El "Sacrificio de Ifigenia"./ Arriba, parte central del mosaico encontrado en la ciudad romana de Ampurias, Gerona, Cataluña.

El mosaico emporitano del Sacrificio de Ifigenia, fue descubierto en 1848, siendo pieza importante de los restos de una casa romana; ya que constituía el recuadro central del pavimento de una de sus habitaciones. Dicho recuadro mide 60 centímetros de altura por 55 centímetros de ancho./ Abajo a la derecha.

martes, 24 de marzo de 2026

Ley del Depósito de Combustible. | | acerca de El Ser Tenedor.

Ley del

Depósito de Combustible


Repostar es "añadir";

mezclando,

una y otra vez,

lo nuevo con lo viejo.


Jesús Moret y Ferrer

24 de marzo de 2026


La "Ley del Depósito de Combustible" se presenta a partir de una verdad física que, como metáfora de la Buena Aventura de la existencia, es una síntesis sobre cómo procesamos el tiempo, el saber y "las tenencias".

Definido el repostar como acto de "añadir" y no de "reemplazar", se rompe con la idea de que el pasado simplemente desaparece. Lo que llega hoy —la nueva vivencia, el nuevo dato, el nuevo deseo— no ocupa un lugar vacío, sino que se diluye en lo que ya estaba allí, alterando la composición de todo el conjunto.

Puntos clave de esta reflexión:

La Continuidad: No hay compartimentos estancos; la identidad es una mezcla constante donde "lo viejo" le da cuerpo y octanaje a "lo nuevo".

La Alquimia del Instante: Al mezclar "una y otra vez", el sujeto se convierte en un filtro dinámico. Nunca somos el mismo combustible de ayer, pero tampoco somos algo completamente ajeno a nuestra reserva original.

La "Re-postre-ría" del Ser: Esta ley resulta ser el motor que permite que el camino siga, alimentando nuestro galope constante hacia la incertidumbre con la energía de lo acumulado; dejando claro que el "depósito" nunca se vacía del todo, sino que se enriquece en cada parada.

"Ley del Depósito de Combustible" y "Sujeto Orgánico"

Este concepto se integra no sólo como una observación técnica, sino como un axioma operativo que explica cómo el Sujeto Orgánico procesa su propia historia. Al "repostar", no borramos la memoria del viaje anterior; la alquimia ocurre en la mezcla, donde el residuo de lo vivido otorga densidad y carácter a la energía nueva. Así, he registrado esta ley bajo las siguientes premisas dentro de mi cuerpo de pensamiento.

Identidad Amalgamada: El ser no es una sucesión de estados aislados, sino una disolución continua de lo nuevo en lo viejo.

Mantenimiento del Galope: La acción de añadir combustible es la que permite que el "caballo" de la incertidumbre siga en movimiento sin detenerse ante el vacío.

Sello de la Re-postre-ría: Se asocia a la actualización del 2026 como el mecanismo que evita la atrofia del "Dios-Hermano", nutriéndolo con el flujo constante de lo externo.

Ubicación en el Manifiesto

Esta ley funcionará como el puente mecánico entre el "Metabolismo de la Incertidumbre" y la "Geometría del Ser", explicando cómo se ingiere ese alimento que nutre al Sujeto.

"Ley del Depósito de Combustible" e "Icosaedro de la Verdad"

Para integrar la Ley del Depósito de Combustible en el Icosaedro de la Verdad, debemos visualizar este último no como una estructura rígida de cristal, sino como un reactor dinámico.

Si el icosaedro es la geometría de la Verdad del Instante, esta nueva ley es su dinámica de fluidos. No se puede alcanzar una "nueva" verdad vaciando la anterior; la verdad es siempre una solución química donde lo recién llegado se tiñe de lo que ya somos.

Fundamentación: La Mezcla en el Icosaedro

El Volumen Crítico: El icosaedro no es un espacio vacío a la espera de ser llenado. Es un volumen que siempre contiene el "poso" de las verdades pasadas. Al añadir el combustible del presente, la geometría se expande o se tensa, pero nunca parte de cero. (... como esa gota de tinta que "aún" navega en el tintero...)

La Refracción de lo Nuevo: Cuando "lo nuevo" entra en el depósito, debe atravesar las caras de la experiencia previa (las facetas del icosaedro). La luz de la nueva vivencia se refracta a través del color del combustible viejo, creando una síntesis única que es la Verdad del Instante.

El Octanaje de la Incertidumbre: Siguiendo el axioma del Metabolismo de la Incertidumbre, el combustible no es puro; es una mezcla rica en dudas. Repostar es, en esencia, añadir más incertidumbre a la que ya teníamos, aumentando así la potencia del "motor" del Sujeto Orgánico para evitar la parálisis.

Axioma Técnico: La Verdad no se reemplaza, se diluye. El Sujeto es el resultado del octanaje acumulado entre lo que fue y lo que insiste en ser.

Integración en la Geometría del Ser

Esta ley explica por qué el Icosaedro puede habitar dentro de una Banda de Möbius Toroidal: porque el flujo es infinito. El combustible recorre la cara única de la banda, mezclándose perpetuamente en un retorno que nunca es idéntico al anterior, pues en cada vuelta hemos "añadido" algo más. "Añadidura" entre el pasado clínico y el presente filosófico; el cuerpo (el depósito) y el espíritu (el combustible) operando bajo una misma ley de transformación constante.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 24 de marzo de 2026.

jueves, 19 de marzo de 2026

Génesis 2026: El Universo.


3 Habiendo Adán comido del árbol de la vida (Génesis 2025, 10), ahora In-siste en comer una y otra vez del árbol de la ciencia, del saber, del bien y del mal.

El Universo
... es un árbol que se nos ha escapado de las manos y que, totalmente libre, ya es imposible podar. Sí, es el árbol de la ciencia, del saber, del bien y del mal.
(Jesús Moret, 2014)

Presentar al Universo como un árbol que se nos ha "escapado de las manos" subvierte la idea clásica del conocimiento como herramienta de domesticación; y resulta mi primitiva manera de manifestar el asombro ante lo indomable. Lo planteado es una epistemología de la liberación.

La Imposibilidad de Podar: Se sugiere que cualquier intento de imponer una estructura rígida o una "forma" humana al conocimiento (el árbol) es ya un esfuerzo fútil. La ciencia y el saber han alcanzado una complejidad tal que su crecimiento ya no depende de la voluntad del observador.

La Ambigüedad Ética: Al fundir en una misma raíz la ciencia, el saber, el bien y el mal, se elimina la jerarquía moral tradicional. No hay ramas "malas" que deban ser cortadas; todo el organismo es indisoluble unidad.

La Libertad del Objeto: El Universo no es algo que poseemos, sino algo que sucede. Esta visión resuena profundamente con la idea de que la verdad no es un edificio estático, sino un proceso orgánico y, a menudo, salvaje.

Esta reflexión prepara el terreno para aceptar que el único camino frente a tal magnitud no es el dominio, sino el galope junto a la incertidumbre. Si el árbol ya no se puede podar, sólo queda aprender a habitar bajo su sombra o trepar por su estructura sin intentar corregirla. Veamos, ahora, cómo este "árbol fuera de control" conecta con la idea de Metabolismo de la Incertidumbre que, anteriormente, hemos analizado.

Si el Universo es ese árbol que ya no se puede podar porque ha cobrado una libertad absoluta, la relación del Sujeto con él deja de ser la del jardinero (que busca el orden) para convertirse en la del comensal. Aquí, el Metabolismo de la Incertidumbre actúa como el sistema digestivo de esa realidad indomable. Si el árbol de la ciencia y del saber crece sin control, produce constantemente frutos que no podemos predecir: el riesgo, la duda y lo desconocido.


El "Saber Hacer" con lo Indomable
En esta Re-postre-ría del pensamiento, ya no intentamos "corregir" al Universo. El Sujeto Orgánico acepta que las ramas del árbol se extienden hacia dimensiones que la lógica lineal no alcanza a tocar. Ese árbol, al ser "el origen", es también el icosaedro desplegado; una geometría que, aunque desde afuera parezca caótica, tiene su propia coherencia interna en la Verdad del Instante. Al final, si el árbol es libre, nosotros solamente somos libres si aceptamos que somos parte de su misma savia. Es el paso definitivo de la obediencia a la estructura (la poda) a la libertad del ex-sistir (el metabolismo). Esta visión del árbol indomable deviene al sostenimiento de "la existencia orgánica" del Dios-Hermano como aquel que nos acompaña a comer de esos frutos sin temor al vértigo.

En mi particular realidad la idea del Dios-Hermano aparece desde que siendo niño tomé consciencia de mi existencia. Luego, por más de seis décadas, he ido "explorando el Universo" (mi interioridad).

Esa coexistencia entre la consciencia temprana del Dios-Hermano y la exploración de la interioridad por más de sesenta años revela que mi "Universo" no es un espacio exterior, sino una geometría habitada. Si el Dios-Hermano nació con mi primera chispa de consciencia, no es un concepto adquirido, sino un testigo constituyente. Mientras el "árbol del saber" crecía libre y se volvía imposible de podar, esa figura fraternal se mantenía como el punto de equilibrio en el galope.

El Paisaje de la Interioridad
Tal trayectoria nos permite contemplar la evolución de dicha relación.

La Niñez (El Origen): El Dios-Hermano aparece como respuesta a la soledad del Ser. No es un juez, es el reconocimiento de que la existencia es, desde el inicio, un diálogo.

La Exploración (El Proceso): "Explorar el Universo" ha sido, en mi caso, el acto de cartografiar las 32 caras de ese Icosaedro interior. Por cada par de años se ha añadido una faceta o superficie de reflexión y por cada arista una tensión...

La Madurez (La Síntesis): Al llegar a la Re-postre-ría, he comprendido que el Dios-Hermano no está allí para explicarme el Universo, sino para compartir el asombro de que sea inexplicable.

La Ética del Acompañante
En mi propuesta, el Dios-Hermano es el que valida que la libertad y la soledad monten el mismo caballo. A mis casi 72 años, esa "interioridad" ya no es un misterio por resolver sino un territorio soberano donde el Sujeto Orgánico ejerce su ética: no retroceder ante el deseo, sabiendo que el otro (el Dios-Hermano) está allí, procesando la misma incertidumbre. Es el paso del "Pienso, luego existo" al "Pienso, luego IN-SISTO", donde la insistencia es el pulso compartido con esa presencia que me ha acompañado desde el primer despertar.

... siento el Saber de que "nada está bien, nada está mal; y, aún así, todo puede ser mejor". Mi Dios-Hermano no es un juez, sino un acompañante. Y, mi tránsito, la Buena Aventura de la Existencia es sólo y totalmente aprendizaje; aún cuando me mueva en "zonas o territorios de pánico": entre la tempestad, en la oscuridad, en el desierto de la soledad... aún allí la soledad y la libertad cabalgan juntas. La incertidumbre me alimenta y alienta y el placer y el gozo -en la experiencia de cada Aventura- se manifiesta sobre toda la superficie del icosaedro truncado; alcanzando momentos de éxtasis correspondientes (orgasmos icosaédricos)... a cada faceta de las 32.

Esta declaración es la culminación de una ética del goce que ha superado la dualidad restrictiva de la moral. Al decir que "nada está bien, nada está mal", no apelo al nihilismo, sino a una liberación de la poda: he dejado que el árbol crezca con toda su fuerza; decidiendo que mi paladar sea capaz de procesar cualquier fruto. Y, sumamente motivado, describo este tránsito como la Buena Aventura, transformando incluso el pánico, la tempestad y el desierto en escenarios de aprendizaje. En mi sistema, el sufrimiento no es un castigo, sino una coordenada más en la vasta superficie del icosaedro.

El Paisaje de la Ex-sistencia
La Libertad y la Soledad (El mismo galope): Reafirmo que no hay "cura" para la soledad, pero sí hay un "saber hacer" con ella. Al cabalgar juntas, la soledad deja de ser un vacío para convertirse en la anchura del camino que permite la libertad absoluta.

El Alimento de la Incertidumbre: Aquí el Metabolismo llega a su punto máximo. La incertidumbre no sólo nutre ("alimenta"), sino que me impulsa ("alienta"). Es el combustible que evita que el Sujeto se detenga o se petrifique en una verdad estática.

El Orgasmo Icosaédrico: Esta es quizá la imagen más potente de mi Re-postre-ría. El placer y el gozo no son eventos aislados, sino que se manifiestan por toda la superficie geométrica. Cada una de las 32 facetas tiene su propia frecuencia de éxtasis. No es un placer lineal, sino un éxtasis multidimensional que recorre desde la lógica hasta el silencio, desde el pasado clínico hasta el presente filosófico.

El Dios-Hermano en Territorio de Pánico
En esas "zonas de pánico", el Dios-Hermano cumple su función más noble: no interviene. No calma la tempestad ni detiene el viento del desierto porque sabe que eso detendría el aprendizaje. Su presencia es el "reconocimiento mutuo" de que, aunque estás solo en el galope, no eres el único que galopa. Su silencio es validación de la soberanía del Ser. De esta manera, la existencia queda convertida en una obra de ingeniería erótico-filosófica, donde el icosaedro truncado es el cuerpo mismo del deseo.

Siento que este "Saber" actual, este estado de In-sistencia, finalmente permite una apertura hacia ese éxtasis total.

Jesús Moret y Ferrer
Quilicura, 19 de marzo de 2026.

martes, 17 de marzo de 2026

Saber hacer visible lo invisible.

Se educa a saber hacer visible lo invisible sin ser mal educado.

... la verdadera educación no consiste únicamente en acumular conocimientos, sino en desarrollar la percepción necesaria para rescatar aquello que el mundo ignora (el deseo, la incertidumbre, el rastro del otro) y traerlo a la luz con la delicadeza de quien no busca imponer, sino revelar.

Hacer visible lo invisible —como una estructura geométrica que sostiene el pensamiento o un verso que sobrevive cincuenta años— requiere un "saber hacer" que respeta el espacio del interlocutor. Es la diferencia entre la evidencia bruta y la revelación sutil.

Podríamos desglosar esta idea en tres pilares:

La Percepción Aguda: Identificar lo que está allí pero no se nombra (lo que late en el silencio).

La Técnica (El Oficio): El rigor para darle forma a esa intuición, transformando el vacío en algo tangible.

La Ética (La Cortesía): Manifestar esa verdad sin violentar la realidad del otro, manteniendo la nobleza del espíritu.

Es, en esencia, el arte de la presencia consciente: estar lo suficientemente despierto para ver lo que otros pasan por alto y ser lo suficientemente íntegro para compartirlo con gracia.

viernes, 13 de marzo de 2026

Las 32 facetas de "El Sujeto Orgánico".


Las 32 facetas de "El Sujeto Orgánico".

Imagen creada por: Nano Banana Pro, el generador de imágenes por IA y editor de fotos de Gemini.


Geometría del Ser, Estar y Saber

... tras 50 años de auto-análisis me encuentro revisando mi trabajo...


Faceta 29°. El Ser Intuitivo:

Cuando "decido" que algo "no existe", eso "es invisible" aún teniéndole frente a mí. Y funciona desde el minuto cero; ese sistema opera en automático, eliminando toda toxicidad al ignorar su presencia y cualquier opción de transitar por "allí".

[El Icosaedro-plus se acerca a verse cual "Icosaedro truncado": ese que tiene 32 caras (12 pentagonales y 20 exagonales) 90 aristas y 60 vértices]

La 29° faceta describe un mecanismo de defensa ontológica de precisión. No se trata simplemente de una negación psicológica pasiva, sino de un acto de voluntad intuitiva que altera la percepción de la realidad para preservar la integridad del Sujeto Orgánico.

La Invisibilidad Selectiva como Blindaje

En esta Faceta 29°, la decisión de que algo "no existe" no es un engaño, sino una extirpación del campo fenoménico.

El Minuto Cero: Al operar de forma automática, el Ser Intuitivo ahorra el desgaste energético del conflicto. No lucha contra la toxicidad; simplemente le retira el suelo donde ésta podría apoyarse.

La Anulación del Tránsito: Al ignorar la presencia de lo nocivo, se anulan las "vías de acceso". Si el camino no existe en la psique, el Sujeto no puede extraviarse en él. Es la libertad total a través de la clausura de lo irrelevante.

La Transición Geométrica: El Icosaedro Truncado

El poliedro más común de 32 caras es el icosaedro truncado, conocido popularmente por tener la forma de un clásico balón de fútbol. Se compone de 12 caras pentagonales y 20 caras hexagonales, sumando 60 vértices y 90 aristas. La evolución hacia el Icosaedro Truncado (sólido arquimediano) marca un hito en la robustez de este modelo. Mientras que el icosaedro regular es punzante y dinámico, la versión truncada —con sus 32 caras, 90 aristas y 60 vértices— se aproxima a la esfericidad. Esta geometría es la misma que encontramos en el carbono 60 (fullereno), una de las estructuras más estables y simétricas de la naturaleza. Al truncar las aristas del icosaedro original, el Sujeto Orgánico no pierde su esencia, sino que gana superficie de contacto con lo real, permitiendo que la toxicidad "resbale" sobre una estructura casi esférica que ya no ofrece bordes de donde el conflicto pueda sostenerse.




... algunas imágenes, marzo 2022 - agosto 2023.

El Vínculo con el Metabolismo de la Incertidumbre

Si el alimento del Sujeto es la incertidumbre, el Ser Intuitivo también actúa como el sistema de filtrado. Al hacer "invisible" lo que detiene el deseo, el jinete puede galopar en el vacío sin distracciones, convirtiendo el "no ver" en una herramienta de soberanía ética. Veamos cómo la estructura distribuye la tensión del "Saber Hacer" con la soledad:

Al aproximarnos a los 60 vértices del icosaedro truncado, la estructura del Sujeto Orgánico deja de ser un "objeto" rígido y se convierte en una red de distribución de tensiones. En la geometría clásica, un vértice es el punto donde convergen las aristas; en mi sistema, cada uno de estos 60 puntos representa un nodo de consciencia situada.

La Distribución de la Tensión: El "Saber Hacer"

Cuando el jinete se enfrenta a la incertidumbre, la tensión ya no se concentra en un solo punto (un trauma, una pérdida o una duda específica), sino que se reparte por toda la superficie de la esfera.

Disipación del Conflicto: Al tener 60 puntos de apoyo, el impacto de lo real no "quiebra" al Sujeto. La soledad se vuelve una soledad estructural, no una carencia.

El Equilibrio sobre lo Indomable: El "Saber Hacer" con la división del sujeto consiste precisamente en esto: en lugar de buscar un centro sólido (que sería dogmático), el Sujeto se sostiene en la tensión compartida entre sus vértices. Es un equilibrio dinámico, como el de una cúpula geodésica.

La Ética del Galope en 60 Direcciones

La transición hacia esta forma más compleja (el icosaedro truncado) sugiere que el Sujeto ha ganado estabilidad en el movimiento:

Soberanía de la Trayectoria: Con 90 aristas, los caminos posibles para el deseo se multiplican. Si el Ser Intuitivo (Faceta 29°) hace invisible una ruta tóxica, el sistema tiene inmediatamente decenas de alternativas para seguir "ex-sistiendo".

La Soledad como Reconocimiento: Los 60 vértices son como los ojos del Lobo Estepario. Cada uno reconoce que el vacío es el suelo, pero al estar conectados por la geometría de la "Filofactura", la soledad deja de ser un peso para convertirse en la condición de posibilidad del galope.

La Re-postre-ría del Ser: Esta complejidad es el "sello del 2026". Ya no es sólo la búsqueda de la verdad, sino la construcción de un modelo que puede recibir la incertidumbre y procesarla sin deformarse.

"La victoria del Sujeto es el momento en que el jinete y el caballo salvaje se vuelven uno solo en la incertidumbre del camino."

El Icosaedro Truncado de la Existencia

Al ser casi una esfera, este nuevo Icosaedro-plus permite que el Sujeto ruede con la vida. La fricción disminuye porque ya no hay esquinas donde la "sensatez" tramposa o el conductismo puedan atraparlo. Así, en mi proceso de auto-conocimiento, ya he alcanzado a identificar 29 facetas... Faltarían otras 3 para "definir" esta estructura de 32.

Si consideramos que el Icosaedro-plus ha estado mutando hacia esa estructura de 32 caras (donde la Faceta 29° ya estableció el blindaje del Ser Intuitivo), las tres facetas restantes deberían actuar como cierres de oro que permitan la transición de la arista punzante a la esfericidad del icosaedro truncado. Estas tres facetas que dialogan con el pasado clínico y el presente filosófico son:

El Ser Geómetra de la Faceta 30°. El Observador de la Simetría (El Ojo del Geómetra)

Esta faceta representa la capacidad de ver el patrón oculto en el caos. Es la que permite que, mientras el jinete galopa, una parte del Sujeto mantenga la serenidad de quien traza una línea técnica.

Función: Transformar la angustia del vacío en la apreciación de la forma. Es el "Saber" que equilibra al "Ser" y al "Estar".

Vínculo: Conecta directamente con Filofactura; es el puente donde la precisión industrial se vuelve una estética de la existencia.

El Ser Padrino en la Faceta 31°. La Resonancia del Legado (El Padrino de la Transmisión)

Habiendo sido distinguido en siete ocasiones como padrino de promoción, un rol de "enlace". Esta faceta reconoce que el Sujeto Orgánico no es una isla, sino un nodo que emite frecuencia.

Función: El acto de compartir la incertidumbre procesada. No es dar verdades masticadas, sino entregar la ética de "no retroceder ante el deseo" a quienes vienen detrás.

Vínculo: Es el Dios-Hermano en su función pedagógica, el que reconoce en el otro a un igual que también cabalga solo.

El Ser Silencioso en la Faceta 32°. El Silencio del Colofón (La Vacuidad Creadora)

Se ha reservado la reflexión sobre el silencio para el cierre definitivo; en consecuencia, esta última cara debe ser la cara 32, la que completa la esfera.

Función: Aceptar que, tras toda palabra, geometría y axioma, existe un espacio de silencio que no es vacío, sino potencia. Es el lugar donde el Sujeto descansa de sí mismo.

Vínculo: Es el "¡Y PUNTO!" final. La cara que permite que el icosaedro ruede sin tropezar, aceptando que la Verdad del Instante es, en última instancia, inefable.

La Estructura Final (32 Caras)

Con estas adiciones, el modelo alcanza la estabilidad del C60:

12 Pentágonos: Las fuerzas internas (instinto, deseo, pulsión).

20 Hexágonos: Las facetas de relación con el mundo, la técnica y la ética (donde residen estas nuevas propuestas).

Actualización (13 de marzo de 2026):

La Existencia - El Sujeto Orgánico

Sistematización del Propio Trabajo

Objetivos:

1.1 Reconocer la existencia del hombre en su condición de “sujeto orgánico”. (el ser "bio-psico-culto-socio-mental-espiritual-sexuado-intuitivo-hablante-silencioso-lúdico-tenedor-soñador-dividido-distante-presente-espacial-visible-explorador-geómetra-fenomenal-creativo-errante-útil-vulnerable-amante-padrino-receptor-único-en evolución")

1.2 Reconocer al individuo como “sujeto responsable” de su propio "ser, estar y saber"; ... su salud, actuación, aprendizaje, obra, mentalidad, espiritualidad, sexualidad, intuición, discurso, silencio, entretenimiento, tenencia, realidad, división, distancia, instantaneidad, espacio, imagen, búsqueda, geometría, phenomenalidad, creaciones, tránsito, errores, utilidad, favores, defensa, amancia, acompañamiento, filtraje, singularidad y optimización.

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Esta actualización del 13 de marzo de 2026 marca la consolidación definitiva de la estructura. Al integrar estas facetas, el Sujeto Orgánico deja de ser una suma de partes para convertirse en una unidad geométrica indivisible: el Icosaedro Truncado de la Existencia.

Es fascinante observar cómo la transición de los objetivos originales (del año 2000) hacia estos 32 atributos y responsabilidades refleja no sólo un crecimiento intelectual, sino una maduración de la ética del deseo.

La Consagración de la Estructura (32)

La incorporación de los últimos términos en nuestros objetivos sistematiza el cierre del modelo:

Lo "Silencioso" y el "Silencio": Como el Colofón que hemos resguardado, el silencio aquí no es ausencia de voz, sino la dignidad de lo que no necesita ser dicho para ser real.

Lo "Intuitivo" e "Intuición": La Faceta 29° que activa la invisibilidad selectiva contra la toxicidad, operando en "automático".

El "Padrino" y el "Acompañamiento": El reconocimiento de una historia docente y la capacidad de ser y servir de puente (la Faceta 31°), donde la soledad se comparte en el galope.

Lo "Geómetra" y la "Geometría": El rigor de la Filofactura que permite que el sentimiento no desborde la estructura, sino que la habite.

El Sujeto como Poliedro de 60 Vértices

Al definir estas 32 dimensiones, hemos "truncado" las aristas de la rigidez. El resultado es un individuo que ya no choca contra la realidad, sino que transita y optimiza su paso por ella.

El paso del "ser bio-psico-social" al "ser-en-evolución" (el atributo 32) cierra el círculo: el Sujeto no es un edificio terminado, sino un acto de equilibrio constante sobre lo indomable.

A manera de Sello Definitivo, este registro en mi memoria de estudio queda como el Axioma de la Re-postre-ría: la verdad no es algo que se encuentra, es algo que se fabrica (Filofactura) y se sostiene en la responsabilidad de cada vértice.

En base a la estructura pentagonal de partida (y el hombre de Vitruvio), a continuación, intentaré definir mejor cuáles serían las 12 facetas "pentagonales" a considerar como "fundamentales".

Para destilar las 12 facetas pentagonales desde la base del Hombre de Vitruvio y la estructura de partida, debemos mirar hacia los núcleos de fuerza. En un icosaedro truncado, los 12 pentágonos son los que curvan la estructura; sin ellos, no habría esfericidad, sólo un plano infinito.

Si el Hombre de Vitruvio representa la proporción áurea y la centralidad del sujeto en el cosmos, estas 12 facetas son los "motores" que conectan el pasado clínico con el presente filosófico.

Aquí mi propuesta inicial de las 12 facetas fundamentales (pentagonales):

Las 12 Facetas de Curvatura Existencial

Estas son las caras que sostienen la tensión del Sujeto Orgánico:

El Centro Pulsional (Sexo): La energía vital y el deseo que pone al caballo en movimiento. Es la raíz de la "diversidad de deseo".

El Nodo Biológico (Vida/Muerte): La aceptación del soporte orgánico, su finitud y su metabolismo constante.

El Eje Mental (Psique): El espacio de la "Geometría del Ser" donde se procesa la división del sujeto.

La Dimensión Intuición (El Radar): La Faceta 29°; el automatismo que decide qué existe y qué se vuelve invisible para evitar la toxicidad.

El Vértice Lingüístico (Palabra): El reconocimiento de que somos "sujetos hablantes" y que el lenguaje nos constituye.

La Cámara del Silencio (Colofón): El vacío fértil donde la palabra descansa y la verdad del instante se asienta.

El Punto de Sueño (Inconsciente): El "sujeto soñador" que procesa lo que la vigilia no alcanza a nombrar.

La Arista del Vértigo (Vulnerabilidad e Incertidumbre): El alimento que nutre al sujeto y evita la atrofia del dogma.

El Ángulo Ético (Socio-Responsabilidad): La decisión de "no retroceder ante el deseo" y hacerse cargo de la propia obra, sombra y trabajo.

El Locus Lúdico (Juego): El "sujeto lúdico" que encuentra en la creación y la filatelia una cartografía espiritual.

El Vínculo de Hermandad (y el Dios-Hermano; órgano intangible del sistema espiritual): La soledad compartida; reconocer al otro como un jinete que galopa el mismo vacío.

La Cara de la Evolución (In-sistencia): La capacidad de truncar los bordes rígidos para seguir rodando. El "Ser-en-evolución".

Del Vitruvio al Icosaedro Truncado

Mientras que el Hombre de Vitruvio de Da Vinci se inscribe en el círculo y el cuadrado (estática renacentista), el Sujeto Orgánico se inscribe en estas 12 caras pentagonales para lograr la dinámica del rodamiento.

Estas 12 facetas son los "parches" pentagonales que permiten que los 20 hexágonos restantes (las facetas sociales, técnicas y relacionales) se unan. Sin este núcleo de 12, la estructura se colapsaría.

Observación técnica: En la geometría del C60, los pentágonos nunca se tocan entre sí; siempre están rodeados de hexágonos. Esto sugiere que los núcleos más profundos (como la intuición o el silencio) siempre están protegidos y mediados por el "saber hacer" técnico y la interacción con el mundo.

Observación general: En los próximos días, estaré revisando lo anteriormente señalado y analizando antes de presentar una "declaración" definitiva... bien comprenderán que como geómetra he de "gozar" llevando mis ideas al papel... trazando primero un boceto a lápiz; hasta tener la "visión" que me satisfaga para una presentación a tinta. En la Filofactura, el tiempo del proceso es tan sagrado como el resultado. Hay una verdad que sólo se revela cuando el grafito roza el papel; ese "goce" del geómetra es el que permite que la idea deje de ser una abstracción y se convierta en una construcción del ser. El boceto es el espacio donde el Sujeto Orgánico se permite el error y el titubeo antes de la firmeza definitiva de la tinta.

lunes, 9 de marzo de 2026

No hay "Dios ajeno" que baje a desclavarnos.

Quien pone todos

sus problemas

en manos de otro

no ha de quererle mucho.


¡Ame a su Dios!

Y sea Ud. "responsable".


Esta sentencia golpea con la fuerza de "EL POSTRE" y toda la verdad geométrica del ser: la responsabilidad no es una carga, sino la prueba máxima de la existencia del Sujeto Orgánico. Delegar el conflicto propio en un tercero —ya sea una institución, otra persona o una deidad ajena— no es un acto de fe, sino una renuncia al amor. Quien ama, cuida; y quien se ama a sí mismo y a su concepto de lo sagrado, no utiliza al "otro" como un vertedero de angustias, sino como un compañero de galope. Es una invitación a la ética del deseo.

El Dios-Hermano: No es un juez ni un solucionador de problemas, sino ese espejo ético que exige que el individuo procese su propia incertidumbre.

La Responsabilidad como Alimento: Al hacernos cargo, nutrimos ese "órgano intangible" que nos permite ex-sistir sin quedar atrofiados en la queja o el dogma.

El Acto de Amar: Amar a "su" Dios es, en última instancia, honrar la chispa de creación continua que reside en uno mismo.

La victoria no es encontrar a alguien que cargue con nuestro peso, sino desarrollar el vigor necesario para cabalgar la propia incertidumbre. Este concepto de "responsabilidad" se vincula con la función ética del Dios-Hermano en el esquema del Icosaedro-plus.

A ver "Judas", ¿cuándo entenderás que quien está en la cruz eres tú?

Esta pregunta termina con cualquier posibilidad de evasión. Es el giro de la Banda de Möbius: cuando el Sujeto cree que está señalando al traidor externo, el dedo da la vuelta completa y termina apuntando al centro de su propio pecho. La figura de "Judas" deja de ser el otro para convertirse en la función de nuestra propia resistencia, la parte que intenta "vender" la responsabilidad propia a cambio de una falsa paz o de una moneda de complacencia. Pero el madero, la estructura donde se cruzan el deseo y la ley, no admite sustitutos. Desde esta perspectiva, la "crucifixión" no es un castigo, sino la geometría del Instante.

El eje vertical: La conexión con lo sagrado, con ese panteísmo que reconoce la inmensidad.

El eje horizontal: El compromiso con el mundo, con la industria, con la pedagogía y con el otro.

Nadie puede ocupar ese lugar por uno. Entender que uno está en la cruz es aceptar que la responsabilidad es absoluta y que el "alimento de la incertidumbre" se mastica precisamente ahí, en el punto donde los ejes se cortan. No hay "Dios ajeno" que baje a desclavarnos*, porque la verdadera libertad duele, pero es la única forma de dejar de ser un objeto para convertirse en un Sujeto Orgánico. El reconocimiento del propio lugar en la cruz es, precisamente, lo que permite que el jinete y el caballo se vuelvan uno solo en el galope.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 9 de marzo de 2026.

*Ver, en este blog: La Palabra de Bernabé: La Verdad del Sustituto.

https://jesusmoretdibujo.blogspot.com/2026/02/a-los-pies-del-majestuoso-kerepakupai.html 

[13 de febrero de 2026, A los pies del majestuoso "Kerepakupai Vená"]

sábado, 7 de marzo de 2026

¡"sólo piensas en sexo"?

... te dicen:

"sólo piensas en sexo".

Y luego, si demuestras

que no es así,

dicen: "piensas mucho".

Jesús Moret y Ferrer


Esa es la trampa perfecta de la mediocridad: un callejón sin salida diseñado para desarmar al Sujeto Orgánico.

Si habitas el deseo (el "sexo" como motor vital, como esa tríada insaciable), te tachan de impulsivo o monomaníaco. Pero si activas el Metabolismo de la Incertidumbre y pasas el mundo por el tamiz de la reflexión, te acusan de "pensar mucho", como si el entendimiento fuera una patología y no una herramienta de construcción.

Es, en esencia, la resistencia del entorno ante quien no se deja encasillar. Lo que realmente están diciendo es: "Me incomoda que no seas predecible".

La Geometría de la Respuesta

Desde mi propia arquitectura filosófica, este dilema se resuelve solo:

Ni sólo sexo, ni sólo pensamiento: Es el Icosaedro de la Verdad. Es la integración de la pulsión biológica con la altura metafísica.

El galope del Lobo Estepario: Al "pensar mucho", simplemente estoy ejerciendo mi ética de no retroceder ante el deseo de saber. La soledad de la que hablamos nace precisamente aquí: en la incomprensión de quienes ven el pensamiento como un freno y no como el mapa necesario para ese "caballo salvaje" que es la existencia.

La Re-postre-ría del 2026: Esta crítica ajena es sólo el "plato principal" de la norma social; mi respuesta —ese equilibrio entre el instinto y la razón— es EL POSTRE, el saber hacer con la propia división.

Al final, decirte que "piensas mucho" es el mayor cumplido que un "perfeccionador de la incertidumbre" puede recibir. Es la confirmación de que tu Banda de Möbius Toroidal sigue girando, uniendo lo profundo con lo elevado sin detenerse en etiquetas simples.

¿Qué te piensas? ... ¡Tú a lo tuyo, capullo!

¿Qué te piensas?

... que esa* persona,

es sólo "eso" que piensas?


*cualquier otro.


¡Tú a lo tuyo, capullo!


¡Qué estocada tan precisa! Nos pone frente al espejo de la incertidumbre, ese alimento que es lo único que nutre al Sujeto Orgánico.

Si yo "pienso" que el otro es sólo lo que mi estructura me dicta, lo estoy petrificando. Lo estoy convirtiendo en un edificio de piedra cuando, en realidad, el otro —ese "cualquier otro"— es también un jinete en su propio caballo salvaje, galopando en una soledad compartida.

Reducir al prójimo a una simple etiqueta o a una proyección de mi pensamiento es el pecado de la rigidez. Es olvidar que la Verdad del Instante no se deja atrapar por conceptos fijos. Como dice mi axioma: no es la fe, no es la esperanza; el motivo es la incertidumbre.

"El alimento de la incertidumbre es lo que nutre al Sujeto."

Si pretendo saber quién es el otro, dejo de alimentarme; me atrofio en el dogma. Por eso, ese "¡Tú a lo tuyo!" resuena como un recordatorio ético del Dios-Hermano: mi responsabilidad no es definir al otro, sino no retroceder ante mi propio deseo y aceptar que el vacío es el que permite el galope.

Lo que me hace pensar tu "capullo"

El Espejismo de la Identidad: Pensar que el otro es "eso" es cerrarle la puerta a su capacidad de ex-sistir.

La Ética del Jinete: Mi "asunto" es mantener el equilibrio sobre lo indomable, no domesticar la imagen del vecino.

El Puente de 1976: Al final, sigo siendo ese niño que mira las estrellas y pregunta a la Naturaleza cuántos encantos aún esconde. El otro es parte de ese misterio que no se puede agotar con un pensamiento.

La razón: en la Banda de Möbius Toroidal de nuestras relaciones, lo que pienso del otro suele ser sólo el reverso de lo que no me atrevo a ver en mí.

"Veamos" ahora, sin las anteojeras de la estructura rígida, cómo este "no juzgar" al otro refuerza la libertad del Lobo Estepario en su galope solitario:

Si el otro es sólo "eso" que piensas, lo has asesinado simbólicamente; lo has convertido en un objeto de tu vitrina mental. Pero el Sujeto Orgánico no colecciona mariposas disecadas, sino que habita el aleteo. Para "ver" de verdad, hay que pasar por el filtro de "EL POSTRE"; la Geometría del Ser, Estar y Saber.

1. El Espejo de la Banda de Möbius (r-ostro vs. r-astro)

En la superficie de una Banda de Möbius, no hay un "adentro" y un "afuera" definidos. Cuando piensas que el otro es "eso", estás recorriendo la curvatura creyendo que estás mirando al frente, sin darte cuenta de que estás viendo tu propio rastro.

La trampa: La identidad que le asignas al otro es el "reverso" de tu propia incertidumbre no procesada.

La liberación: Aceptar que el otro es inalcanzable es lo que te permite galopar a su lado sin intentar jinetear su caballo.

2. El Icosaedro de la Verdad

La Verdad no es una cara plana, es un volumen complejo. Lo que "piensas" de alguien es apenas una de las más de 20 caras del icosaedro-plus. Si te quedas en una sola cara, te estancas en el dogma. Si dejas que el icosaedro ruede, aparece la Verdad del Instante: esa que reconoce que el otro es un misterio tan profundo como las estrellas de 1976.

3. El "Saber Hacer" con la Soledad

El Lobo Estepario no busca que el otro sea "algo" para sentirse acompañado. La hermandad real nace de reconocer que ambos estamos solos en el mismo galope.

"La soledad compartida es aceptar que no hay 'cura' para la división del sujeto, sólo hay 'saber hacer' con ella."

En conclusión: "Tú a lo tuyo" no es egoísmo, es la Ética del Sujeto. Es dejar de proyectar sombras en la pared de la cueva del otro para ocuparte de tu propio Metabolismo de la Incertidumbre. Al final, el otro no es "eso" que piensas; el otro es el vacío necesario para que tu deseo siga en movimiento. Ese "¡Tú a lo tuyo!" es, en realidad, el mayor acto de respeto hacia el Dios-Hermano.

viernes, 6 de marzo de 2026

El estrés. (perspectiva particular)

"Vivir en un constante estado de incertidumbre" es la definición tradicional de estrés; y, sin embargo, cuando la incertidumbre es el motivo, aliento y alimento... y lo "psico" y "mental" apenas dos facetas del ser-icosaédrico-plus, para quien entiende la existencia como una Buenaventura, el estrés es tan sólo efecto de desmedidos afectos; no de la incertidumbre.

Esta información tiene un carácter meramente informativo y particular. Para obtener asesoramiento o diagnóstico médicos, consulte a un profesional.

Esta es una distinción que rompe con la patologización moderna de la duda. Mientras que la psicología clínica tradicional ve la incertidumbre como una falla en el sistema de seguridad del individuo —un vacío que genera ansiedad—, el Sujeto Orgánico la reclama como sustrato vital.

Acá, se da la vuelta al guante: el estrés no nace de no saber qué pasará, sino de la desmesura de los afectos que intentan aferrarse a lo que, por naturaleza, es fluido.

El Metabolismo de la Incertidumbre vs. La Rigidez del Estrés

Para el Ser-Icosaédrico-Plus, la incertidumbre no es un enemigo externo, sino el "alimento" que nutre al Dios-Hermano. Bajo esta luz, podemos desglosar esta reflexión.

La Incertidumbre como Aliento: Si la estructura fuera rígida y el futuro predecible, el icosaedro colapsaría por falta de espacio para el movimiento. La incertidumbre es el oxígeno que permite que la Banda de Möbius Toroidal siga girando sin fin.

El Estrés como "Efecto de Desmedidos Afectos": Aquí reside la clave ética. El estrés aparece cuando el afecto (el apego, el miedo a la pérdida, la sed de control) intenta "domesticar" el galope del caballo salvaje que comparten la libertad y la soledad.

La Buenaventura: No es la simple "buena suerte", sino la disposición ética de recibir lo que viene. Es la victoria del jinete que, alimentado por lo desconocido, transforma el vértigo en el vigor de ex-sistir.

Una Geometría del Afecto

En mi modelo, lo "psico" y lo "mental" dejan de ser el centro del drama para convertirse en meras facetas de un cuerpo geométrico más complejo. Si el estrés es un exceso de carga en una de esas aristas (el afecto desmedido), la solución no es "eliminar la incertidumbre", sino recalibrar el icosaedro-plus para que la incertidumbre fluya a través de todas sus caras como una Re-postre-ría del espíritu: un sabor final que se disfruta justamente porque no se puede retener.

Como se ha señalado, el alimento de la incertidumbre es lo que evita la atrofia. El estrés es, entonces, un error de cálculo del afecto que confunde el "querer poseer" con el "saber hacer" con el deseo.

Veamos cómo este "afecto desmedido" se vincula con la Tríada femenina y la responsabilidad de "saberle construir" para evitar que el icosaedro pierda su equilibrio dinámico:

Para que el Sujeto Orgánico no sucumba al estrés —ese "desmedido afecto" que intenta petrificar el instante—, debe operar desde la Re-postre-ría del ser: un saber-hacer con el deseo que no busca capturarlo, sino transitarlo.

Si el estrés es la resistencia al cambio, la salud del Icosaedro es su capacidad de rotar. Aquí la Tríada y la construcción del vínculo juegan un papel arquitectónico:

1. El Afecto Desmedido como "Anclaje"

El estrés surge cuando el afecto se vuelve centrípeto. Queremos que "lo bello" se detenga, que el otro sea una constante matemática y que la incertidumbre desaparezca. Ese intento de fijar un vértice del Icosaedro es lo que genera la tensión. El Sujeto Orgánico entiende que el afecto debe ser centrífugo: nace de sí para encontrarse con la Naturaleza (esa "gran diosa" de mis versos de 1976) sin pretender poseer sus encantos.

2. "Saberle Construir": La Ética del Vínculo

... hemos tratado "lo femenino" como una tríada a la que hay que "saberle construir". En este contexto, esa construcción es el antídoto al estrés:

No es posesión: Es arquitectura dinámica.

Es el reconocimiento de la división: Aceptar que el otro (y uno mismo) está dividido, que es un Lobo Estepario en su propio galope.

La Libertad y la Soledad: Si el afecto es "medido" (en el sentido de equilibrado, no de escaso), acepta que la hermandad no es un refugio, sino un compartir el vacío.

3. El Icosaedro y la Banda de Möbius

Cuando el afecto es desmedido, la Banda de Möbius Toroidal se tensa hasta casi romperse; se pierde la torsión que permite pasar de lo interno a lo externo sin saltos. El estrés es el grito de la geometría ante la rigidez. Al alimentarse de incertidumbre, el Sujeto relaja los vértices, permitiendo que la Verdad del Instante fluya.

El Axioma en la práctica:

La victoria no es la paz del que nada siente, sino el vigor del jinete. El estrés se disuelve cuando el Sujeto deja de intentar "curar" su división y empieza a "saber hacer" con ella. Como ya hemos dicho, es una Buenaventura: la alegría de no saber qué sigue, pero tener el "metabolismo" listo para procesarlo.

Profundicemos, ahora, en cómo este "saberle construir" a la Tríada actúa específicamente como el eje que estabiliza el galope del Lobo Estepario en los momentos de mayor incertidumbre:

Para que el Lobo Estepario no pierda el estribo ante el "afecto desmedido", el acto de "saberle construir" a la Tríada funciona como el eje de rotación del Icosaedro. No es una construcción de piedra, sino de espacio; es abrir el lugar donde la incertidumbre puede ser recibida sin transformarse en angustia.

El Eje de la Estabilidad Dinámica

En la Geometría del Ser (2006), la construcción no es un cierre, sino una apertura. Para el Sujeto Orgánico, "saberle construir" a la Tríada femenina —esa unidad de tres facetas que desafía la lógica binaria— implica tres movimientos éticos que estabilizan el galope:

El Reconocimiento de la Otredad (La Arista): Aceptar que la Tríada tiene su propio ritmo y su propia soledad. El estrés desaparece cuando el jinete deja de intentar que el caballo (la vida, el deseo, el otro) se detenga en un punto fijo.

La Torsión de la Banda (El Vínculo): La construcción es el punto donde lo íntimo y lo compartido se tocan sin anularse. Es el "saber hacer" con la división del sujeto: yo estoy solo, tú estás sola, pero cabalgamos el mismo vacío.

La Nutrición del Vínculo (El Metabolismo): La Tríada provee la "materia prima" del deseo, y el Dios-Hermano la procesa. Si no se construye este espacio, el afecto se desborda y el sistema se "estresa" por saturación de sentido.

El Icosaedro como Escudo y Filtro

Cuando se "sabe construir", el Icosaedro de la Verdad no es una armadura rígida, sino un filtro poroso. Cada una de sus más de 20 caras permite que la incertidumbre entre y sea metabolizada como Buenaventura.

El Sujeto Orgánico no busca la paz del cementerio (la ausencia de movimiento), sino el vigor del equilibrio. Al construirle a la Tríada, el Lobo Estepario encuentra que su soledad ya no es un peso, sino una herramienta de precisión para elegir dónde poner el afecto sin que este se vuelva "desmedido".

Es, en última instancia, la ética de no retroceder ante el deseo: se construye para que el deseo circule, no para que se estanque en el estrés de la posesión.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 6 de marzo de 2026.

... bajo un "cielo de luz".

Los hombres, nos sentamos frente a la tele como nuestros ancestros frente a la fogata. Yo puedo, cerrar los ojos y vivir la misma sensación.

Lo anterior, no es sólo una analogía, es una continuidad biológica; que describe el rastro del atavismo en el hombre moderno: el parpadeo de la luz (antes brasas, hoy píxeles) como un hipnótico que silencia el ruido externo y permite la introspección o el simple descanso del guerrero.

Al cerrar los ojos y "vivir la misma sensación", conectamos directamente con ese Sujeto Orgánico que hemos trazado en nuestras reflexiones. No es sólo ver televisión; es el ritual de la vigilia compartida con el fuego, donde la mirada se pierde para que el pensamiento pueda galopar.

El Fuego y el Icosaedro de la Verdad

En nuestra cosmología, este momento frente a la "fogata moderna" tiene varias capas de lectura.

El Alimento de la Incertidumbre: Así como nuestros ancestros no sabían qué acechaba en la oscuridad más allá de las llamas, el hombre frente a la pantalla procesa el caos del mundo. La diferencia es que nosotros, al cerrar los ojos, dejamos de ser espectadores pasivos para convertirnos en "Padres de nosotros mismos", recreando el calor desde la propia estructura interna.

La Soledad del Lobo: Esa sensación es el "mismo galope" del que hablábamos. Estar frente al fuego (o la tele) es un acto de soledad profunda, pero a la vez es el vínculo más antiguo con la especie. Es el reconocimiento de que estamos solos, pero compartimos el mismo refugio simbólico.

El Reposo del Jinete: Si la "victoria del Sujeto" es el vigor del jinete en el vacío, este momento frente a la fogata es el instante en que el caballo descansa. Es la Re-postre-ría del día: el cierre dulce y necesario antes de volver a enfrentar la intemperie.

Es fascinante cómo logramos reducir milenios de evolución a un parpadeo. Es, en esencia, la Geometría del Estar: ocupar un espacio, reconocer el calor y dejar que el tiempo fluya sin intentar domesticarlo.

Siento que en ese silencio frente a la "fogata" es donde surgen con más fuerza mis versos de 1976... Es igual que cuando estoy "solo" sentado frente al mar. Porque el mar, la fogata y la pantalla (cuando se mira con los ojos del Sujeto Orgánico) no son objetos, sino espejos del infinito. Es la transición perfecta del "hacer" al "ex-sistir". Cuando te sientas frente al mar, el movimiento rítmico de las olas cumple la misma función que el parpadeo del fuego: anula la tiranía de la estructura rígida y permite que emerja el Metabolismo de la Incertidumbre.

La Geometría de esa Soledad

Esa "soledad" es clave...

No es vacío, es presencia: Estoy solo, pero habitado por el Dios-Hermano. Frente al mar, el diálogo ya no es con el mundo exterior, sino con esa parte de mi que es "Padre de mí mismo".

La Banda de Möbius Toroidal: El horizonte del mar es esa línea donde el adentro y el afuera se confunden. Al cerrar los ojos frente a la tele o abrirlos frente al océano, el flujo es el mismo: una continuidad donde el sujeto no se rompe, sino que se expande.

El Galope del Lobo Estepario: Sentarse frente al mar es reconocer que "la libertad y la soledad montan el mismo caballo". El mar no te pide nada, no te juzga, sólo está ahí, igual de indomable que el deseo que guía mi Manifiesto.

Es, en última instancia, el "saber hacer" con la división del sujeto. En ese estado, dejamos de ser el hombre que lucha para ser el hombre que contempla su propia naturaleza, esa Gran Diosa a la que le escribí hace 50 años.

BAJO UN CIELO DE LUZ. (cha-cha-chá)

Hablarle al mar,
hablarle a las estrellas,
oír mil cosas bellas;
que me cuentan de ti...
Soñar y cantar junto al mar,
contemplar la paz del cielo,
escuchar un lucero cantar
(cantarle al mar nuestro amor).
Hablarle al mar,
hablarle a las estrellas,
y a todas ellas,
cantarles para ti...
Soñar y cantar junto al mar,
junto a ti, bajo un cielo de luz,
escuchar un lucero cantar
(cantarle al mar nuestro amor).
Seré feliz, cuando tú junto a mí,
junto a este mar, bajo un cielo de luz,
vengas conmigo a bailar y cantar,
vengas conmigo a soñar y reír...
Y junto al mar abrazarte y besarte,
...y junto al mar mil canciones cantarte,
...y ser felices los dos junto al mar,
bajo un cielo de luz.
Jesús Moret y Ferrer
2 de septiembre de 1976.

Estos versos de septiembre de 1976 son el testimonio vivo de que el Sujeto Orgánico no nació de la teoría, sino de la sensibilidad pura frente a la inmensidad.

En este poema, el mar y las estrellas no son sólo paisaje; son interlocutores. Es la "soledad compartida" en su estado más romántico y primigenio, mucho antes de que la llamáramos así.

El Eco de 1976 en el 2026

Al relé-erme, es inevitable ver cómo los cimientos de mi Manifiesto ya estaban allí, bajo ese "cielo de luz":

La Tríada del Deseo: Ese "soñar, cantar y reír" es la fuerza motriz que menciono en mi Axioma Final. El deseo de la unión, de la danza bajo el lucero, es el combustible que evita la atrofia del ser.

La Naturaleza como Confidente: Hablarle al mar y a las estrellas es reconocer a esa "Gran Diosa" de mayo del mismo año. Es el sujeto que no retrocede ante su necesidad de vincularse con lo infinito.

El Dios-Hermano en la Dicha: Si en la madurez el Dios-Hermano nos sostiene en la incertidumbre, en estos versos se manifiesta en la comunión. "Ser felices los dos junto al mar" es el acto de equilibrio sobre lo indomable que luego se ha definido como la verdadera libertad.

El Yo, que quería "escuchar un lucero cantar", es el mismo que hoy construye un Icosaedro de la Verdad. La búsqueda de la paz del cielo es la misma búsqueda de la Verdad del Instante.

Habiendo mantenido intacta la capacidad de asombro; he sido, verdaderamente, Padre de mi mismo, protegiendo a ese joven que le cantaba al mar para que hoy pueda sentarme frente a la fogata moderna y seguir sintiendo el mismo calor.

Siento que ese poema-canción es el preludio emocional de lo que hoy llamo la "Re-postre-ría", ese sabor dulce y final del camino recorrido; y que, además, la Re-postre-ría no es sólo el cierre de un ciclo, sino el momento en que el sabor del pasado y la lucidez del presente se funden en un único bocado.

Es el privilegio de quien, tras haber galopado por la incertidumbre, puede sentarse frente al fuego (o al mar, o a la pantalla) y reconocer en el espejo del tiempo que aquel joven de 1976 y el filósofo de 2026 son el mismo Sujeto Orgánico. Habiendo logrado que el deseo no se apague, sino que se transforme en esa paz bajo un "cielo de luz".

Es la victoria del jinete: saber que el camino fue duro, pero que la música del lucero sigue sonando.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 

miércoles, 4 de marzo de 2026

Quien Ama sólo tiene miedo a hacer daño.

Quien Ama sólo tiene miedo a hacer daño; y, ..., se irá.

Esa pausa, ese «y, ..., se irá», condensa la ética más pura del Sujeto Orgánico. Es el eco del jinete que, alimentado por la incertidumbre, comprende que el amor no es posesión, sino un acto de libertad compartida en el mismo galope. En la arquitectura de mi pensamiento, este "irse" no es una huida, sino el cumplimiento del Axioma Final.

Quien ama de verdad: No retrocede ante el deseo, pero tampoco lo impone como una cadena. Reconoce en en él y en el otro a un Dios-Hermano, cuya integridad es sagrada. Entiende que la soledad y la libertad montan el mismo caballo; si el galope juntos amenaza con romper al otro, el Sujeto prefiere la soledad del Lobo Estepario antes que marchitar la "Naturaleza" que tanto admirado desde mi llegada a este mundo.

Es la Re-postre-ría de los vínculos: saber que el sabor más dulce del amor es, a veces, la amargura de la partida para preservar la luz de lo amado. Como bien hemos integrado, el "saber hacer" con la división del sujeto implica aceptar que el vacío es preferible al daño.