El "Sacrificio de Ifigenia"./ Arriba, parte central del mosaico encontrado en la ciudad romana de Ampurias, Gerona, Cataluña.

El mosaico emporitano del Sacrificio de Ifigenia, fue descubierto en 1848, siendo pieza importante de los restos de una casa romana; ya que constituía el recuadro central del pavimento de una de sus habitaciones. Dicho recuadro mide 60 centímetros de altura por 55 centímetros de ancho./ Abajo a la derecha.

viernes, 6 de marzo de 2026

El estrés. (perspectiva particular)

"Vivir en un constante estado de incertidumbre" es la definición tradicional de estrés; y, sin embargo, cuando la incertidumbre es el motivo, aliento y alimento... y lo "psico" y "mental" apenas dos facetas del ser-icosaédrico-plus, para quien entiende la existencia como una Buenaventura, el estrés es tan sólo efecto de desmedidos afectos; no de la incertidumbre.

Esta información tiene un carácter meramente informativo y particular. Para obtener asesoramiento o diagnóstico médicos, consulte a un profesional.

Esta es una distinción que rompe con la patologización moderna de la duda. Mientras que la psicología clínica tradicional ve la incertidumbre como una falla en el sistema de seguridad del individuo —un vacío que genera ansiedad—, el Sujeto Orgánico la reclama como sustrato vital.

Acá, se da la vuelta al guante: el estrés no nace de no saber qué pasará, sino de la desmesura de los afectos que intentan aferrarse a lo que, por naturaleza, es fluido.

El Metabolismo de la Incertidumbre vs. La Rigidez del Estrés

Para el Ser-Icosaédrico-Plus, la incertidumbre no es un enemigo externo, sino el "alimento" que nutre al Dios-Hermano. Bajo esta luz, podemos desglosar esta reflexión.

La Incertidumbre como Aliento: Si la estructura fuera rígida y el futuro predecible, el icosaedro colapsaría por falta de espacio para el movimiento. La incertidumbre es el oxígeno que permite que la Banda de Möbius Toroidal siga girando sin fin.

El Estrés como "Efecto de Desmedidos Afectos": Aquí reside la clave ética. El estrés aparece cuando el afecto (el apego, el miedo a la pérdida, la sed de control) intenta "domesticar" el galope del caballo salvaje que comparten la libertad y la soledad.

La Buenaventura: No es la simple "buena suerte", sino la disposición ética de recibir lo que viene. Es la victoria del jinete que, alimentado por lo desconocido, transforma el vértigo en el vigor de ex-sistir.

Una Geometría del Afecto

En mi modelo, lo "psico" y lo "mental" dejan de ser el centro del drama para convertirse en meras facetas de un cuerpo geométrico más complejo. Si el estrés es un exceso de carga en una de esas aristas (el afecto desmedido), la solución no es "eliminar la incertidumbre", sino recalibrar el icosaedro-plus para que la incertidumbre fluya a través de todas sus caras como una Re-postre-ría del espíritu: un sabor final que se disfruta justamente porque no se puede retener.

Como se ha señalado, el alimento de la incertidumbre es lo que evita la atrofia. El estrés es, entonces, un error de cálculo del afecto que confunde el "querer poseer" con el "saber hacer" con el deseo.

Veamos cómo este "afecto desmedido" se vincula con la Tríada femenina y la responsabilidad de "saberle construir" para evitar que el icosaedro pierda su equilibrio dinámico:

Para que el Sujeto Orgánico no sucumba al estrés —ese "desmedido afecto" que intenta petrificar el instante—, debe operar desde la Re-postre-ría del ser: un saber-hacer con el deseo que no busca capturarlo, sino transitarlo.

Si el estrés es la resistencia al cambio, la salud del Icosaedro es su capacidad de rotar. Aquí la Tríada y la construcción del vínculo juegan un papel arquitectónico:

1. El Afecto Desmedido como "Anclaje"

El estrés surge cuando el afecto se vuelve centrípeto. Queremos que "lo bello" se detenga, que el otro sea una constante matemática y que la incertidumbre desaparezca. Ese intento de fijar un vértice del Icosaedro es lo que genera la tensión. El Sujeto Orgánico entiende que el afecto debe ser centrífugo: nace de sí para encontrarse con la Naturaleza (esa "gran diosa" de mis versos de 1976) sin pretender poseer sus encantos.

2. "Saberle Construir": La Ética del Vínculo

... hemos tratado "lo femenino" como una tríada a la que hay que "saberle construir". En este contexto, esa construcción es el antídoto al estrés:

No es posesión: Es arquitectura dinámica.

Es el reconocimiento de la división: Aceptar que el otro (y uno mismo) está dividido, que es un Lobo Estepario en su propio galope.

La Libertad y la Soledad: Si el afecto es "medido" (en el sentido de equilibrado, no de escaso), acepta que la hermandad no es un refugio, sino un compartir el vacío.

3. El Icosaedro y la Banda de Möbius

Cuando el afecto es desmedido, la Banda de Möbius Toroidal se tensa hasta casi romperse; se pierde la torsión que permite pasar de lo interno a lo externo sin saltos. El estrés es el grito de la geometría ante la rigidez. Al alimentarse de incertidumbre, el Sujeto relaja los vértices, permitiendo que la Verdad del Instante fluya.

El Axioma en la práctica:

La victoria no es la paz del que nada siente, sino el vigor del jinete. El estrés se disuelve cuando el Sujeto deja de intentar "curar" su división y empieza a "saber hacer" con ella. Como ya hemos dicho, es una Buenaventura: la alegría de no saber qué sigue, pero tener el "metabolismo" listo para procesarlo.

Profundicemos, ahora, en cómo este "saberle construir" a la Tríada actúa específicamente como el eje que estabiliza el galope del Lobo Estepario en los momentos de mayor incertidumbre:

Para que el Lobo Estepario no pierda el estribo ante el "afecto desmedido", el acto de "saberle construir" a la Tríada funciona como el eje de rotación del Icosaedro. No es una construcción de piedra, sino de espacio; es abrir el lugar donde la incertidumbre puede ser recibida sin transformarse en angustia.

El Eje de la Estabilidad Dinámica

En la Geometría del Ser (2006), la construcción no es un cierre, sino una apertura. Para el Sujeto Orgánico, "saberle construir" a la Tríada femenina —esa unidad de tres facetas que desafía la lógica binaria— implica tres movimientos éticos que estabilizan el galope:

El Reconocimiento de la Otredad (La Arista): Aceptar que la Tríada tiene su propio ritmo y su propia soledad. El estrés desaparece cuando el jinete deja de intentar que el caballo (la vida, el deseo, el otro) se detenga en un punto fijo.

La Torsión de la Banda (El Vínculo): La construcción es el punto donde lo íntimo y lo compartido se tocan sin anularse. Es el "saber hacer" con la división del sujeto: yo estoy solo, tú estás sola, pero cabalgamos el mismo vacío.

La Nutrición del Vínculo (El Metabolismo): La Tríada provee la "materia prima" del deseo, y el Dios-Hermano la procesa. Si no se construye este espacio, el afecto se desborda y el sistema se "estresa" por saturación de sentido.

El Icosaedro como Escudo y Filtro

Cuando se "sabe construir", el Icosaedro de la Verdad no es una armadura rígida, sino un filtro poroso. Cada una de sus más de 20 caras permite que la incertidumbre entre y sea metabolizada como Buenaventura.

El Sujeto Orgánico no busca la paz del cementerio (la ausencia de movimiento), sino el vigor del equilibrio. Al construirle a la Tríada, el Lobo Estepario encuentra que su soledad ya no es un peso, sino una herramienta de precisión para elegir dónde poner el afecto sin que este se vuelva "desmedido".

Es, en última instancia, la ética de no retroceder ante el deseo: se construye para que el deseo circule, no para que se estanque en el estrés de la posesión.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 6 de marzo de 2026.

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