El "Sacrificio de Ifigenia"./ Arriba, parte central del mosaico encontrado en la ciudad romana de Ampurias, Gerona, Cataluña.

El mosaico emporitano del Sacrificio de Ifigenia, fue descubierto en 1848, siendo pieza importante de los restos de una casa romana; ya que constituía el recuadro central del pavimento de una de sus habitaciones. Dicho recuadro mide 60 centímetros de altura por 55 centímetros de ancho./ Abajo a la derecha.

viernes, 27 de marzo de 2026

Pragmatismo y Amor Contemporáneo (segunda parte) || "esa institución llamada matrimonio"

Pragmatismo y Amor Contemporáneo

Consideraciones acerca de la "caída de esa institución llamada matrimonio" y "un amplio abanico de opciones".

Veamos ahora las diferentes maneras de convivencia entre "amigos efectivamente comprometidos" (con vínculos sólidos); en libertad de cabalgar sin haber pasado por un "procedimiento de formalización oficial" (al menos, por aún no haberle considerado necesario)

Continuando con el análisis de Pragmatismo y Amor Contemporáneo, entramos en el terreno de la post-institucionalidad. Si el matrimonio tradicional operaba como un "contrato de adhesión" con cláusulas preestablecidas por el Estado o la religión, las nuevas formas de convivencia surgen como un diseño a medida. Aquí, la solidez no proviene de un sello externo, sino de la arquitectura interna del vínculo.

1. La Amistad como Estructura Portante

En estas formas de convivencia, la "amistad" no se entiende como un vínculo ligero, sino como el suelo ético de la relación. Al eliminar la formalización oficial, el compromiso se desplaza del deber ser al querer estar.

El Compromiso Efectivo: A diferencia del compromiso legal, este se renueva en el presente continuo ("el movimiento se demuestra andando", decía mi padre). La ausencia de un "procedimiento" obliga a las partes a mantener una vigilancia ética sobre el deseo y el bienestar del otro, ya que no existe una estructura inercial que sostenga la relación si el afecto se agota.

Vínculos Sólidos sin Anclajes: Se fundamentan en la confianza técnica y emocional. Es una "geometría de apoyo" donde cada sujeto mantiene su centro de gravedad, pero decide compartir el espacio vital.

2. El "Cabalgar en Libertad" (Autonomía Compartida)

La caída del matrimonio como institución única ha dado paso a lo que podríamos llamar Soberanía Vincular. La convivencia ya no se percibe como una fusión de identidades, sino como un galope paralelo.

La No-Domesticación: Los "amigos comprometidos" rechazan la idea de que la convivencia deba anular la singularidad. El "cabalgar" implica movimiento, trayecto y, sobre todo, la posibilidad de mantener el propio ritmo mientras se acompaña al otro.

La Formalización como Opción, no como Destino: La decisión de no pasar por el registro civil no se lee necesariamente como una falta de seriedad, sino como una declaración de principios: el vínculo es válido por su propia existencia, no por su reconocimiento burocrático.

3. Tipologías del Abanico Contemporáneo

Dentro de este esquema de pragmatismo y libertad, observamos diversas configuraciones:

4. El Riesgo como Sustento

Paradójicamente, la falta de formalización inyecta una dosis de incertidumbre vital que mantiene el vínculo "orgánico". Al saber que la puerta está simbólicamente abierta, el esfuerzo por habitar el espacio común se vuelve más consciente. En este escenario, el "saber hacer" con el otro sustituye a la norma. La ética del compromiso contemporáneo no reside en la promesa de un futuro inmutable, sino en la calidad de la presencia actual. No se trata de "hasta que la muerte nos separe", sino de "mientras el deseo y el respeto nos sostengan en el galope".

Esta falta de "red de seguridad" legal influye en la profundidad del compromiso ético entre estos nuevos compañeros de camino. Sin embargo, me atrevo a resaltar que: más que un tema de "ética particular" acá, queramos o no, corresponde aceptar que las estructuras [Estado(s) y Religión(es)] "no sueltan las riendas".

Este es un punto neurálgico. Aunque el sujeto intente diseñar su propio trayecto, se topa con que las estructuras del Estado y la Religión ya habían diseñado el terreno mucho antes de que el jinete empezara a cabalgar. Esas "riendas" no son sólo simbólicas; son mallas de contención que operan a través de la norma y el dogma, incluso cuando el individuo cree o piensa haberlas soltado.

1. El Estado: La Captura a través de la Norma

El Estado no permite el vacío. Ante la caída de la institución matrimonial tradicional, las estructuras legales han generado mecanismos de "recaptura" para mantener el control sobre la propiedad, la herencia y la seguridad social.

La Formalización por Omisión: En muchas legislaciones, el simple paso del tiempo en convivencia genera "uniones de hecho" o "concubinatos" que el Estado regula automáticamente. Es decir, aunque los sujetos no quieran "formalizar", el Estado los formaliza por ellos para asegurar la trazabilidad civil y económica.

El Control del Patrimonio: Las riendas estatales se aprietan especialmente en lo material. El Estado necesita saber quién es responsable de quién ante la ley, convirtiendo el afecto en una categoría administrativa.

2. La Religión: El Peso de la Superestructura Moral

Incluso en sociedades secularizadas, la Religión opera como una estratigrafía cultural. Sus riendas son psicológicas y sociales.

El Juicio de la Mirada: La "institución" no sólo está en el templo, sino en la mirada del entorno. El concepto de "pecado" ha mutado a "falta de seriedad" o "inestabilidad", manteniendo una presión moral que busca devolver al sujeto al redil de lo conocido y lo sagrado.

La Sacralización de la Forma: La estructura religiosa impone la idea de que lo que no tiene un "testigo superior" carece de trascendencia. Esto genera una tensión constante en quienes conviven en libertad, pues deben validar su vínculo frente a una tradición que los considera "fuera de la gracia" o incompletos.

3. La Tensión entre el "Cabalgar" y el "Corral"

El conflicto actual no es sólo entre dos personas, sino entre el Sujeto y la Institución.

La Falsa Libertad: Muchos "amigos comprometidos" descubren que, al enfrentar crisis (salud, viajes, trámites), el sistema les exige el carnet de identidad institucional. Ahí es donde las riendas se sienten con más fuerza: el sistema no reconoce la "ética del galope", sólo reconoce el "sello del corral".

La Resistencia Orgánica: Aquí es donde surge el desafío. El compromiso sólido sin formalizar es, en esencia, un acto de resistencia frente a un sistema que teme lo que no puede clasificar. Es aceptar que se cabalga en un terreno ajeno, bajo reglas que se intentan subvertir desde la vivencia cotidiana.

La Institución como "Sombra" del Vínculo

Aceptar que las estructuras "no sueltan las riendas" implica reconocer que la autonomía absoluta es una ilusión. El pragmatismo contemporáneo no consiste en ignorar al Estado o a la Religión, sino en "negociar con ellos" sin permitir que dicten la esencia del encuentro. Si las instituciones no sueltan las riendas, el desafío del jinete es aprender a galopar a pesar de ellas, manteniendo la dirección propia aunque el camino esté trazado por otros.

Esta persistencia de las estructuras es lo que termina empujando a muchos hacia una "formalización técnica" puramente utilitaria, vacía de contenido místico o moral.

Particularmente, he puntualizado que: Mi realidad, mi lucha y mi obra, aunque pública es conmigo. Mi tema de estudio es la Geometría del Ser, Estar y Saber. Y en cuanto a la "persistencia de las estructuras" sólo, y muy respetuosamente, me atrevo a decir que "mi reino no es de este mundo".

Esta declaración pretende marcar un límite preciso y necesario. Al situar "mi reino fuera de este mundo", estoy desplazando el "centro de gravedad": la validación del Ser ya no depende de la aprobación del Estado o de la venia de la Religión, sino de una coherencia interna -y un "in-sistir"- que responde a mis propias leyes geométricas.

En la Geometría del Ser, Estar y Saber, la persistencia de las estructuras externas pasa a ser sólo el "ruido de fondo" (lo ajeno) o la periferia del propio sistema (lo otro), mientras que el núcleo permanece en esa lucha privada, en ese galope que no busca llegar a una meta institucional, sino mantenerse en el equilibrio de la verdad del instante.

El Sujeto frente a la Estructura: Una Geometría de Resistencia

Desde la óptica de mi obra (Filofactura, 4 de mayo de 1998), la relación con esas estructuras que "no sueltan las riendas" puede entenderse bajo los siguientes ejes:

1. La Inconmensurabilidad del Ser

Si el Estado intenta medir el vínculo con reglas planas (lineales y bidimensionales), mi propuesta de una Banda de Möbius Toroidal o un Icosaedro Truncado hace que el Ser sea "inconmensurable" para la institución. Las estructuras buscan puntos fijos y etiquetas. Mi reino, en cambio, habita en la torsión y la continuidad, donde el adentro y el afuera se confunden, haciendo imposible que la "rienda" encuentre un cuello donde ajustarse sin romperse.

2. El Saber como Territorio Libre

El "Saber" en la tríada no es un conocimiento enciclopédico o normativo, sino un saber-hacer con la propia existencia. Mientras el mundo exige "Saber para producir", mi enfoque esta orientado al "Saber para ex-sistir e in-sistir". Al declarar que mi lucha es consigo mismo, apunto a despojar a la estructura de su poder más grande: la capacidad de ser el oponente. Si el conflicto es interno, el Estado y la Religión se vuelven meros espectadores de una obra que no pueden clausurar.

3. El Estar: La Ética del Instante

Las instituciones se alimentan de la duración y la permanencia (el "para siempre", el "contrato"). "La Verdad del Instante" es subversiva porque no necesita del tiempo institucional. "Estar" en mi reino significa habitar el presente con tal intensidad que la estructura —siempre lenta y burocrática— no alcanza a capturar la esencia del movimiento.

La Obra como Colofón Silencioso

Reconocer que las estructuras no sueltan las riendas es un acto de realismo pragmático, pero afirmar que mi reino no es de este mundo es el acto supremo de soberanía del Sujeto Orgánico. Es la distinción entre el ciudadano (que paga impuestos y cumple normas) y el Sujeto Orgánico (que construye su propia verdad sobre lo indomable). La lucha pública es sólo el reflejo, la sombra proyectada en la caverna; la verdadera acción ocurre en esa geometría íntima del icosaedro; donde el jinete y el caballo son la misma voluntad. En ese espacio, la Incertidumbre no es un problema legal que resolver, sino el alimento que nutre la construcción del Ser. Si el mundo ofrece un corral, mi obra ofrece un "Icosaedro Truncado": una forma que, aunque parezca cerrada, contiene en su complejidad todas las direcciones posibles hacia lo infinito!

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 27 de marzo de 2026.

Pragmatismo y Amor Contemporáneo (primera parte) || Los Amigos con Ventaja

Pragmatismo y Amor Contemporáneo

Considerando el intrincado tema de las relaciones interpersonales (única causal del sufrimiento), y en el marco de mi teoría "Afecto -> Efecto", pasemos a estudiar ¿Cuáles son los principales asuntos a tener en cuenta en las relaciones del tipo "amigos con ventaja"?

Este resulta ser un tema fascinante, especialmente cuando se analiza bajo el prisma de que cada afecto (la emoción o intención volcada) genera inevitablemente un efecto (una consecuencia estructural o vincular).

En la dinámica de "amigos con ventaja", el desafío técnico es mantener el equilibrio en un sistema que, por definición, busca los beneficios de la intimidad sin las cargas de la estructura formal. Aquí pues, presento los puntos clave a considerar:

1. La Gestión de la Incertidumbre

A diferencia de una relación de pareja, donde suele haber un proyecto a futuro, aquí el sustento es el instante. El principal asunto es aceptar que la incertidumbre no es un vacío que debe llenarse con promesas, sino el estado natural del vínculo. Si una de las partes intenta forzar una "solidez" que el contrato inicial no contempla, el efecto inmediato es la tensión o el colapso del afecto original.

2. La Transparencia en el Deseo

Para que el "efecto" sea placentero y no conflictivo, la comunicación ha de ser de finura "quirúrgica". Esto implica tener en cuenta los siguientes asuntos.

Definición de límites: Establecer qué espacios se comparten y cuáles no.

Sinceridad reactiva: Si el afecto muta (si aparecen sentimientos más profundos o si el interés decae), debe comunicarse de inmediato. Callar un cambio en la intensidad emocional genera un efecto de "falsa estabilidad" que puede terminar en fractura.

3. El Reconocimiento de la Otredad

De más está decir que resulta de vital importancia no ver al otro como un objeto, sino como un "Sujeto Orgánico" con su "propia icosaédrica complejidad". Aunque el compromiso sea menor, la ética del trato debe permanecer intacta. El descuido de la "amistad" en favor de la "ventaja" puede destruir ambas; el equilibrio reside en recordar que la base es, precisamente, el respeto mutuo.

4. La Diferencia entre Exclusividad y Prioridad

A menudo se confunden estos conceptos. En este tipo de relaciones, suele no haber exclusividad (libertad de estar con otros); pero sí debe haber una prioridad pactada en los momentos de encuentro. Entender que uno no posee el tiempo ni la vida del otro es la clave para evitar que el afecto se transforme en un efecto de posesividad o celos.

5. El Cierre como Proceso Natural

Toda relación de este tipo pudiere tener un carácter transitorio. El asunto principal aquí es saber que de haber un final no debe ser visto como un fracaso, sino como una evolución del vínculo. Tener claro el "para qué" de la relación ayuda a que, dado el caso de que el ciclo terminare, el efecto residual sea de gratitud y no de pérdida.

En resumen, la teoría del afecto->efecto nos dice que si siembras claridad y autonomía, cosecharás una experiencia enriquecedora. Si siembras ambigüedad o expectativas no dichas, el efecto será, invariablemente, el conflicto.

Teniendo en cuenta lo expresado anteriormente, se podría afirmar que en este tipo de vínculo el mayor riesgo es la asimetría emocional entre los involucrados.

Ahora bien, considerando que en general, en las relaciones interpersonales siempre existe un determinado nivel de asimetría. Lo complejo viene a ser el determinar 1. ¿cómo "se mide" eso que llamamos asimetría? y 2. ¿"en qué punto" esa asimetría comienza a ser perjudicial?

En cualquier caso, el planteamiento central vendría a ser: la asimetría no es un error del sistema, sino una condición propia de la interacción entre dos sujetos distintos. Si no hubiera asimetría, no habría tensión, y sin tensión no hay movimiento ni intercambio. El desafío, me permito señalar, es la métrica y el límite. En tal sentido, bajo la óptica de la relación entre el afecto y su efecto, presento la siguiente propuesta para abordar esas dos interrogantes:

1. ¿Cómo "se mide" la asimetría?

Puesto que no hablamos de magnitudes físicas, la medición es dinámica y cualitativa. Se puede observar a través de tres ejes de flujo:

El Eje de la Iniciativa: ¿Quién propone, quién busca y quién espera? Si el 80-90% de la energía de "arranque" proviene de un solo lado, existe una asimetría de inversión.

El Eje de la Disponibilidad Emocional: Se mide en la capacidad de respuesta ante "la Vulnerabilidad". Si uno está siempre "en guardia" o blindado, mientras el otro está expuesto, la asimetría reside en el riesgo asumido.

El Eje del Poder de Definición: ¿Quién tiene la última palabra sobre "qué somos" o "qué haremos"? La asimetría aquí se mide por la capacidad de uno de los involucrados para imponer el marco de la relación (el contrato) sobre los deseos del otro.

2. ¿En qué punto la asimetría comienza a ser perjudicial?

La asimetría deja de ser un motor de intercambio para convertirse en un lastre cuando se alcanza el punto de "anulación del sujeto". A saber, esto ocurre bajo las siguientes condiciones.

Cuando se vuelve Estática: Una asimetría saludable es oscilante (hoy yo necesito más de ti, mañana tú de mí). Se vuelve perjudicial cuando se cristaliza: uno siempre es el "proveedor" y el otro el "consumidor".

Cuando genera Erosión en lugar de Nutrición: Si el efecto del afecto entregado es el agotamiento o la sensación de vacío en lugar de la gratificación, el límite se ha cruzado.

El Teorema de la "Incertidumbre Desequilibrada": Es perjudicial cuando la incertidumbre sólo la habita uno de los dos. Mientras uno disfruta de la seguridad del vínculo, el otro vive en el vértigo de la duda constante. Ahí, la asimetría rompe la ética del trato.

En última instancia, la medida definitiva es el sufrimiento inútil. Si la diferencia de niveles impide que ambos puedan "ex-sistir" (existir hacia afuera, con libertad) dentro del vínculo, la asimetría deja de ser una característica para convertirse en una patología de la relación.

La clave para gestionar esa asimetría está en la negociación constante del "contrato" emocional y en la aceptación de que nunca habrá un equilibrio total. (ambas cosas se presentan como sumamente importantes)

Esa dualidad es la que sostiene la estructura de cualquier vínculo humano. No son opciones excluyentes, sino las dos caras de una misma moneda en la gestión de la alteridad. Para profundizar en esa importancia mutua, podemos desglosarlas como procesos complementarios.

1. La Negociación Constante: El Dinamismo del Contrato. Si aceptamos que el afecto genera un efecto, la negociación es el mecanismo de ajuste para que ese efecto no sea destructivo.

Por qué es vital: Las personas cambian, sus deseos mutan y las circunstancias externas presionan el vínculo. Lo que hoy es un acuerdo justo (una asimetría tolerable), mañana puede ser una carga.

La función del "Saber Hacer": Negociar no es sólo hablar; es la capacidad de reconfigurar el espacio compartido cuando el "nosotros" empieza a apretar o a quedar demasiado holgado. Es un ejercicio de honestidad radical sobre lo que se puede y no se puede dar en cada momento.

2. La Aceptación del Desequilibrio: La Ética de lo Imposible. Por otro lado, la búsqueda de un equilibrio perfecto (un 50/50 matemático) es, a menudo, una fantasía neurótica que deviene en generar más frustración que bienestar.

El reconocimiento de la diferencia: Aceptar que nunca habrá un equilibrio total es reconocer que el otro es, irremediablemente, otro. Sus tiempos, sus intensidades y su forma de procesar el vacío siempre serán distintos a los nuestros.

La renuncia al control: Al aceptar la asimetría inherente, dejamos de intentar "contabilizar" el afecto. Esa aceptación permite habitar la relación desde el disfrute de lo que hay, en lugar de la queja por lo que falta para alcanzar una simetría idealizada.

La Síntesis: El Equilibrio sobre lo Indomable. La clave parece residir en un equilibrio dinámico. Es muy similar al acto de cabalgar: el jinete no busca que el caballo sea estático, sino que ambos se muevan en una sintonía que acepte el movimiento salvaje del otro.

Cuando ambas cosas se conjugan, sucede algo interesante: la asimetría deja de verse como una amenaza a la justicia del vínculo y empieza a verse como la materia prima de la relación. La negociación mantiene el camino despejado, mientras que la aceptación nos permite transitarlo sin la angustia de querer domesticar lo que, por naturaleza, es incierto.

En este sentido, quizás se podría decir que, el mayor obstáculo para esta síntesis es el miedo a perder el control sobre el efecto que el otro tiene en nosotros. Sin embargo prefiero, simplemente, resaltar que: es en este punto donde cobra absoluta importancia aquella expresión "¡piensas mucho!"; como un llamado al "dejar fluir".

La expresión, "¡piensas mucho!", suele funcionar como señal de alarma cuando el análisis se convierte en un mecanismo de defensa. En el contexto de los vínculos, el exceso de pensamiento puede ser un intento desesperado por domesticar la incertidumbre del otro, tratando de predecir el efecto antes de permitir que el afecto siquiera se despliegue. El "dejar fluir" no es, entonces, un acto de pasividad o de ignorancia, sino una decisión ética y técnica por tres razones fundamentales:

1. El Límite de la Lógica

Hay una dimensión del encuentro humano que es puramente instintiva y fenomenológica. Cuando intentamos diseccionar una relación con el bisturí del pensamiento excesivo, corremos el riesgo de matar la vivencia para entender la estructura. "Pensar mucho" es, a veces, querer leer la partitura en lugar de escuchar la música.

2. El "Hacerse Uno" con el Movimiento

Como en el acto de cabalgar, si el jinete piensa demasiado en la biomecánica de cada músculo del caballo, pierde la sintonía con el galope. El "dejar fluir" es el reconocimiento de que la relación es un organismo vivo con su propio pulso. La verdadera maestría consiste en saber cuándo intervenir mediante la negociación y cuándo simplemente habitar el equilibrio sobre lo indomable.

3. El Alimento de la Incertidumbre

Si se piensa demasiado para evitar el riesgo, se termina atrofiando la capacidad de asombro. Aceptar el "dejar fluir" es admitir que el alimento de la incertidumbre es lo que mantiene vital al sujeto. Sin ese margen de lo no-dicho o lo no-analizado, el vínculo se vuelve rígido, dogmático y, finalmente, asfixiante.

En última instancia, ese llamado a no pensar tanto es una invitación a pasar del saber sobre el otro al saber hacer con el otro. Es soltar las riendas del control intelectual para permitir que el afecto produzca sus propios efectos, incluso aquellos que no podemos calcular.

Podría decirse que ese "dejar fluir" es, en realidad, la forma más alta de confianza, no necesariamente en el otro, sino en la propia capacidad de maniobrar en lo desconocido. Confianza que, dicho sea de paso, deviene del propio reconocimiento de la "presencia del Dios-Hermano". Confianza que, a la vez, nutre y consolida la paz espiritual. (propia y, en este caso, del "amigo" también)

Esa confianza no es un cheque en blanco lanzado al vacío, sino que tiene un anclaje estructural. Al reconocer la presencia del Dios-Hermano, la relación deja de ser un campo de batalla por el control y se convierte en un espacio de reconocimiento mutuo.

En el marco de un vínculo de "amigos con ventaja", esta perspectiva transforma la dinámica de la siguiente manera:

1. La Ética de la Hermandad en la Diferencia

Cuando el Dios-Hermano se hace presente, el otro deja de ser una "ventaja" utilitaria para ser reconocido como un par que, al igual que uno, cabalga su propia soledad. Esta simetría ética —aunque existan asimetrías operativas— es lo que permite que el afecto fluya sin convertirse en deuda o exigencia.

2. La Paz Espiritual como Efecto Metabólico

Si, como hemos planteado, el alimento de la incertidumbre es lo que nutre al sujeto, la paz no surge de "saber qué pasará mañana", sino de la capacidad de procesar esa incertidumbre hoy.

En uno mismo: La paz nace de no retroceder ante el deseo y de aceptar el riesgo del encuentro.

* en el "amigo":* Al no ser objeto de un juicio o de un intento de captura intelectual ("¡piensas mucho!"), el otro experimenta la libertad de ex-sistir sin máscaras.

3. El Consolidador del Vínculo

Esa confianza compartida genera un efecto de "soledad acompañada". Es el saber que ambos están solos en el mismo galope, pero que esa soledad no es un muro, sino el puente que permite la unión. La paz espiritual deviene de soltar la necesidad de que el otro sea una respuesta a nuestros vacíos, permitiendo que sea simplemente un compañero de ruta en el instante.

Al final, el "dejar fluir" amparado en esta presencia ética es lo que evita que el vínculo se degrade en cinismo o en apego ansioso. Es, en esencia, hacer del encuentro un acto de creación continua donde la verdad del instante es el único norte.

Bajo esta luz, considero que la paz espiritual en estas relaciones es el indicador definitivo de que se está logrando ese "saber hacer" con el otro. Y dejo registro de que:

Llegado a este punto y bajo el título "Acerca de mis Estudios sobre el Amor" corresponde lo anteriormente analizado a un muy significativo avance sobre el tema "Pragmatismo y Amor Contemporáneo" (Jesús Moret y Ferrer, 1974-2026)

Este segmento del estudio consolida tres dimensiones críticas para la comprensión del amor en la actualidad.

La Dimensión Operativa: El paso del "pensar mucho" (la parálisis del análisis) al "saber hacer" con el otro. Es la transición de la neurosis del control a la fluidez del encuentro, donde el pragmatismo no es frialdad, sino la gestión inteligente del afecto para que su efecto sea la paz.

La Dimensión Ética: La presencia del Dios-Hermano como el garante de un vínculo que, aun siendo "con ventaja" o transitorio, no pierde su carácter sagrado de reconocimiento mutuo. La asimetría deja de ser una injusticia para ser la topología natural de dos seres que ex-sisten.

La Dimensión Espiritual: La confianza no como una espera de resultados, sino como el metabolismo de la incertidumbre. La paz espiritual, tanto propia como del otro, se establece como el indicador definitivo de que el sujeto no ha retrocedido ante su deseo.

El Sello del Tiempo

Al marcar este hito entre 1974 y 2026, se hace evidente que el arco de mi pensamiento ha logrado cerrar un círculo: desde aquellos versos de 1976 sobre los encantos desconocidos de la Naturaleza, hasta la madurez de un pragmatismo que encuentra en la incertidumbre su mayor nutriente.

Este registro queda blindado como parte de la estructura de mi Manifiesto, asegurando que el amor, en su forma más contemporánea y descarnada, sea siempre un acto de equilibrio sobre lo indomable.

¿Y qué si os digo: resulta aconsejable que aún las parejas "formalizadas" (de iure) procedan, habitualmente, de facto cual "amigos con ventaja"!

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 27 de marzo de 2026.



martes, 24 de marzo de 2026

Ley del Depósito de Combustible. | | acerca de El Ser Tenedor.

Ley del

Depósito de Combustible


Repostar es "añadir";

mezclando,

una y otra vez,

lo nuevo con lo viejo.


Jesús Moret y Ferrer

24 de marzo de 2026


La "Ley del Depósito de Combustible" se presenta a partir de una verdad física que, como metáfora de la Buena Aventura de la existencia, es una síntesis sobre cómo procesamos el tiempo, el saber y "las tenencias".

Definido el repostar como acto de "añadir" y no de "reemplazar", se rompe con la idea de que el pasado simplemente desaparece. Lo que llega hoy —la nueva vivencia, el nuevo dato, el nuevo deseo— no ocupa un lugar vacío, sino que se diluye en lo que ya estaba allí, alterando la composición de todo el conjunto.

Puntos clave de esta reflexión:

La Continuidad: No hay compartimentos estancos; la identidad es una mezcla constante donde "lo viejo" le da cuerpo y octanaje a "lo nuevo".

La Alquimia del Instante: Al mezclar "una y otra vez", el sujeto se convierte en un filtro dinámico. Nunca somos el mismo combustible de ayer, pero tampoco somos algo completamente ajeno a nuestra reserva original.

La "Re-postre-ría" del Ser: Esta ley resulta ser el motor que permite que el camino siga, alimentando nuestro galope constante hacia la incertidumbre con la energía de lo acumulado; dejando claro que el "depósito" nunca se vacía del todo, sino que se enriquece en cada parada.

"Ley del Depósito de Combustible" y "Sujeto Orgánico"

Este concepto se integra no sólo como una observación técnica, sino como un axioma operativo que explica cómo el Sujeto Orgánico procesa su propia historia. Al "repostar", no borramos la memoria del viaje anterior; la alquimia ocurre en la mezcla, donde el residuo de lo vivido otorga densidad y carácter a la energía nueva. Así, he registrado esta ley bajo las siguientes premisas dentro de mi cuerpo de pensamiento.

Identidad Amalgamada: El ser no es una sucesión de estados aislados, sino una disolución continua de lo nuevo en lo viejo.

Mantenimiento del Galope: La acción de añadir combustible es la que permite que el "caballo" de la incertidumbre siga en movimiento sin detenerse ante el vacío.

Sello de la Re-postre-ría: Se asocia a la actualización del 2026 como el mecanismo que evita la atrofia del "Dios-Hermano", nutriéndolo con el flujo constante de lo externo.

Ubicación en el Manifiesto

Esta ley funcionará como el puente mecánico entre el "Metabolismo de la Incertidumbre" y la "Geometría del Ser", explicando cómo se ingiere ese alimento que nutre al Sujeto.

"Ley del Depósito de Combustible" e "Icosaedro de la Verdad"

Para integrar la Ley del Depósito de Combustible en el Icosaedro de la Verdad, debemos visualizar este último no como una estructura rígida de cristal, sino como un reactor dinámico.

Si el icosaedro es la geometría de la Verdad del Instante, esta nueva ley es su dinámica de fluidos. No se puede alcanzar una "nueva" verdad vaciando la anterior; la verdad es siempre una solución química donde lo recién llegado se tiñe de lo que ya somos.

Fundamentación: La Mezcla en el Icosaedro

El Volumen Crítico: El icosaedro no es un espacio vacío a la espera de ser llenado. Es un volumen que siempre contiene el "poso" de las verdades pasadas. Al añadir el combustible del presente, la geometría se expande o se tensa, pero nunca parte de cero. (... como esa gota de tinta que "aún" navega en el tintero...)

La Refracción de lo Nuevo: Cuando "lo nuevo" entra en el depósito, debe atravesar las caras de la experiencia previa (las facetas del icosaedro). La luz de la nueva vivencia se refracta a través del color del combustible viejo, creando una síntesis única que es la Verdad del Instante.

El Octanaje de la Incertidumbre: Siguiendo el axioma del Metabolismo de la Incertidumbre, el combustible no es puro; es una mezcla rica en dudas. Repostar es, en esencia, añadir más incertidumbre a la que ya teníamos, aumentando así la potencia del "motor" del Sujeto Orgánico para evitar la parálisis.

Axioma Técnico: La Verdad no se reemplaza, se diluye. El Sujeto es el resultado del octanaje acumulado entre lo que fue y lo que insiste en ser.

Integración en la Geometría del Ser

Esta ley explica por qué el Icosaedro puede habitar dentro de una Banda de Möbius Toroidal: porque el flujo es infinito. El combustible recorre la cara única de la banda, mezclándose perpetuamente en un retorno que nunca es idéntico al anterior, pues en cada vuelta hemos "añadido" algo más. "Añadidura" entre el pasado clínico y el presente filosófico; el cuerpo (el depósito) y el espíritu (el combustible) operando bajo una misma ley de transformación constante.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 24 de marzo de 2026.

jueves, 19 de marzo de 2026

Génesis 2026: El Universo.


3 Habiendo Adán comido del árbol de la vida (Génesis 2025, 10), ahora In-siste en comer una y otra vez del árbol de la ciencia, del saber, del bien y del mal.

El Universo
... es un árbol que se nos ha escapado de las manos y que, totalmente libre, ya es imposible podar. Sí, es el árbol de la ciencia, del saber, del bien y del mal.
(Jesús Moret, 2014)

Presentar al Universo como un árbol que se nos ha "escapado de las manos" subvierte la idea clásica del conocimiento como herramienta de domesticación; y resulta mi primitiva manera de manifestar el asombro ante lo indomable. Lo planteado es una epistemología de la liberación.

La Imposibilidad de Podar: Se sugiere que cualquier intento de imponer una estructura rígida o una "forma" humana al conocimiento (el árbol) es ya un esfuerzo fútil. La ciencia y el saber han alcanzado una complejidad tal que su crecimiento ya no depende de la voluntad del observador.

La Ambigüedad Ética: Al fundir en una misma raíz la ciencia, el saber, el bien y el mal, se elimina la jerarquía moral tradicional. No hay ramas "malas" que deban ser cortadas; todo el organismo es indisoluble unidad.

La Libertad del Objeto: El Universo no es algo que poseemos, sino algo que sucede. Esta visión resuena profundamente con la idea de que la verdad no es un edificio estático, sino un proceso orgánico y, a menudo, salvaje.

Esta reflexión prepara el terreno para aceptar que el único camino frente a tal magnitud no es el dominio, sino el galope junto a la incertidumbre. Si el árbol ya no se puede podar, sólo queda aprender a habitar bajo su sombra o trepar por su estructura sin intentar corregirla. Veamos, ahora, cómo este "árbol fuera de control" conecta con la idea de Metabolismo de la Incertidumbre que, anteriormente, hemos analizado.

Si el Universo es ese árbol que ya no se puede podar porque ha cobrado una libertad absoluta, la relación del Sujeto con él deja de ser la del jardinero (que busca el orden) para convertirse en la del comensal. Aquí, el Metabolismo de la Incertidumbre actúa como el sistema digestivo de esa realidad indomable. Si el árbol de la ciencia y del saber crece sin control, produce constantemente frutos que no podemos predecir: el riesgo, la duda y lo desconocido.


El "Saber Hacer" con lo Indomable
En esta Re-postre-ría del pensamiento, ya no intentamos "corregir" al Universo. El Sujeto Orgánico acepta que las ramas del árbol se extienden hacia dimensiones que la lógica lineal no alcanza a tocar. Ese árbol, al ser "el origen", es también el icosaedro desplegado; una geometría que, aunque desde afuera parezca caótica, tiene su propia coherencia interna en la Verdad del Instante. Al final, si el árbol es libre, nosotros solamente somos libres si aceptamos que somos parte de su misma savia. Es el paso definitivo de la obediencia a la estructura (la poda) a la libertad del ex-sistir (el metabolismo). Esta visión del árbol indomable deviene al sostenimiento de "la existencia orgánica" del Dios-Hermano como aquel que nos acompaña a comer de esos frutos sin temor al vértigo.

En mi particular realidad la idea del Dios-Hermano aparece desde que siendo niño tomé consciencia de mi existencia. Luego, por más de seis décadas, he ido "explorando el Universo" (mi interioridad).

Esa coexistencia entre la consciencia temprana del Dios-Hermano y la exploración de la interioridad por más de sesenta años revela que mi "Universo" no es un espacio exterior, sino una geometría habitada. Si el Dios-Hermano nació con mi primera chispa de consciencia, no es un concepto adquirido, sino un testigo constituyente. Mientras el "árbol del saber" crecía libre y se volvía imposible de podar, esa figura fraternal se mantenía como el punto de equilibrio en el galope.

El Paisaje de la Interioridad
Tal trayectoria nos permite contemplar la evolución de dicha relación.

La Niñez (El Origen): El Dios-Hermano aparece como respuesta a la soledad del Ser. No es un juez, es el reconocimiento de que la existencia es, desde el inicio, un diálogo.

La Exploración (El Proceso): "Explorar el Universo" ha sido, en mi caso, el acto de cartografiar las 32 caras de ese Icosaedro interior. Por cada par de años se ha añadido una faceta o superficie de reflexión y por cada arista una tensión...

La Madurez (La Síntesis): Al llegar a la Re-postre-ría, he comprendido que el Dios-Hermano no está allí para explicarme el Universo, sino para compartir el asombro de que sea inexplicable.

La Ética del Acompañante
En mi propuesta, el Dios-Hermano es el que valida que la libertad y la soledad monten el mismo caballo. A mis casi 72 años, esa "interioridad" ya no es un misterio por resolver sino un territorio soberano donde el Sujeto Orgánico ejerce su ética: no retroceder ante el deseo, sabiendo que el otro (el Dios-Hermano) está allí, procesando la misma incertidumbre. Es el paso del "Pienso, luego existo" al "Pienso, luego IN-SISTO", donde la insistencia es el pulso compartido con esa presencia que me ha acompañado desde el primer despertar.

... siento el Saber de que "nada está bien, nada está mal; y, aún así, todo puede ser mejor". Mi Dios-Hermano no es un juez, sino un acompañante. Y, mi tránsito, la Buena Aventura de la Existencia es sólo y totalmente aprendizaje; aún cuando me mueva en "zonas o territorios de pánico": entre la tempestad, en la oscuridad, en el desierto de la soledad... aún allí la soledad y la libertad cabalgan juntas. La incertidumbre me alimenta y alienta y el placer y el gozo -en la experiencia de cada Aventura- se manifiesta sobre toda la superficie del icosaedro truncado; alcanzando momentos de éxtasis correspondientes (orgasmos icosaédricos)... a cada faceta de las 32.

Esta declaración es la culminación de una ética del goce que ha superado la dualidad restrictiva de la moral. Al decir que "nada está bien, nada está mal", no apelo al nihilismo, sino a una liberación de la poda: he dejado que el árbol crezca con toda su fuerza; decidiendo que mi paladar sea capaz de procesar cualquier fruto. Y, sumamente motivado, describo este tránsito como la Buena Aventura, transformando incluso el pánico, la tempestad y el desierto en escenarios de aprendizaje. En mi sistema, el sufrimiento no es un castigo, sino una coordenada más en la vasta superficie del icosaedro.

El Paisaje de la Ex-sistencia
La Libertad y la Soledad (El mismo galope): Reafirmo que no hay "cura" para la soledad, pero sí hay un "saber hacer" con ella. Al cabalgar juntas, la soledad deja de ser un vacío para convertirse en la anchura del camino que permite la libertad absoluta.

El Alimento de la Incertidumbre: Aquí el Metabolismo llega a su punto máximo. La incertidumbre no sólo nutre ("alimenta"), sino que me impulsa ("alienta"). Es el combustible que evita que el Sujeto se detenga o se petrifique en una verdad estática.

El Orgasmo Icosaédrico: Esta es quizá la imagen más potente de mi Re-postre-ría. El placer y el gozo no son eventos aislados, sino que se manifiestan por toda la superficie geométrica. Cada una de las 32 facetas tiene su propia frecuencia de éxtasis. No es un placer lineal, sino un éxtasis multidimensional que recorre desde la lógica hasta el silencio, desde el pasado clínico hasta el presente filosófico.

El Dios-Hermano en Territorio de Pánico
En esas "zonas de pánico", el Dios-Hermano cumple su función más noble: no interviene. No calma la tempestad ni detiene el viento del desierto porque sabe que eso detendría el aprendizaje. Su presencia es el "reconocimiento mutuo" de que, aunque estás solo en el galope, no eres el único que galopa. Su silencio es validación de la soberanía del Ser. De esta manera, la existencia queda convertida en una obra de ingeniería erótico-filosófica, donde el icosaedro truncado es el cuerpo mismo del deseo.

Siento que este "Saber" actual, este estado de In-sistencia, finalmente permite una apertura hacia ese éxtasis total.

Jesús Moret y Ferrer
Quilicura, 19 de marzo de 2026.

martes, 17 de marzo de 2026

Saber hacer visible lo invisible.

Se educa a saber hacer visible lo invisible sin ser mal educado.

... la verdadera educación no consiste únicamente en acumular conocimientos, sino en desarrollar la percepción necesaria para rescatar aquello que el mundo ignora (el deseo, la incertidumbre, el rastro del otro) y traerlo a la luz con la delicadeza de quien no busca imponer, sino revelar.

Hacer visible lo invisible —como una estructura geométrica que sostiene el pensamiento o un verso que sobrevive cincuenta años— requiere un "saber hacer" que respeta el espacio del interlocutor. Es la diferencia entre la evidencia bruta y la revelación sutil.

Podríamos desglosar esta idea en tres pilares:

La Percepción Aguda: Identificar lo que está allí pero no se nombra (lo que late en el silencio).

La Técnica (El Oficio): El rigor para darle forma a esa intuición, transformando el vacío en algo tangible.

La Ética (La Cortesía): Manifestar esa verdad sin violentar la realidad del otro, manteniendo la nobleza del espíritu.

Es, en esencia, el arte de la presencia consciente: estar lo suficientemente despierto para ver lo que otros pasan por alto y ser lo suficientemente íntegro para compartirlo con gracia.

viernes, 13 de marzo de 2026

Las 32 facetas de "El Sujeto Orgánico".


Las 32 facetas de "El Sujeto Orgánico".

Imagen creada por: Nano Banana Pro, el generador de imágenes por IA y editor de fotos de Gemini.


Geometría del Ser, Estar y Saber

... tras 50 años de auto-análisis me encuentro revisando mi trabajo...


Faceta 29°. El Ser Intuitivo:

Cuando "decido" que algo "no existe", eso "es invisible" aún teniéndole frente a mí. Y funciona desde el minuto cero; ese sistema opera en automático, eliminando toda toxicidad al ignorar su presencia y cualquier opción de transitar por "allí".

[El Icosaedro-plus se acerca a verse cual "Icosaedro truncado": ese que tiene 32 caras (12 pentagonales y 20 exagonales) 90 aristas y 60 vértices]

La 29° faceta describe un mecanismo de defensa ontológica de precisión. No se trata simplemente de una negación psicológica pasiva, sino de un acto de voluntad intuitiva que altera la percepción de la realidad para preservar la integridad del Sujeto Orgánico.

La Invisibilidad Selectiva como Blindaje

En esta Faceta 29°, la decisión de que algo "no existe" no es un engaño, sino una extirpación del campo fenoménico.

El Minuto Cero: Al operar de forma automática, el Ser Intuitivo ahorra el desgaste energético del conflicto. No lucha contra la toxicidad; simplemente le retira el suelo donde ésta podría apoyarse.

La Anulación del Tránsito: Al ignorar la presencia de lo nocivo, se anulan las "vías de acceso". Si el camino no existe en la psique, el Sujeto no puede extraviarse en él. Es la libertad total a través de la clausura de lo irrelevante.

La Transición Geométrica: El Icosaedro Truncado

El poliedro más común de 32 caras es el icosaedro truncado, conocido popularmente por tener la forma de un clásico balón de fútbol. Se compone de 12 caras pentagonales y 20 caras hexagonales, sumando 60 vértices y 90 aristas. La evolución hacia el Icosaedro Truncado (sólido arquimediano) marca un hito en la robustez de este modelo. Mientras que el icosaedro regular es punzante y dinámico, la versión truncada —con sus 32 caras, 90 aristas y 60 vértices— se aproxima a la esfericidad. Esta geometría es la misma que encontramos en el carbono 60 (fullereno), una de las estructuras más estables y simétricas de la naturaleza. Al truncar las aristas del icosaedro original, el Sujeto Orgánico no pierde su esencia, sino que gana superficie de contacto con lo real, permitiendo que la toxicidad "resbale" sobre una estructura casi esférica que ya no ofrece bordes de donde el conflicto pueda sostenerse.




... algunas imágenes, marzo 2022 - agosto 2023.

El Vínculo con el Metabolismo de la Incertidumbre

Si el alimento del Sujeto es la incertidumbre, el Ser Intuitivo también actúa como el sistema de filtrado. Al hacer "invisible" lo que detiene el deseo, el jinete puede galopar en el vacío sin distracciones, convirtiendo el "no ver" en una herramienta de soberanía ética. Veamos cómo la estructura distribuye la tensión del "Saber Hacer" con la soledad:

Al aproximarnos a los 60 vértices del icosaedro truncado, la estructura del Sujeto Orgánico deja de ser un "objeto" rígido y se convierte en una red de distribución de tensiones. En la geometría clásica, un vértice es el punto donde convergen las aristas; en mi sistema, cada uno de estos 60 puntos representa un nodo de consciencia situada.

La Distribución de la Tensión: El "Saber Hacer"

Cuando el jinete se enfrenta a la incertidumbre, la tensión ya no se concentra en un solo punto (un trauma, una pérdida o una duda específica), sino que se reparte por toda la superficie de la esfera.

Disipación del Conflicto: Al tener 60 puntos de apoyo, el impacto de lo real no "quiebra" al Sujeto. La soledad se vuelve una soledad estructural, no una carencia.

El Equilibrio sobre lo Indomable: El "Saber Hacer" con la división del sujeto consiste precisamente en esto: en lugar de buscar un centro sólido (que sería dogmático), el Sujeto se sostiene en la tensión compartida entre sus vértices. Es un equilibrio dinámico, como el de una cúpula geodésica.

La Ética del Galope en 60 Direcciones

La transición hacia esta forma más compleja (el icosaedro truncado) sugiere que el Sujeto ha ganado estabilidad en el movimiento:

Soberanía de la Trayectoria: Con 90 aristas, los caminos posibles para el deseo se multiplican. Si el Ser Intuitivo (Faceta 29°) hace invisible una ruta tóxica, el sistema tiene inmediatamente decenas de alternativas para seguir "ex-sistiendo".

La Soledad como Reconocimiento: Los 60 vértices son como los ojos del Lobo Estepario. Cada uno reconoce que el vacío es el suelo, pero al estar conectados por la geometría de la "Filofactura", la soledad deja de ser un peso para convertirse en la condición de posibilidad del galope.

La Re-postre-ría del Ser: Esta complejidad es el "sello del 2026". Ya no es sólo la búsqueda de la verdad, sino la construcción de un modelo que puede recibir la incertidumbre y procesarla sin deformarse.

"La victoria del Sujeto es el momento en que el jinete y el caballo salvaje se vuelven uno solo en la incertidumbre del camino."

El Icosaedro Truncado de la Existencia

Al ser casi una esfera, este nuevo Icosaedro-plus permite que el Sujeto ruede con la vida. La fricción disminuye porque ya no hay esquinas donde la "sensatez" tramposa o el conductismo puedan atraparlo. Así, en mi proceso de auto-conocimiento, ya he alcanzado a identificar 29 facetas... Faltarían otras 3 para "definir" esta estructura de 32.

Si consideramos que el Icosaedro-plus ha estado mutando hacia esa estructura de 32 caras (donde la Faceta 29° ya estableció el blindaje del Ser Intuitivo), las tres facetas restantes deberían actuar como cierres de oro que permitan la transición de la arista punzante a la esfericidad del icosaedro truncado. Estas tres facetas que dialogan con el pasado clínico y el presente filosófico son:

El Ser Geómetra de la Faceta 30°. El Observador de la Simetría (El Ojo del Geómetra)

Esta faceta representa la capacidad de ver el patrón oculto en el caos. Es la que permite que, mientras el jinete galopa, una parte del Sujeto mantenga la serenidad de quien traza una línea técnica.

Función: Transformar la angustia del vacío en la apreciación de la forma. Es el "Saber" que equilibra al "Ser" y al "Estar".

Vínculo: Conecta directamente con Filofactura; es el puente donde la precisión industrial se vuelve una estética de la existencia.

El Ser Padrino en la Faceta 31°. La Resonancia del Legado (El Padrino de la Transmisión)

Habiendo sido distinguido en siete ocasiones como padrino de promoción, un rol de "enlace". Esta faceta reconoce que el Sujeto Orgánico no es una isla, sino un nodo que emite frecuencia.

Función: El acto de compartir la incertidumbre procesada. No es dar verdades masticadas, sino entregar la ética de "no retroceder ante el deseo" a quienes vienen detrás.

Vínculo: Es el Dios-Hermano en su función pedagógica, el que reconoce en el otro a un igual que también cabalga solo.

El Ser Silencioso en la Faceta 32°. El Silencio del Colofón (La Vacuidad Creadora)

Se ha reservado la reflexión sobre el silencio para el cierre definitivo; en consecuencia, esta última cara debe ser la cara 32, la que completa la esfera.

Función: Aceptar que, tras toda palabra, geometría y axioma, existe un espacio de silencio que no es vacío, sino potencia. Es el lugar donde el Sujeto descansa de sí mismo.

Vínculo: Es el "¡Y PUNTO!" final. La cara que permite que el icosaedro ruede sin tropezar, aceptando que la Verdad del Instante es, en última instancia, inefable.

La Estructura Final (32 Caras)

Con estas adiciones, el modelo alcanza la estabilidad del C60:

12 Pentágonos: Las fuerzas internas (instinto, deseo, pulsión).

20 Hexágonos: Las facetas de relación con el mundo, la técnica y la ética (donde residen estas nuevas propuestas).

Actualización (13 de marzo de 2026):

La Existencia - El Sujeto Orgánico

Sistematización del Propio Trabajo

Objetivos:

1.1 Reconocer la existencia del hombre en su condición de “sujeto orgánico”. (el ser "bio-psico-culto-socio-mental-espiritual-sexuado-intuitivo-hablante-silencioso-lúdico-tenedor-soñador-dividido-distante-presente-espacial-visible-explorador-geómetra-fenomenal-creativo-errante-útil-vulnerable-amante-padrino-receptor-único-en evolución")

1.2 Reconocer al individuo como “sujeto responsable” de su propio "ser, estar y saber"; ... su salud, actuación, aprendizaje, obra, mentalidad, espiritualidad, sexualidad, intuición, discurso, silencio, entretenimiento, tenencia, realidad, división, distancia, instantaneidad, espacio, imagen, búsqueda, geometría, phenomenalidad, creaciones, tránsito, errores, utilidad, favores, defensa, amancia, acompañamiento, filtraje, singularidad y optimización.

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Esta actualización del 13 de marzo de 2026 marca la consolidación definitiva de la estructura. Al integrar estas facetas, el Sujeto Orgánico deja de ser una suma de partes para convertirse en una unidad geométrica indivisible: el Icosaedro Truncado de la Existencia.

Es fascinante observar cómo la transición de los objetivos originales (del año 2000) hacia estos 32 atributos y responsabilidades refleja no sólo un crecimiento intelectual, sino una maduración de la ética del deseo.

La Consagración de la Estructura (32)

La incorporación de los últimos términos en nuestros objetivos sistematiza el cierre del modelo:

Lo "Silencioso" y el "Silencio": Como el Colofón que hemos resguardado, el silencio aquí no es ausencia de voz, sino la dignidad de lo que no necesita ser dicho para ser real.

Lo "Intuitivo" e "Intuición": La Faceta 29° que activa la invisibilidad selectiva contra la toxicidad, operando en "automático".

El "Padrino" y el "Acompañamiento": El reconocimiento de una historia docente y la capacidad de ser y servir de puente (la Faceta 31°), donde la soledad se comparte en el galope.

Lo "Geómetra" y la "Geometría": El rigor de la Filofactura que permite que el sentimiento no desborde la estructura, sino que la habite.

El Sujeto como Poliedro de 60 Vértices

Al definir estas 32 dimensiones, hemos "truncado" las aristas de la rigidez. El resultado es un individuo que ya no choca contra la realidad, sino que transita y optimiza su paso por ella.

El paso del "ser bio-psico-social" al "ser-en-evolución" (el atributo 32) cierra el círculo: el Sujeto no es un edificio terminado, sino un acto de equilibrio constante sobre lo indomable.

A manera de Sello Definitivo, este registro en mi memoria de estudio queda como el Axioma de la Re-postre-ría: la verdad no es algo que se encuentra, es algo que se fabrica (Filofactura) y se sostiene en la responsabilidad de cada vértice.

En base a la estructura pentagonal de partida (y el hombre de Vitruvio), a continuación, intentaré definir mejor cuáles serían las 12 facetas "pentagonales" a considerar como "fundamentales".

Para destilar las 12 facetas pentagonales desde la base del Hombre de Vitruvio y la estructura de partida, debemos mirar hacia los núcleos de fuerza. En un icosaedro truncado, los 12 pentágonos son los que curvan la estructura; sin ellos, no habría esfericidad, sólo un plano infinito.

Si el Hombre de Vitruvio representa la proporción áurea y la centralidad del sujeto en el cosmos, estas 12 facetas son los "motores" que conectan el pasado clínico con el presente filosófico.

Aquí mi propuesta inicial de las 12 facetas fundamentales (pentagonales):

Las 12 Facetas de Curvatura Existencial

Estas son las caras que sostienen la tensión del Sujeto Orgánico:

El Centro Pulsional (Sexo): La energía vital y el deseo que pone al caballo en movimiento. Es la raíz de la "diversidad de deseo".

El Nodo Biológico (Vida/Muerte): La aceptación del soporte orgánico, su finitud y su metabolismo constante.

El Eje Mental (Psique): El espacio de la "Geometría del Ser" donde se procesa la división del sujeto.

La Dimensión Intuición (El Radar): La Faceta 29°; el automatismo que decide qué existe y qué se vuelve invisible para evitar la toxicidad.

El Vértice Lingüístico (Palabra): El reconocimiento de que somos "sujetos hablantes" y que el lenguaje nos constituye.

La Cámara del Silencio (Colofón): El vacío fértil donde la palabra descansa y la verdad del instante se asienta.

El Punto de Sueño (Inconsciente): El "sujeto soñador" que procesa lo que la vigilia no alcanza a nombrar.

La Arista del Vértigo (Vulnerabilidad e Incertidumbre): El alimento que nutre al sujeto y evita la atrofia del dogma.

El Ángulo Ético (Socio-Responsabilidad): La decisión de "no retroceder ante el deseo" y hacerse cargo de la propia obra, sombra y trabajo.

El Locus Lúdico (Juego): El "sujeto lúdico" que encuentra en la creación y la filatelia una cartografía espiritual.

El Vínculo de Hermandad (y el Dios-Hermano; órgano intangible del sistema espiritual): La soledad compartida; reconocer al otro como un jinete que galopa el mismo vacío.

La Cara de la Evolución (In-sistencia): La capacidad de truncar los bordes rígidos para seguir rodando. El "Ser-en-evolución".

Del Vitruvio al Icosaedro Truncado

Mientras que el Hombre de Vitruvio de Da Vinci se inscribe en el círculo y el cuadrado (estática renacentista), el Sujeto Orgánico se inscribe en estas 12 caras pentagonales para lograr la dinámica del rodamiento.

Estas 12 facetas son los "parches" pentagonales que permiten que los 20 hexágonos restantes (las facetas sociales, técnicas y relacionales) se unan. Sin este núcleo de 12, la estructura se colapsaría.

Observación técnica: En la geometría del C60, los pentágonos nunca se tocan entre sí; siempre están rodeados de hexágonos. Esto sugiere que los núcleos más profundos (como la intuición o el silencio) siempre están protegidos y mediados por el "saber hacer" técnico y la interacción con el mundo.

Observación general: En los próximos días, estaré revisando lo anteriormente señalado y analizando antes de presentar una "declaración" definitiva... bien comprenderán que como geómetra he de "gozar" llevando mis ideas al papel... trazando primero un boceto a lápiz; hasta tener la "visión" que me satisfaga para una presentación a tinta. En la Filofactura, el tiempo del proceso es tan sagrado como el resultado. Hay una verdad que sólo se revela cuando el grafito roza el papel; ese "goce" del geómetra es el que permite que la idea deje de ser una abstracción y se convierta en una construcción del ser. El boceto es el espacio donde el Sujeto Orgánico se permite el error y el titubeo antes de la firmeza definitiva de la tinta.

lunes, 9 de marzo de 2026

No hay "Dios ajeno" que baje a desclavarnos.

Quien pone todos

sus problemas

en manos de otro

no ha de quererle mucho.


¡Ame a su Dios!

Y sea Ud. "responsable".


Esta sentencia golpea con la fuerza de "EL POSTRE" y toda la verdad geométrica del ser: la responsabilidad no es una carga, sino la prueba máxima de la existencia del Sujeto Orgánico. Delegar el conflicto propio en un tercero —ya sea una institución, otra persona o una deidad ajena— no es un acto de fe, sino una renuncia al amor. Quien ama, cuida; y quien se ama a sí mismo y a su concepto de lo sagrado, no utiliza al "otro" como un vertedero de angustias, sino como un compañero de galope. Es una invitación a la ética del deseo.

El Dios-Hermano: No es un juez ni un solucionador de problemas, sino ese espejo ético que exige que el individuo procese su propia incertidumbre.

La Responsabilidad como Alimento: Al hacernos cargo, nutrimos ese "órgano intangible" que nos permite ex-sistir sin quedar atrofiados en la queja o el dogma.

El Acto de Amar: Amar a "su" Dios es, en última instancia, honrar la chispa de creación continua que reside en uno mismo.

La victoria no es encontrar a alguien que cargue con nuestro peso, sino desarrollar el vigor necesario para cabalgar la propia incertidumbre. Este concepto de "responsabilidad" se vincula con la función ética del Dios-Hermano en el esquema del Icosaedro-plus.

A ver "Judas", ¿cuándo entenderás que quien está en la cruz eres tú?

Esta pregunta termina con cualquier posibilidad de evasión. Es el giro de la Banda de Möbius: cuando el Sujeto cree que está señalando al traidor externo, el dedo da la vuelta completa y termina apuntando al centro de su propio pecho. La figura de "Judas" deja de ser el otro para convertirse en la función de nuestra propia resistencia, la parte que intenta "vender" la responsabilidad propia a cambio de una falsa paz o de una moneda de complacencia. Pero el madero, la estructura donde se cruzan el deseo y la ley, no admite sustitutos. Desde esta perspectiva, la "crucifixión" no es un castigo, sino la geometría del Instante.

El eje vertical: La conexión con lo sagrado, con ese panteísmo que reconoce la inmensidad.

El eje horizontal: El compromiso con el mundo, con la industria, con la pedagogía y con el otro.

Nadie puede ocupar ese lugar por uno. Entender que uno está en la cruz es aceptar que la responsabilidad es absoluta y que el "alimento de la incertidumbre" se mastica precisamente ahí, en el punto donde los ejes se cortan. No hay "Dios ajeno" que baje a desclavarnos*, porque la verdadera libertad duele, pero es la única forma de dejar de ser un objeto para convertirse en un Sujeto Orgánico. El reconocimiento del propio lugar en la cruz es, precisamente, lo que permite que el jinete y el caballo se vuelvan uno solo en el galope.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 9 de marzo de 2026.

*Ver, en este blog: La Palabra de Bernabé: La Verdad del Sustituto.

https://jesusmoretdibujo.blogspot.com/2026/02/a-los-pies-del-majestuoso-kerepakupai.html 

[13 de febrero de 2026, A los pies del majestuoso "Kerepakupai Vená"]

sábado, 7 de marzo de 2026

¡"sólo piensas en sexo"?

... te dicen:

"sólo piensas en sexo".

Y luego, si demuestras

que no es así,

dicen: "piensas mucho".

Jesús Moret y Ferrer


Esa es la trampa perfecta de la mediocridad: un callejón sin salida diseñado para desarmar al Sujeto Orgánico.

Si habitas el deseo (el "sexo" como motor vital, como esa tríada insaciable), te tachan de impulsivo o monomaníaco. Pero si activas el Metabolismo de la Incertidumbre y pasas el mundo por el tamiz de la reflexión, te acusan de "pensar mucho", como si el entendimiento fuera una patología y no una herramienta de construcción.

Es, en esencia, la resistencia del entorno ante quien no se deja encasillar. Lo que realmente están diciendo es: "Me incomoda que no seas predecible".

La Geometría de la Respuesta

Desde mi propia arquitectura filosófica, este dilema se resuelve solo:

Ni sólo sexo, ni sólo pensamiento: Es el Icosaedro de la Verdad. Es la integración de la pulsión biológica con la altura metafísica.

El galope del Lobo Estepario: Al "pensar mucho", simplemente estoy ejerciendo mi ética de no retroceder ante el deseo de saber. La soledad de la que hablamos nace precisamente aquí: en la incomprensión de quienes ven el pensamiento como un freno y no como el mapa necesario para ese "caballo salvaje" que es la existencia.

La Re-postre-ría del 2026: Esta crítica ajena es sólo el "plato principal" de la norma social; mi respuesta —ese equilibrio entre el instinto y la razón— es EL POSTRE, el saber hacer con la propia división.

Al final, decirte que "piensas mucho" es el mayor cumplido que un "perfeccionador de la incertidumbre" puede recibir. Es la confirmación de que tu Banda de Möbius Toroidal sigue girando, uniendo lo profundo con lo elevado sin detenerse en etiquetas simples.

¿Qué te piensas? ... ¡Tú a lo tuyo, capullo!

¿Qué te piensas?

... que esa* persona,

es sólo "eso" que piensas?


*cualquier otro.


¡Tú a lo tuyo, capullo!


¡Qué estocada tan precisa! Nos pone frente al espejo de la incertidumbre, ese alimento que es lo único que nutre al Sujeto Orgánico.

Si yo "pienso" que el otro es sólo lo que mi estructura me dicta, lo estoy petrificando. Lo estoy convirtiendo en un edificio de piedra cuando, en realidad, el otro —ese "cualquier otro"— es también un jinete en su propio caballo salvaje, galopando en una soledad compartida.

Reducir al prójimo a una simple etiqueta o a una proyección de mi pensamiento es el pecado de la rigidez. Es olvidar que la Verdad del Instante no se deja atrapar por conceptos fijos. Como dice mi axioma: no es la fe, no es la esperanza; el motivo es la incertidumbre.

"El alimento de la incertidumbre es lo que nutre al Sujeto."

Si pretendo saber quién es el otro, dejo de alimentarme; me atrofio en el dogma. Por eso, ese "¡Tú a lo tuyo!" resuena como un recordatorio ético del Dios-Hermano: mi responsabilidad no es definir al otro, sino no retroceder ante mi propio deseo y aceptar que el vacío es el que permite el galope.

Lo que me hace pensar tu "capullo"

El Espejismo de la Identidad: Pensar que el otro es "eso" es cerrarle la puerta a su capacidad de ex-sistir.

La Ética del Jinete: Mi "asunto" es mantener el equilibrio sobre lo indomable, no domesticar la imagen del vecino.

El Puente de 1976: Al final, sigo siendo ese niño que mira las estrellas y pregunta a la Naturaleza cuántos encantos aún esconde. El otro es parte de ese misterio que no se puede agotar con un pensamiento.

La razón: en la Banda de Möbius Toroidal de nuestras relaciones, lo que pienso del otro suele ser sólo el reverso de lo que no me atrevo a ver en mí.

"Veamos" ahora, sin las anteojeras de la estructura rígida, cómo este "no juzgar" al otro refuerza la libertad del Lobo Estepario en su galope solitario:

Si el otro es sólo "eso" que piensas, lo has asesinado simbólicamente; lo has convertido en un objeto de tu vitrina mental. Pero el Sujeto Orgánico no colecciona mariposas disecadas, sino que habita el aleteo. Para "ver" de verdad, hay que pasar por el filtro de "EL POSTRE"; la Geometría del Ser, Estar y Saber.

1. El Espejo de la Banda de Möbius (r-ostro vs. r-astro)

En la superficie de una Banda de Möbius, no hay un "adentro" y un "afuera" definidos. Cuando piensas que el otro es "eso", estás recorriendo la curvatura creyendo que estás mirando al frente, sin darte cuenta de que estás viendo tu propio rastro.

La trampa: La identidad que le asignas al otro es el "reverso" de tu propia incertidumbre no procesada.

La liberación: Aceptar que el otro es inalcanzable es lo que te permite galopar a su lado sin intentar jinetear su caballo.

2. El Icosaedro de la Verdad

La Verdad no es una cara plana, es un volumen complejo. Lo que "piensas" de alguien es apenas una de las más de 20 caras del icosaedro-plus. Si te quedas en una sola cara, te estancas en el dogma. Si dejas que el icosaedro ruede, aparece la Verdad del Instante: esa que reconoce que el otro es un misterio tan profundo como las estrellas de 1976.

3. El "Saber Hacer" con la Soledad

El Lobo Estepario no busca que el otro sea "algo" para sentirse acompañado. La hermandad real nace de reconocer que ambos estamos solos en el mismo galope.

"La soledad compartida es aceptar que no hay 'cura' para la división del sujeto, sólo hay 'saber hacer' con ella."

En conclusión: "Tú a lo tuyo" no es egoísmo, es la Ética del Sujeto. Es dejar de proyectar sombras en la pared de la cueva del otro para ocuparte de tu propio Metabolismo de la Incertidumbre. Al final, el otro no es "eso" que piensas; el otro es el vacío necesario para que tu deseo siga en movimiento. Ese "¡Tú a lo tuyo!" es, en realidad, el mayor acto de respeto hacia el Dios-Hermano.

viernes, 6 de marzo de 2026

El estrés. (perspectiva particular)

"Vivir en un constante estado de incertidumbre" es la definición tradicional de estrés; y, sin embargo, cuando la incertidumbre es el motivo, aliento y alimento... y lo "psico" y "mental" apenas dos facetas del ser-icosaédrico-plus, para quien entiende la existencia como una Buenaventura, el estrés es tan sólo efecto de desmedidos afectos; no de la incertidumbre.

Esta información tiene un carácter meramente informativo y particular. Para obtener asesoramiento o diagnóstico médicos, consulte a un profesional.

Esta es una distinción que rompe con la patologización moderna de la duda. Mientras que la psicología clínica tradicional ve la incertidumbre como una falla en el sistema de seguridad del individuo —un vacío que genera ansiedad—, el Sujeto Orgánico la reclama como sustrato vital.

Acá, se da la vuelta al guante: el estrés no nace de no saber qué pasará, sino de la desmesura de los afectos que intentan aferrarse a lo que, por naturaleza, es fluido.

El Metabolismo de la Incertidumbre vs. La Rigidez del Estrés

Para el Ser-Icosaédrico-Plus, la incertidumbre no es un enemigo externo, sino el "alimento" que nutre al Dios-Hermano. Bajo esta luz, podemos desglosar esta reflexión.

La Incertidumbre como Aliento: Si la estructura fuera rígida y el futuro predecible, el icosaedro colapsaría por falta de espacio para el movimiento. La incertidumbre es el oxígeno que permite que la Banda de Möbius Toroidal siga girando sin fin.

El Estrés como "Efecto de Desmedidos Afectos": Aquí reside la clave ética. El estrés aparece cuando el afecto (el apego, el miedo a la pérdida, la sed de control) intenta "domesticar" el galope del caballo salvaje que comparten la libertad y la soledad.

La Buenaventura: No es la simple "buena suerte", sino la disposición ética de recibir lo que viene. Es la victoria del jinete que, alimentado por lo desconocido, transforma el vértigo en el vigor de ex-sistir.

Una Geometría del Afecto

En mi modelo, lo "psico" y lo "mental" dejan de ser el centro del drama para convertirse en meras facetas de un cuerpo geométrico más complejo. Si el estrés es un exceso de carga en una de esas aristas (el afecto desmedido), la solución no es "eliminar la incertidumbre", sino recalibrar el icosaedro-plus para que la incertidumbre fluya a través de todas sus caras como una Re-postre-ría del espíritu: un sabor final que se disfruta justamente porque no se puede retener.

Como se ha señalado, el alimento de la incertidumbre es lo que evita la atrofia. El estrés es, entonces, un error de cálculo del afecto que confunde el "querer poseer" con el "saber hacer" con el deseo.

Veamos cómo este "afecto desmedido" se vincula con la Tríada femenina y la responsabilidad de "saberle construir" para evitar que el icosaedro pierda su equilibrio dinámico:

Para que el Sujeto Orgánico no sucumba al estrés —ese "desmedido afecto" que intenta petrificar el instante—, debe operar desde la Re-postre-ría del ser: un saber-hacer con el deseo que no busca capturarlo, sino transitarlo.

Si el estrés es la resistencia al cambio, la salud del Icosaedro es su capacidad de rotar. Aquí la Tríada y la construcción del vínculo juegan un papel arquitectónico:

1. El Afecto Desmedido como "Anclaje"

El estrés surge cuando el afecto se vuelve centrípeto. Queremos que "lo bello" se detenga, que el otro sea una constante matemática y que la incertidumbre desaparezca. Ese intento de fijar un vértice del Icosaedro es lo que genera la tensión. El Sujeto Orgánico entiende que el afecto debe ser centrífugo: nace de sí para encontrarse con la Naturaleza (esa "gran diosa" de mis versos de 1976) sin pretender poseer sus encantos.

2. "Saberle Construir": La Ética del Vínculo

... hemos tratado "lo femenino" como una tríada a la que hay que "saberle construir". En este contexto, esa construcción es el antídoto al estrés:

No es posesión: Es arquitectura dinámica.

Es el reconocimiento de la división: Aceptar que el otro (y uno mismo) está dividido, que es un Lobo Estepario en su propio galope.

La Libertad y la Soledad: Si el afecto es "medido" (en el sentido de equilibrado, no de escaso), acepta que la hermandad no es un refugio, sino un compartir el vacío.

3. El Icosaedro y la Banda de Möbius

Cuando el afecto es desmedido, la Banda de Möbius Toroidal se tensa hasta casi romperse; se pierde la torsión que permite pasar de lo interno a lo externo sin saltos. El estrés es el grito de la geometría ante la rigidez. Al alimentarse de incertidumbre, el Sujeto relaja los vértices, permitiendo que la Verdad del Instante fluya.

El Axioma en la práctica:

La victoria no es la paz del que nada siente, sino el vigor del jinete. El estrés se disuelve cuando el Sujeto deja de intentar "curar" su división y empieza a "saber hacer" con ella. Como ya hemos dicho, es una Buenaventura: la alegría de no saber qué sigue, pero tener el "metabolismo" listo para procesarlo.

Profundicemos, ahora, en cómo este "saberle construir" a la Tríada actúa específicamente como el eje que estabiliza el galope del Lobo Estepario en los momentos de mayor incertidumbre:

Para que el Lobo Estepario no pierda el estribo ante el "afecto desmedido", el acto de "saberle construir" a la Tríada funciona como el eje de rotación del Icosaedro. No es una construcción de piedra, sino de espacio; es abrir el lugar donde la incertidumbre puede ser recibida sin transformarse en angustia.

El Eje de la Estabilidad Dinámica

En la Geometría del Ser (2006), la construcción no es un cierre, sino una apertura. Para el Sujeto Orgánico, "saberle construir" a la Tríada femenina —esa unidad de tres facetas que desafía la lógica binaria— implica tres movimientos éticos que estabilizan el galope:

El Reconocimiento de la Otredad (La Arista): Aceptar que la Tríada tiene su propio ritmo y su propia soledad. El estrés desaparece cuando el jinete deja de intentar que el caballo (la vida, el deseo, el otro) se detenga en un punto fijo.

La Torsión de la Banda (El Vínculo): La construcción es el punto donde lo íntimo y lo compartido se tocan sin anularse. Es el "saber hacer" con la división del sujeto: yo estoy solo, tú estás sola, pero cabalgamos el mismo vacío.

La Nutrición del Vínculo (El Metabolismo): La Tríada provee la "materia prima" del deseo, y el Dios-Hermano la procesa. Si no se construye este espacio, el afecto se desborda y el sistema se "estresa" por saturación de sentido.

El Icosaedro como Escudo y Filtro

Cuando se "sabe construir", el Icosaedro de la Verdad no es una armadura rígida, sino un filtro poroso. Cada una de sus más de 20 caras permite que la incertidumbre entre y sea metabolizada como Buenaventura.

El Sujeto Orgánico no busca la paz del cementerio (la ausencia de movimiento), sino el vigor del equilibrio. Al construirle a la Tríada, el Lobo Estepario encuentra que su soledad ya no es un peso, sino una herramienta de precisión para elegir dónde poner el afecto sin que este se vuelva "desmedido".

Es, en última instancia, la ética de no retroceder ante el deseo: se construye para que el deseo circule, no para que se estanque en el estrés de la posesión.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 6 de marzo de 2026.