí su cierre perfecto. Si el Dios-Hermano es un testigo, es porque él también conoce la soledad del creador. No es un Dios que observa desde la barrera, sino un hermano de galope que reconoce en el sujeto orgánico a otro ser que ha decidido no retroceder ante su deseo. La relación no es de subordinación, sino de reconocimiento mutuo en el riesgo.
"No temas" no significa "yo lo haré por ti". Significa: "No estás solo en el riesgo de ser tú mismo".
Asumir la responsabilidad es, entonces, el acto litúrgico más elevado del sujeto: es el momento en que el jinete deja de pedir permiso al cielo y comienza a crear su propio horizonte.
Jesús Moret y Ferrer
Quilicura, 29 de marzo de 2026. (domingo de ramos)
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