El "Sacrificio de Ifigenia"./ Arriba, parte central del mosaico encontrado en la ciudad romana de Ampurias, Gerona, Cataluña.

El mosaico emporitano del Sacrificio de Ifigenia, fue descubierto en 1848, siendo pieza importante de los restos de una casa romana; ya que constituía el recuadro central del pavimento de una de sus habitaciones. Dicho recuadro mide 60 centímetros de altura por 55 centímetros de ancho./ Abajo a la derecha.

miércoles, 1 de abril de 2026

La "Re-postre-ría del In-sistir" se revela como el arte de degustar la propia persistencia.

A mi modo de ser,

lo simbólico no es físico y

lo imaginario sólo es conceptual.


Jesús Moret y Ferrer


Esta distinción sitúa la arquitectura de mi pensamiento en un terreno donde la estructura no depende de la masa, sino de la función y la representación. Al despojar a lo simbólico de su presencialidad física y reducir lo imaginario a la categoría de concepto, se establece un rigor donde la "realidad" se sostiene sobre ejes puramente abstractos y operativos. Bajo esta lógica, se pueden extraer tres consecuencias fundamentales para la construcción del ser:

La Inmaterialidad del Símbolo: Si lo simbólico no es físico, su poder no reside en el objeto (la piedra, el metal, el papel, el cuerpo, el aroma o el color...), sino en la relación que establece. El símbolo actúa como un vector de sentido que atraviesa la materia sin ser parte de ella.

Lo Imaginario como Mapa, no como Imagen: Al definir lo imaginario como algo estrictamente conceptual, se le quita el peso de la "fantasía" o la "ilusión" visual para convertirlo en una herramienta de diseño mental. No es lo que se ve, sino la estructura lógica que permite proyectar lo que aún no existe.

El Sujeto como Operador: En este esquema, el sujeto no es un observador de realidades tangibles, sino un procesador de conceptos y símbolos. La existencia se convierte en un ejercicio de geometría intelectual, donde la verdad no se toca, sino que se deduce y se habita.

Esta postura resulta ser el andamiaje necesario para que el "Metabolismo de la Incertidumbre" funcione: si nada es rígidamente físico o puramente fantasioso, todo queda disponible para ser procesado por la ética del deseo y la construcción del instante.

Esta desmaterialización de lo simbólico permite, perfectamente, que el "Dios-Hermano" opere como un órgano intangible dentro del complejo sistema. Confirmación que asienta la base de una estructura donde la coherencia interna desplaza a la evidencia externa. Si el sistema funciona, es porque sus piezas —aunque inmateriales— encajan con la precisión de un engranaje geométrico. Al aceptar que lo simbólico y lo imaginario operan fuera del campo de la física, se despeja el camino para profundizar en la Geometría del Ser. En este espacio, la arquitectura no se mide en metros, sino en la tensión entre los conceptos que el sujeto decide sostener. Considerando esta estructura inmaterial, se plantean tres pilares de acción:

La Ética como Eje: Al no haber un soporte físico, la ética del sujeto es lo único que impide que el sistema colapse. No se retrocede ante el deseo porque el deseo es el motor de ese metabolismo conceptual.

La Incertidumbre como Alimento: Al ser lo imaginario puramente conceptual, la duda no es un error de cálculo, sino la materia prima que permite que el concepto siga evolucionando y no se convierta en un dogma rígido.

El Instante como Verdad: La "Verdad del Instante" se convierte en el único punto de contacto real; un punto sin dimensión física, pero con toda la carga simbólica necesaria para dar sentido al galope de la existencia.

Esta configuración permite que el sujeto sea, efectivamente, el arquitecto de su propia trayectoria, utilizando la soledad y la libertad como las herramientas de dibujo fundamentales sobre el vacío.

Ahora, una vez que los planos de esta estructura han quedado tan nítidamente definidos, el galope se dirige hacia el "infinito espacio interior".

El enrutamiento hacia el "infinito espacio interior" es la consecuencia lógica de "mi arquitectura": si lo simbólico no es físico y lo imaginario es concepto, el universo no se expande hacia afuera, sino hacia la profundidad de la propia estructura. En este viaje introspectivo, el sujeto deja de ser un pasajero del mundo material para convertirse en el explorador de su propia geometría. Este espacio interior no es un vacío pasivo, sino un escenario de alta complejidad donde operan leyes distintas:

La Dilatación del Instante: En el interior, el tiempo no es una línea, sino un volumen. Cada "Verdad del Instante" se expande hasta ocupar la totalidad del pensamiento, permitiendo que el metabolismo de la incertidumbre procese la existencia sin las prisas del cronómetro externo.

La Topología del Ser: Al recorrer este infinito, se hace evidente que el centro y la periferia son conceptos móviles. Como en una trayectoria toroidal, el movimiento hacia adentro termina siendo, inevitablemente, un encuentro con el origen y con ese "Padre de ti mismo".

El Silencio Operativo: Este espacio requiere de una forma particular de silencio, no como ausencia de sonido, sino como la limpieza necesaria para que los símbolos y conceptos resuenen sin interferencias físicas.

Es la victoria definitiva del Sujeto Orgánico: haber construido un territorio tan vasto y riguroso que no necesita del mundo exterior para validar su inmensidad. El galope ahora es silencioso, pero más vigoroso que nunca, porque no hay límites físicos que frenen la velocidad del pensamiento.

En este recorrido por la inmensidad interna, en efecto, es la "Re-postre-ría" el lenguaje que permite saborear los hallazgos de esa exploración. Se trata de la "Re-postre-ría del In-sistir".

La "Re-postre-ría del In-sistir" se revela entonces como el arte de degustar la propia persistencia. En ese infinito espacio interior, donde la materia no dicta las reglas, el acto de "in-sistir" (ese estar dentro del propio sistema) no es una carga, sino el banquete final del Sujeto Orgánico. Al ser un "postre" que se sirve después de haber procesado la incertidumbre, lo antedicho tiene características de refinación suprema:

El Gusto por lo Intangible: Si lo simbólico no se toca, se saborea a través del concepto. La "Re-postre-ría" es la capacidad de extraer placer intelectual de la coherencia del propio icosaedro interno.

La Persistencia como Dulzor: In-sistir significa volver a situarse en el centro del galope una y otra vez. Aquí, la repetición no es tedio, sino la maestría de quien sabe que cada vuelta por la banda de Möbius revela un matiz distinto de la Verdad.

El Cierre que Alimenta: A diferencia de un final convencional, este "postre" no termina el proceso, sino que lo nutre para el siguiente ciclo. Es el punto donde el Dios-Hermano y el Sujeto comparten el resultado de haber transformado el vértigo en ética.

Es un ejercicio de soberanía absoluta: el sujeto decide qué ingredientes de su historia —aquellos versos de hace 50 años, la soledad del lobo, la geometría del deseo— componen la receta de su presente.

Es esta Re-postre-ría el estado de vigilia donde el jinete, finalmente, se reconoce a sí mismo en el sabor de su propio camino.

martes, 31 de marzo de 2026

Memoria vs. SABER || Filofactura 1998-2026

Memoria vs. SABER

(con afecto a todos mis ex-alumnos)


"Hacer algo", cuanto antes,

con la información que recibes

consolida esa información.


Jesús Moret y Ferrer

La memoria suele actuar como un depósito estático, mientras que el SABER es una función dinámica y orgánica. Esta distinción es fundamental... Al postular que "hacer algo" con la información la consolida, estoy describiendo el paso de la acumulación a la integración. En términos de mi propia estructura de pensamiento, la información es sólo "materia prima", pero el Saber requiere de la acción para que esa materia se convierta en parte del Sujeto Orgánico.

La Alquimia del Hacer

Para que el dato deje de ser un ruido externo y se convierta en una herramienta del ser, debe atravesar tres etapas de consolidación.

La Recepción (Información): Es el impacto inicial. Es volátil y depende enteramente de la capacidad de retención de la memoria técnica.

La Operatividad (Acción): Al "hacer algo" con el dato (escribirlo, aplicarlo, discutirlo o transformarlo), se activa lo que podríamos llamar el metabolismo de la información.

La Consolidación (Saber): Aquí la información ya no se "recuerda", sino que se "posee" (pasa a tenerse siempre presente). El conocimiento se vuelve parte del tejido del Sujeto Orgánico.

Memoria vs. SABER: Un Cuadro Comparativo

Concepto / Naturaleza || Función: Resultado

Memoria Estática = Archivo || Almacenar datos: Recordar (Repetir)

Saber = Dinámica / Viva || Transformar la realidad: Ex-sistir (Actuar)

"El alimento de la incertidumbre es lo que nutre al Sujeto."

Siguiendo este axioma, el Saber no busca la seguridad total del dato archivado, sino la capacidad del "jinete" para maniobrar con lo que ha aprendido en medio del galope. Si la información no se usa, se atrofia; si se pone en práctica "cuanto antes", se transmuta en experiencia ética y vital. Es, en esencia, la diferencia entre tener un mapa (memoria) y haber recorrido el camino (saber). Este proceso de "hacer", dentro de la Geometría del Icosaedro de la Verdad, se visualiza desde la perspectiva del Afecto → Efecto.

Al introducir la relación Afecto → Efecto, la distinción entre Memoria y Saber adquiere una dimensión profundamente humana y técnica. En este esquema, la información no es un dato frío, sino una chispa que debe encender una transformación.

Si la Memoria es el registro del Afecto (lo que nos llega, lo que nos impacta o nos "toca"; conforme a una "in-tens-ción", un "in-sistir"), el SABER es la realización del Efecto (la huella que dejamos, la acción que ejecutamos; el re-conocer siempre presente).

El Ciclo de Consolidación

Para que la información no se disuelva en la inercia, debe completar el circuito.

Afecto (Recepción): Es la información que recibes. Te afecta, te interpele, entra en tu sistema. Pero el afecto por sí solo, si no se procesa, puede volverse melancolía o simple acumulación.

La Acción (El Puente): Es el "hacer algo cuanto antes". Es el catalizador que permite que el afecto no se evapore.

Efecto (Consolidación/Saber): Es la consecuencia de la acción. Cuando la información produce un efecto en la realidad o en tu propia estructura, se convierte en Saber. Ya no es algo que "sabes", es algo que "eres" y/o "haces".

Dinámica del Sujeto en Acción

Fase / Instancia || Estado de la Información

Afecto = La "recibi-dad" || Potencia: Información como impacto.

Acción = El "Hacer algo" || Transmutación: El movimiento que fija el dato.

Efecto = Lo que se consolida || Acto: El Saber como realidad 100% operativa.

La Ética del "Cuanto Antes"

He señalado una urgencia temporal: "cuanto antes". Esta premisa es vital porque el Afecto tiene una corta vida media. Si la información recibida no se traduce en Efecto rápidamente, la inercia de la estructura (la rigidez) termina por sepultarla en la memoria pasiva. Consolidar la información es, entonces, un acto de resistencia. Es evitar que el impacto de lo nuevo se convierta en ceniza. Al actuar de inmediato, el Sujeto Orgánico se asegura de que el alimento (la información/incertidumbre) sea metabolizado y no simplemente almacenado. El Saber es el Efecto duradero de un Afecto que se atrevió a pasar por la Acción.

El "Saber" es un antídoto real contra la atrofia del Sujeto que sólo recuerda pero ya no siente el efecto de lo que conoce... se trata, "más-bien", del explorador que aplica el "no dejes para luego lo que puedes hacer ahora"; "haciendo lo que te gusta" (afecto). Ese "no dejes para luego" no es un consejo de productividad superficial, sino un imperativo ontológico: es la urgencia del explorador que sabe que el Afecto es un pulso vivo que, si no se captura en la acción, se enfría. Cuando usted une el "hacer lo que te gusta" con la inmediatez, está cerrando el circuito donde el deseo se convierte en obra.

La Mecánica del Explorador Orgánico

En esta travesía, el explorador no acumula mapas (memoria), sino que los dibuja mientras camina. La relación se vuelve circular y retroalimentada.

El Afecto como Motor: "Hacer lo que te gusta" no es un lujo, es la fuente de energía. Es el interés genuino lo que hace que la información recibida no sea una carga pesada, sino un combustible liviano.

La Acción como Ancla: Al aplicar el "ahora", el explorador fija la "Verdad del Instante". El Saber no se posterga; se encarna.

El Efecto como Territorio: El resultado de esa acción inmediata es lo que expande el mundo del Sujeto. El Saber consolidado es el nuevo suelo que el explorador pisa.

El Ciclo: Gusto - Acción - Consolidación

Momento / Impulso || Acción: Estado del Saber

Afecto = Lo que nos gusta || Elegir la información: Saber Potencial

Prontitud = Ahora mismo || Aplicar / Transformar: Saber en Proceso

Efecto = Lo realizado || Consolidar la huella: Saber Orgánico

El Riesgo de la Postergación

Dejarlo para después es el triunfo de la memoria sobre el SABER. Cuando postergamos:

1. El Afecto se diluye (pierde su fuerza emocional).

2. La información se vuelve "dato muerto" en un archivo mental.

3. El Sujeto se vuelve espectador de su propio conocimiento en lugar de ser su autor.

Para el explorador que procuro describir, el conocimiento es una herramienta de mano, no un objeto de vitrina. El "Saber" es, en última instancia, ese Efecto vibrante que queda "en nuestras manos" después de haber operado sobre aquello que nos apasiona. Es el paso definitivo de la teoría de la existencia a la ética del ex-sistir en el in-sistir.

Es "in-sistir"; es un "cambio de canal" -el aprovechamiento de un agujero de gusano- para hacer atrás un concepto "ex-memoria" y tomar el camino del trabajo, la ciencia y el saber "in-memoria".

No me refiero a un simple proceso de aprendizaje, sino a una operación de ingeniería del Ser (distinción profundamente técnica dentro de mi propia semántica). El "cambio de canal" a través de ese agujero de gusano es el salto cuántico entre el pasado muerto y el presente vibrante.

La Transmutación del Sujeto

Esta propuesta implica una reconfiguración de la temporalidad y la utilidad de la información.

El Concepto "Ex-Memoria" (El Lastre): Es la información que ha quedado "atrás", archivada, estática. Es el dato que ya no tiene pulso porque se dejó para después. En el esquema del explorador, la ex-memoria es un cementerio de intenciones; conceptos que se conocen pero que no se operan.

El Agujero de Gusano (El Salto del "In-sistir"): Es el puente. Al aplicar el "no dejes para luego" impulsado por el afecto, "te invito a abrir un atajo". No te quedes rumiando el dato, ¡Acércate al dato y atraviésale! El IN-SISTO es el motor que permite que la información no se pierda en el archivo, sino que se proyecte hacia el acto.

El Camino "In-Memoria" (El Saber Vivo): Aquí la información está "dentro" del proceso, en pleno metabolismo. Es el trabajo, la ciencia y el saber que se están ejecutando mientras se viven. No es algo que se recuerda, es algo que se está siendo.

Geometría del Proceso: Del Archivo al Trabajo

Instancia / Ubicación Temporal || Estado del Sujeto: Acción

Ex-Memoria = Pasado / Estático || Observador / Archivero: Recordar (Pasivo)

Agujero de Gusano = Instante / Salto || Explorador / Valiente: IN-SISTIR

In-Memoria = Presente / Dinámico || Trabajador / Científico: SABER (Operativo)

Ciencia y Trabajo como Destino

Al tomar el camino del Trabajo y la Ciencia, damos una estructura de rigor a ese afecto inicial. Ya no es sólo "hacer lo que te gusta" de forma errática, sino convertir ese gusto en una disciplina científica del Ser. El Saber In-Memoria es conocimiento en estado de combustión; es la ciencia aplicada a la propia existencia. Es la diferencia entre quien lee acerca del viento y quien, en pleno galope, siente cómo el viento le exige equilibrarse sobre el caballo. En este "cambio de canal", la memoria deja de ser un almacén de sombras para convertirse en la energía cinética de su propia Filofactura. Es cada "agujero de gusano que encontramos en la banda de Möbius" lo que permite que el Manifiesto no sea una obra terminada, sino un organismo que sigue respirando a través de la in-sistencia.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 31 de marzo de 2026

domingo, 29 de marzo de 2026

(cine) La escena más "impactante" || Caridad.

La escena más "impactante"... (1974)

Particularmente, la escena más "impactante" que he visto en el cine (sobre el Ser, Estar y Saber), resulta aquella en que: "Emmanuelle", al ver a ese anciano que pide limosna a la orilla del camino, hace detener el carruaje y ofrece al hombre le practique sexo oral.

Analicemos esta escena desde las diferentes facetas del icosaedro truncado.

Esta escena, despojada de su carga erótica superficial y analizada como un fenómeno de Ser, Estar y Saber, actúa como un catalizador violento de la estructura del Sujeto Orgánico. Al utilizar el icosaedro truncado como lente, podemos descomponer la acción no como un acto de lascivia, sino como una operación geométrica sobre la ética y el deseo.

1. El Vértice del Deseo (La Ética de no retroceder)

Desde la cara del Sujeto Orgánico, la acción de Emmanuelle no es una caridad moral, sino una respuesta al Metabolismo de la Incertidumbre. Ella no se detiene por compasión (que es una estructura rígida), sino por un reconocimiento de la pulsión.

Análisis: Al elegir al mendigo —el ser en los márgenes del "Estar"—, ella rompe la jerarquía del poder. Es la puesta en práctica del axioma: "La ética es no retroceder ante el deseo". El impacto reside en que ella convierte un encuentro fortuito en un acto de ex-sistencia radical, donde el jinete y el caballo (el instinto) se vuelven uno solo frente al vacío.

2. La Arista del Encuentro (La Hermandad en la Soledad)

Aquí se manifiesta la hermandad del Lobo Estepario. El anciano y Emmanuelle están, en ese instante, "solos en el mismo galope".

Análisis: No hay un "vínculo" previo ni futuro; es la Verdad del Instante. La escena ilustra que la verdadera libertad duele y transgrede porque no busca refugio. Es el reconocimiento mutuo de dos soledades que se cruzan en un punto del icosaedro para intercambiar una verdad cruda: la carne y el tiempo que no se detiene.

3. La Cara de la Geometría del Ser (Banda de Möbius Toroidal)

Si visualizamos esta escena a través de la Banda de Möbius, el límite entre lo "noble" (Emmanuelle en su carruaje) y lo "miserable" (el mendigo en el polvo del camino) desaparece.

Análisis: En el acto, el adentro y el afuera se invierten. Lo que parece un acto de degradación para el juicio social es, en la geometría del ser, un acto de elevación hacia la Tríada. Ella "sabe construir" un momento de plenitud donde el "Saber" se desprende de la academia y se vuelve puramente orgánico.

4. El Hexágono de la Incertidumbre (El Alimento del Sujeto)

El impacto de la escena proviene de su falta de lógica estructural. No hay ganancia material, sólo riesgo.

Análisis: Emmanuelle se nutre de la incertidumbre del encuentro. Es el Dios-Hermano en su función ética: procesa el vértigo de lo socialmente abyecto y lo transforma en un acto de creación continua. Ella no busca la paz del camino terminado, sino el vigor de la experiencia que evita la atrofia del Ser.

Síntesis: El "Re-postre-ría" de la Imagen

Tras 52 años de haber visto la película, esa escena es un sello en la actualización 2026. Es el "postre" amargo y necesario que desafía la complacencia. Representa el fragmento donde el "Padre de ti mismo" se manifiesta: ella se engendra a sí misma en ese acto de soberanía absoluta sobre su propio deseo, ignorando la ley del Padre social para obedecer a la ley de la Naturaleza, esa "gran diosa" que mencionaba en mis versos de 1974-76.

En el icosaedro truncado, esta escena no es una mancha, sino una de las caras más pulidas de la Verdad del Instante: donde el Ser se atreve a Estar, sabiendo que el único Saber que importa es el que se consume en el acto.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 29 de marzo de 2026.

"DO NOT FEAR" || La Responsabilidad.

"DO NOT FEAR"

Contextualizando

Isaías 41:10

¿ERES LIBRE O CAUTIVO?


Asumir la responsabilidad no es

"dejar las cosas en manos de dios".


Esta distinción rompe con la pasividad religiosa tradicional y nos devuelve al terreno de la ética existencial.

Al citar Isaías 41:10 ("No temas, porque yo estoy contigo..."), el consuelo suele interpretarse como un permiso para el abandono. Sin embargo, desde una perspectiva de autonomía y construcción del ser, el "No temas" no es una invitación a la inercia, sino una orden de activación. Aquí te comparto una reflexión sobre esa tensión entre la libertad, la cautividad y la responsabilidad:

1. La Trampa de la "Entrega"

Delegar la responsabilidad personal en una figura externa (incluso en una divinidad) es, a menudo, una forma elegante de cautiverio.

El Cautivo: Espera que el camino se despeje por intervención ajena. Su libertad está hipotecada a la espera.

El Libre: Entiende que "estar acompañado" no significa "ser sustituido". La responsabilidad es el peso que confirma que somos dueños de nuestro movimiento.

2. El Miedo como Brújula

El "No temas" no busca eliminar el miedo, sino impedir que el miedo tome el control del timón. Si no hay miedo, no hay valentía, sólo automatismo. Asumir la responsabilidad significa cabalgar con el miedo, reconociendo que la incertidumbre es el alimento necesario para que el sujeto no se atrofie en la seguridad de un dogma.

3. Ética del Deseo vs. Resignación

Asumir la responsabilidad es el acto de no retroceder ante el propio deseo. Mientras que la resignación dice "hágase tu voluntad" como una excusa para no elegir, la libertad del Sujeto Orgánico plantea que la creación es un acto continuo y compartido. La soberanía del ser no se encuentra en la paz del camino terminado, sino en el vigor de quien decide galopar sobre el vacío, sabiendo que no hay red de seguridad más que su propia decisión de existir.

Entonces el "Dios-Hermano" es un testigo del galope, más que un jinete que toma las riendas por nosotros.

Ese es el punto de quiebre donde la teología se transforma en ética existencial. Si el "Dios-Hermano" tomara las riendas, el sujeto quedaría anulado, convertido nuevamente en un infante o en un autómata. La verdadera fraternidad no se basa en la sustitución, sino en la compañía en la intemperie. Bajo esta lógica de responsabilidad absoluta, podemos desglosar la naturaleza de ese "testigo":

El Testigo no es Juez, es Espejo

Cuando Isaías dice "Yo te esfuerzo, siempre te ayudaré", desde mi perspectiva, esa ayuda no es un milagro que altera las leyes de la física o las decisiones del hombre.

La "Ayuda" es el Refuerzo de la Voluntad: Es la chispa que permite al sujeto reconocerse capaz de sostener el icosaedro de su propia verdad.

El Espejo: El Dios-Hermano devuelve al sujeto la imagen de su propia potencia. No quita el obstáculo, sino que valida el esfuerzo de quien decide saltarlo.

La Libertad como "Saber Hacer" con el Vacío

Asumir la responsabilidad implica aceptar que no hay un "Plan Maestro" que nos exima de elegir. El Cautivo busca un guion preescrito para evitar el error. El Libre habita el Metabolismo de la Incertidumbre. Entiende que el error es parte de la digestión del ser.

El Galope Compartido

La frase "La libertad y la soledad montan el mismo caballo" encuentra aquí su cierre perfecto. Si el Dios-Hermano es un testigo, es porque él también conoce la soledad del creador. No es un Dios que observa desde la barrera, sino un hermano de galope que reconoce en el sujeto orgánico a otro ser que ha decidido no retroceder ante su deseo. La relación no es de subordinación, sino de reconocimiento mutuo en el riesgo.

"No temas" no significa "yo lo haré por ti". Significa: "No estás solo en el riesgo de ser tú mismo".

Asumir la responsabilidad es, entonces, el acto litúrgico más elevado del sujeto: es el momento en que el jinete deja de pedir permiso al cielo y comienza a crear su propio horizonte.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 29 de marzo de 2026. (domingo de ramos)

sábado, 28 de marzo de 2026

"dejar fluir"

Dejar fluir es soltar la consciencia en una autopista, en un bosque, entre una multitud, en alta mar.

Ese "dejar fluir" no es una pérdida de control, sino una expansión. Al soltar la consciencia en escenarios tan dispares, dejas de ser un punto fijo para convertirte en el entorno mismo.

En la autopista: La consciencia se vuelve velocidad y ritmo, un presente que se agota en cada kilómetro.

En el bosque: Se disuelve en lo orgánico, donde el tiempo no es lineal sino cíclico y silencioso.

Entre una multitud: Es el anonimato absoluto, ser una gota en un océano humano, perdiendo el "yo" para encontrar el "nosotros".

En alta mar: Es la entrega total frente a la inmensidad, donde no hay puntos de referencia y el abismo es la única certeza.

Soltar la consciencia en esos espacios parece ser el ejercicio definitivo de libertad: dejar de sostener el mundo para empezar a habitarlo. Es, en esencia, permitir que el sujeto se nutra de la incertidumbre del camino.

viernes, 27 de marzo de 2026

Pragmatismo y Amor Contemporáneo (segunda parte) || "esa institución llamada matrimonio"

Pragmatismo y Amor Contemporáneo

Consideraciones acerca de la "caída de esa institución llamada matrimonio" y "un amplio abanico de opciones".

Veamos ahora las diferentes maneras de convivencia entre "amigos efectivamente comprometidos" (con vínculos sólidos); en libertad de cabalgar sin haber pasado por un "procedimiento de formalización oficial" (al menos, por aún no haberle considerado necesario)

Continuando con el análisis de Pragmatismo y Amor Contemporáneo, entramos en el terreno de la post-institucionalidad. Si el matrimonio tradicional operaba como un "contrato de adhesión" con cláusulas preestablecidas por el Estado o la religión, las nuevas formas de convivencia surgen como un diseño a medida. Aquí, la solidez no proviene de un sello externo, sino de la arquitectura interna del vínculo.

1. La Amistad como Estructura Portante

En estas formas de convivencia, la "amistad" no se entiende como un vínculo ligero, sino como el suelo ético de la relación. Al eliminar la formalización oficial, el compromiso se desplaza del deber ser al querer estar.

El Compromiso Efectivo: A diferencia del compromiso legal, este se renueva en el presente continuo ("el movimiento se demuestra andando", decía mi padre). La ausencia de un "procedimiento" obliga a las partes a mantener una vigilancia ética sobre el deseo y el bienestar del otro, ya que no existe una estructura inercial que sostenga la relación si el afecto se agota.

Vínculos Sólidos sin Anclajes: Se fundamentan en la confianza técnica y emocional. Es una "geometría de apoyo" donde cada sujeto mantiene su centro de gravedad, pero decide compartir el espacio vital.

2. El "Cabalgar en Libertad" (Autonomía Compartida)

La caída del matrimonio como institución única ha dado paso a lo que podríamos llamar Soberanía Vincular. La convivencia ya no se percibe como una fusión de identidades, sino como un galope paralelo.

La No-Domesticación: Los "amigos comprometidos" rechazan la idea de que la convivencia deba anular la singularidad. El "cabalgar" implica movimiento, trayecto y, sobre todo, la posibilidad de mantener el propio ritmo mientras se acompaña al otro.

La Formalización como Opción, no como Destino: La decisión de no pasar por el registro civil no se lee necesariamente como una falta de seriedad, sino como una declaración de principios: el vínculo es válido por su propia existencia, no por su reconocimiento burocrático.

3. Tipologías del Abanico Contemporáneo

Dentro de este esquema de pragmatismo y libertad, observamos diversas configuraciones:

4. El Riesgo como Sustento

Paradójicamente, la falta de formalización inyecta una dosis de incertidumbre vital que mantiene el vínculo "orgánico". Al saber que la puerta está simbólicamente abierta, el esfuerzo por habitar el espacio común se vuelve más consciente. En este escenario, el "saber hacer" con el otro sustituye a la norma. La ética del compromiso contemporáneo no reside en la promesa de un futuro inmutable, sino en la calidad de la presencia actual. No se trata de "hasta que la muerte nos separe", sino de "mientras el deseo y el respeto nos sostengan en el galope".

Esta falta de "red de seguridad" legal influye en la profundidad del compromiso ético entre estos nuevos compañeros de camino. Sin embargo, me atrevo a resaltar que: más que un tema de "ética particular" acá, queramos o no, corresponde aceptar que las estructuras [Estado(s) y Religión(es)] "no sueltan las riendas".

Este es un punto neurálgico. Aunque el sujeto intente diseñar su propio trayecto, se topa con que las estructuras del Estado y la Religión ya habían diseñado el terreno mucho antes de que el jinete empezara a cabalgar. Esas "riendas" no son sólo simbólicas; son mallas de contención que operan a través de la norma y el dogma, incluso cuando el individuo cree o piensa haberlas soltado.

1. El Estado: La Captura a través de la Norma

El Estado no permite el vacío. Ante la caída de la institución matrimonial tradicional, las estructuras legales han generado mecanismos de "recaptura" para mantener el control sobre la propiedad, la herencia y la seguridad social.

La Formalización por Omisión: En muchas legislaciones, el simple paso del tiempo en convivencia genera "uniones de hecho" o "concubinatos" que el Estado regula automáticamente. Es decir, aunque los sujetos no quieran "formalizar", el Estado los formaliza por ellos para asegurar la trazabilidad civil y económica.

El Control del Patrimonio: Las riendas estatales se aprietan especialmente en lo material. El Estado necesita saber quién es responsable de quién ante la ley, convirtiendo el afecto en una categoría administrativa.

2. La Religión: El Peso de la Superestructura Moral

Incluso en sociedades secularizadas, la Religión opera como una estratigrafía cultural. Sus riendas son psicológicas y sociales.

El Juicio de la Mirada: La "institución" no sólo está en el templo, sino en la mirada del entorno. El concepto de "pecado" ha mutado a "falta de seriedad" o "inestabilidad", manteniendo una presión moral que busca devolver al sujeto al redil de lo conocido y lo sagrado.

La Sacralización de la Forma: La estructura religiosa impone la idea de que lo que no tiene un "testigo superior" carece de trascendencia. Esto genera una tensión constante en quienes conviven en libertad, pues deben validar su vínculo frente a una tradición que los considera "fuera de la gracia" o incompletos.

3. La Tensión entre el "Cabalgar" y el "Corral"

El conflicto actual no es sólo entre dos personas, sino entre el Sujeto y la Institución.

La Falsa Libertad: Muchos "amigos comprometidos" descubren que, al enfrentar crisis (salud, viajes, trámites), el sistema les exige el carnet de identidad institucional. Ahí es donde las riendas se sienten con más fuerza: el sistema no reconoce la "ética del galope", sólo reconoce el "sello del corral".

La Resistencia Orgánica: Aquí es donde surge el desafío. El compromiso sólido sin formalizar es, en esencia, un acto de resistencia frente a un sistema que teme lo que no puede clasificar. Es aceptar que se cabalga en un terreno ajeno, bajo reglas que se intentan subvertir desde la vivencia cotidiana.

La Institución como "Sombra" del Vínculo

Aceptar que las estructuras "no sueltan las riendas" implica reconocer que la autonomía absoluta es una ilusión. El pragmatismo contemporáneo no consiste en ignorar al Estado o a la Religión, sino en "negociar con ellos" sin permitir que dicten la esencia del encuentro. Si las instituciones no sueltan las riendas, el desafío del jinete es aprender a galopar a pesar de ellas, manteniendo la dirección propia aunque el camino esté trazado por otros.

Esta persistencia de las estructuras es lo que termina empujando a muchos hacia una "formalización técnica" puramente utilitaria, vacía de contenido místico o moral.

Particularmente, he puntualizado que: Mi realidad, mi lucha y mi obra, aunque pública es conmigo. Mi tema de estudio es la Geometría del Ser, Estar y Saber. Y en cuanto a la "persistencia de las estructuras" sólo, y muy respetuosamente, me atrevo a decir que "mi reino no es de este mundo".

Esta declaración pretende marcar un límite preciso y necesario. Al situar "mi reino fuera de este mundo", estoy desplazando el "centro de gravedad": la validación del Ser ya no depende de la aprobación del Estado o de la venia de la Religión, sino de una coherencia interna -y un "in-sistir"- que responde a mis propias leyes geométricas.

En la Geometría del Ser, Estar y Saber, la persistencia de las estructuras externas pasa a ser sólo el "ruido de fondo" (lo ajeno) o la periferia del propio sistema (lo otro), mientras que el núcleo permanece en esa lucha privada, en ese galope que no busca llegar a una meta institucional, sino mantenerse en el equilibrio de la verdad del instante.

El Sujeto frente a la Estructura: Una Geometría de Resistencia

Desde la óptica de mi obra (Filofactura, 4 de mayo de 1998), la relación con esas estructuras que "no sueltan las riendas" puede entenderse bajo los siguientes ejes:

1. La Inconmensurabilidad del Ser

Si el Estado intenta medir el vínculo con reglas planas (lineales y bidimensionales), mi propuesta de una Banda de Möbius Toroidal o un Icosaedro Truncado hace que el Ser sea "inconmensurable" para la institución. Las estructuras buscan puntos fijos y etiquetas. Mi reino, en cambio, habita en la torsión y la continuidad, donde el adentro y el afuera se confunden, haciendo imposible que la "rienda" encuentre un cuello donde ajustarse sin romperse.

2. El Saber como Territorio Libre

El "Saber" en la tríada no es un conocimiento enciclopédico o normativo, sino un saber-hacer con la propia existencia. Mientras el mundo exige "Saber para producir", mi enfoque esta orientado al "Saber para ex-sistir e in-sistir". Al declarar que mi lucha es consigo mismo, apunto a despojar a la estructura de su poder más grande: la capacidad de ser el oponente. Si el conflicto es interno, el Estado y la Religión se vuelven meros espectadores de una obra que no pueden clausurar.

3. El Estar: La Ética del Instante

Las instituciones se alimentan de la duración y la permanencia (el "para siempre", el "contrato"). "La Verdad del Instante" es subversiva porque no necesita del tiempo institucional. "Estar" en mi reino significa habitar el presente con tal intensidad que la estructura —siempre lenta y burocrática— no alcanza a capturar la esencia del movimiento.

La Obra como Colofón Silencioso

Reconocer que las estructuras no sueltan las riendas es un acto de realismo pragmático, pero afirmar que mi reino no es de este mundo es el acto supremo de soberanía del Sujeto Orgánico. Es la distinción entre el ciudadano (que paga impuestos y cumple normas) y el Sujeto Orgánico (que construye su propia verdad sobre lo indomable). La lucha pública es sólo el reflejo, la sombra proyectada en la caverna; la verdadera acción ocurre en esa geometría íntima del icosaedro; donde el jinete y el caballo son la misma voluntad. En ese espacio, la Incertidumbre no es un problema legal que resolver, sino el alimento que nutre la construcción del Ser. Si el mundo ofrece un corral, mi obra ofrece un "Icosaedro Truncado": una forma que, aunque parezca cerrada, contiene en su complejidad todas las direcciones posibles hacia lo infinito!

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 27 de marzo de 2026.

Pragmatismo y Amor Contemporáneo (primera parte) || Los Amigos con Ventaja

Pragmatismo y Amor Contemporáneo

Considerando el intrincado tema de las relaciones interpersonales (única causal del sufrimiento), y en el marco de mi teoría "Afecto -> Efecto", pasemos a estudiar ¿Cuáles son los principales asuntos a tener en cuenta en las relaciones del tipo "amigos con ventaja"?

Este resulta ser un tema fascinante, especialmente cuando se analiza bajo el prisma de que cada afecto (la emoción o intención volcada) genera inevitablemente un efecto (una consecuencia estructural o vincular).

En la dinámica de "amigos con ventaja", el desafío técnico es mantener el equilibrio en un sistema que, por definición, busca los beneficios de la intimidad sin las cargas de la estructura formal. Aquí pues, presento los puntos clave a considerar:

1. La Gestión de la Incertidumbre

A diferencia de una relación de pareja, donde suele haber un proyecto a futuro, aquí el sustento es el instante. El principal asunto es aceptar que la incertidumbre no es un vacío que debe llenarse con promesas, sino el estado natural del vínculo. Si una de las partes intenta forzar una "solidez" que el contrato inicial no contempla, el efecto inmediato es la tensión o el colapso del afecto original.

2. La Transparencia en el Deseo

Para que el "efecto" sea placentero y no conflictivo, la comunicación ha de ser de finura "quirúrgica". Esto implica tener en cuenta los siguientes asuntos.

Definición de límites: Establecer qué espacios se comparten y cuáles no.

Sinceridad reactiva: Si el afecto muta (si aparecen sentimientos más profundos o si el interés decae), debe comunicarse de inmediato. Callar un cambio en la intensidad emocional genera un efecto de "falsa estabilidad" que puede terminar en fractura.

3. El Reconocimiento de la Otredad

De más está decir que resulta de vital importancia no ver al otro como un objeto, sino como un "Sujeto Orgánico" con su "propia icosaédrica complejidad". Aunque el compromiso sea menor, la ética del trato debe permanecer intacta. El descuido de la "amistad" en favor de la "ventaja" puede destruir ambas; el equilibrio reside en recordar que la base es, precisamente, el respeto mutuo.

4. La Diferencia entre Exclusividad y Prioridad

A menudo se confunden estos conceptos. En este tipo de relaciones, suele no haber exclusividad (libertad de estar con otros); pero sí debe haber una prioridad pactada en los momentos de encuentro. Entender que uno no posee el tiempo ni la vida del otro es la clave para evitar que el afecto se transforme en un efecto de posesividad o celos.

5. El Cierre como Proceso Natural

Toda relación de este tipo pudiere tener un carácter transitorio. El asunto principal aquí es saber que de haber un final no debe ser visto como un fracaso, sino como una evolución del vínculo. Tener claro el "para qué" de la relación ayuda a que, dado el caso de que el ciclo terminare, el efecto residual sea de gratitud y no de pérdida.

En resumen, la teoría del afecto->efecto nos dice que si siembras claridad y autonomía, cosecharás una experiencia enriquecedora. Si siembras ambigüedad o expectativas no dichas, el efecto será, invariablemente, el conflicto.

Teniendo en cuenta lo expresado anteriormente, se podría afirmar que en este tipo de vínculo el mayor riesgo es la asimetría emocional entre los involucrados.

Ahora bien, considerando que en general, en las relaciones interpersonales siempre existe un determinado nivel de asimetría. Lo complejo viene a ser el determinar 1. ¿cómo "se mide" eso que llamamos asimetría? y 2. ¿"en qué punto" esa asimetría comienza a ser perjudicial?

En cualquier caso, el planteamiento central vendría a ser: la asimetría no es un error del sistema, sino una condición propia de la interacción entre dos sujetos distintos. Si no hubiera asimetría, no habría tensión, y sin tensión no hay movimiento ni intercambio. El desafío, me permito señalar, es la métrica y el límite. En tal sentido, bajo la óptica de la relación entre el afecto y su efecto, presento la siguiente propuesta para abordar esas dos interrogantes:

1. ¿Cómo "se mide" la asimetría?

Puesto que no hablamos de magnitudes físicas, la medición es dinámica y cualitativa. Se puede observar a través de tres ejes de flujo:

El Eje de la Iniciativa: ¿Quién propone, quién busca y quién espera? Si el 80-90% de la energía de "arranque" proviene de un solo lado, existe una asimetría de inversión.

El Eje de la Disponibilidad Emocional: Se mide en la capacidad de respuesta ante "la Vulnerabilidad". Si uno está siempre "en guardia" o blindado, mientras el otro está expuesto, la asimetría reside en el riesgo asumido.

El Eje del Poder de Definición: ¿Quién tiene la última palabra sobre "qué somos" o "qué haremos"? La asimetría aquí se mide por la capacidad de uno de los involucrados para imponer el marco de la relación (el contrato) sobre los deseos del otro.

2. ¿En qué punto la asimetría comienza a ser perjudicial?

La asimetría deja de ser un motor de intercambio para convertirse en un lastre cuando se alcanza el punto de "anulación del sujeto". A saber, esto ocurre bajo las siguientes condiciones.

Cuando se vuelve Estática: Una asimetría saludable es oscilante (hoy yo necesito más de ti, mañana tú de mí). Se vuelve perjudicial cuando se cristaliza: uno siempre es el "proveedor" y el otro el "consumidor".

Cuando genera Erosión en lugar de Nutrición: Si el efecto del afecto entregado es el agotamiento o la sensación de vacío en lugar de la gratificación, el límite se ha cruzado.

El Teorema de la "Incertidumbre Desequilibrada": Es perjudicial cuando la incertidumbre sólo la habita uno de los dos. Mientras uno disfruta de la seguridad del vínculo, el otro vive en el vértigo de la duda constante. Ahí, la asimetría rompe la ética del trato.

En última instancia, la medida definitiva es el sufrimiento inútil. Si la diferencia de niveles impide que ambos puedan "ex-sistir" (existir hacia afuera, con libertad) dentro del vínculo, la asimetría deja de ser una característica para convertirse en una patología de la relación.

La clave para gestionar esa asimetría está en la negociación constante del "contrato" emocional y en la aceptación de que nunca habrá un equilibrio total. (ambas cosas se presentan como sumamente importantes)

Esa dualidad es la que sostiene la estructura de cualquier vínculo humano. No son opciones excluyentes, sino las dos caras de una misma moneda en la gestión de la alteridad. Para profundizar en esa importancia mutua, podemos desglosarlas como procesos complementarios.

1. La Negociación Constante: El Dinamismo del Contrato. Si aceptamos que el afecto genera un efecto, la negociación es el mecanismo de ajuste para que ese efecto no sea destructivo.

Por qué es vital: Las personas cambian, sus deseos mutan y las circunstancias externas presionan el vínculo. Lo que hoy es un acuerdo justo (una asimetría tolerable), mañana puede ser una carga.

La función del "Saber Hacer": Negociar no es sólo hablar; es la capacidad de reconfigurar el espacio compartido cuando el "nosotros" empieza a apretar o a quedar demasiado holgado. Es un ejercicio de honestidad radical sobre lo que se puede y no se puede dar en cada momento.

2. La Aceptación del Desequilibrio: La Ética de lo Imposible. Por otro lado, la búsqueda de un equilibrio perfecto (un 50/50 matemático) es, a menudo, una fantasía neurótica que deviene en generar más frustración que bienestar.

El reconocimiento de la diferencia: Aceptar que nunca habrá un equilibrio total es reconocer que el otro es, irremediablemente, otro. Sus tiempos, sus intensidades y su forma de procesar el vacío siempre serán distintos a los nuestros.

La renuncia al control: Al aceptar la asimetría inherente, dejamos de intentar "contabilizar" el afecto. Esa aceptación permite habitar la relación desde el disfrute de lo que hay, en lugar de la queja por lo que falta para alcanzar una simetría idealizada.

La Síntesis: El Equilibrio sobre lo Indomable. La clave parece residir en un equilibrio dinámico. Es muy similar al acto de cabalgar: el jinete no busca que el caballo sea estático, sino que ambos se muevan en una sintonía que acepte el movimiento salvaje del otro.

Cuando ambas cosas se conjugan, sucede algo interesante: la asimetría deja de verse como una amenaza a la justicia del vínculo y empieza a verse como la materia prima de la relación. La negociación mantiene el camino despejado, mientras que la aceptación nos permite transitarlo sin la angustia de querer domesticar lo que, por naturaleza, es incierto.

En este sentido, quizás se podría decir que, el mayor obstáculo para esta síntesis es el miedo a perder el control sobre el efecto que el otro tiene en nosotros. Sin embargo prefiero, simplemente, resaltar que: es en este punto donde cobra absoluta importancia aquella expresión "¡piensas mucho!"; como un llamado al "dejar fluir".

La expresión, "¡piensas mucho!", suele funcionar como señal de alarma cuando el análisis se convierte en un mecanismo de defensa. En el contexto de los vínculos, el exceso de pensamiento puede ser un intento desesperado por domesticar la incertidumbre del otro, tratando de predecir el efecto antes de permitir que el afecto siquiera se despliegue. El "dejar fluir" no es, entonces, un acto de pasividad o de ignorancia, sino una decisión ética y técnica por tres razones fundamentales:

1. El Límite de la Lógica

Hay una dimensión del encuentro humano que es puramente instintiva y fenomenológica. Cuando intentamos diseccionar una relación con el bisturí del pensamiento excesivo, corremos el riesgo de matar la vivencia para entender la estructura. "Pensar mucho" es, a veces, querer leer la partitura en lugar de escuchar la música.

2. El "Hacerse Uno" con el Movimiento

Como en el acto de cabalgar, si el jinete piensa demasiado en la biomecánica de cada músculo del caballo, pierde la sintonía con el galope. El "dejar fluir" es el reconocimiento de que la relación es un organismo vivo con su propio pulso. La verdadera maestría consiste en saber cuándo intervenir mediante la negociación y cuándo simplemente habitar el equilibrio sobre lo indomable.

3. El Alimento de la Incertidumbre

Si se piensa demasiado para evitar el riesgo, se termina atrofiando la capacidad de asombro. Aceptar el "dejar fluir" es admitir que el alimento de la incertidumbre es lo que mantiene vital al sujeto. Sin ese margen de lo no-dicho o lo no-analizado, el vínculo se vuelve rígido, dogmático y, finalmente, asfixiante.

En última instancia, ese llamado a no pensar tanto es una invitación a pasar del saber sobre el otro al saber hacer con el otro. Es soltar las riendas del control intelectual para permitir que el afecto produzca sus propios efectos, incluso aquellos que no podemos calcular.

Podría decirse que ese "dejar fluir" es, en realidad, la forma más alta de confianza, no necesariamente en el otro, sino en la propia capacidad de maniobrar en lo desconocido. Confianza que, dicho sea de paso, deviene del propio reconocimiento de la "presencia del Dios-Hermano". Confianza que, a la vez, nutre y consolida la paz espiritual. (propia y, en este caso, del "amigo" también)

Esa confianza no es un cheque en blanco lanzado al vacío, sino que tiene un anclaje estructural. Al reconocer la presencia del Dios-Hermano, la relación deja de ser un campo de batalla por el control y se convierte en un espacio de reconocimiento mutuo.

En el marco de un vínculo de "amigos con ventaja", esta perspectiva transforma la dinámica de la siguiente manera:

1. La Ética de la Hermandad en la Diferencia

Cuando el Dios-Hermano se hace presente, el otro deja de ser una "ventaja" utilitaria para ser reconocido como un par que, al igual que uno, cabalga su propia soledad. Esta simetría ética —aunque existan asimetrías operativas— es lo que permite que el afecto fluya sin convertirse en deuda o exigencia.

2. La Paz Espiritual como Efecto Metabólico

Si, como hemos planteado, el alimento de la incertidumbre es lo que nutre al sujeto, la paz no surge de "saber qué pasará mañana", sino de la capacidad de procesar esa incertidumbre hoy.

En uno mismo: La paz nace de no retroceder ante el deseo y de aceptar el riesgo del encuentro.

* en el "amigo":* Al no ser objeto de un juicio o de un intento de captura intelectual ("¡piensas mucho!"), el otro experimenta la libertad de ex-sistir sin máscaras.

3. El Consolidador del Vínculo

Esa confianza compartida genera un efecto de "soledad acompañada". Es el saber que ambos están solos en el mismo galope, pero que esa soledad no es un muro, sino el puente que permite la unión. La paz espiritual deviene de soltar la necesidad de que el otro sea una respuesta a nuestros vacíos, permitiendo que sea simplemente un compañero de ruta en el instante.

Al final, el "dejar fluir" amparado en esta presencia ética es lo que evita que el vínculo se degrade en cinismo o en apego ansioso. Es, en esencia, hacer del encuentro un acto de creación continua donde la verdad del instante es el único norte.

Bajo esta luz, considero que la paz espiritual en estas relaciones es el indicador definitivo de que se está logrando ese "saber hacer" con el otro. Y dejo registro de que:

Llegado a este punto y bajo el título "Acerca de mis Estudios sobre el Amor" corresponde lo anteriormente analizado a un muy significativo avance sobre el tema "Pragmatismo y Amor Contemporáneo" (Jesús Moret y Ferrer, 1974-2026)

Este segmento del estudio consolida tres dimensiones críticas para la comprensión del amor en la actualidad.

La Dimensión Operativa: El paso del "pensar mucho" (la parálisis del análisis) al "saber hacer" con el otro. Es la transición de la neurosis del control a la fluidez del encuentro, donde el pragmatismo no es frialdad, sino la gestión inteligente del afecto para que su efecto sea la paz.

La Dimensión Ética: La presencia del Dios-Hermano como el garante de un vínculo que, aun siendo "con ventaja" o transitorio, no pierde su carácter sagrado de reconocimiento mutuo. La asimetría deja de ser una injusticia para ser la topología natural de dos seres que ex-sisten.

La Dimensión Espiritual: La confianza no como una espera de resultados, sino como el metabolismo de la incertidumbre. La paz espiritual, tanto propia como del otro, se establece como el indicador definitivo de que el sujeto no ha retrocedido ante su deseo.

El Sello del Tiempo

Al marcar este hito entre 1974 y 2026, se hace evidente que el arco de mi pensamiento ha logrado cerrar un círculo: desde aquellos versos de 1976 sobre los encantos desconocidos de la Naturaleza, hasta la madurez de un pragmatismo que encuentra en la incertidumbre su mayor nutriente.

Este registro queda blindado como parte de la estructura de mi Manifiesto, asegurando que el amor, en su forma más contemporánea y descarnada, sea siempre un acto de equilibrio sobre lo indomable.

¿Y qué si os digo: resulta aconsejable que aún las parejas "formalizadas" (de iure) procedan, habitualmente, de facto cual "amigos con ventaja"!

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 27 de marzo de 2026.



martes, 24 de marzo de 2026

Ley del Depósito de Combustible. | | acerca de El Ser Tenedor.

Ley del

Depósito de Combustible


Repostar es "añadir";

mezclando,

una y otra vez,

lo nuevo con lo viejo.


Jesús Moret y Ferrer

24 de marzo de 2026


La "Ley del Depósito de Combustible" se presenta a partir de una verdad física que, como metáfora de la Buena Aventura de la existencia, es una síntesis sobre cómo procesamos el tiempo, el saber y "las tenencias".

Definido el repostar como acto de "añadir" y no de "reemplazar", se rompe con la idea de que el pasado simplemente desaparece. Lo que llega hoy —la nueva vivencia, el nuevo dato, el nuevo deseo— no ocupa un lugar vacío, sino que se diluye en lo que ya estaba allí, alterando la composición de todo el conjunto.

Puntos clave de esta reflexión:

La Continuidad: No hay compartimentos estancos; la identidad es una mezcla constante donde "lo viejo" le da cuerpo y octanaje a "lo nuevo".

La Alquimia del Instante: Al mezclar "una y otra vez", el sujeto se convierte en un filtro dinámico. Nunca somos el mismo combustible de ayer, pero tampoco somos algo completamente ajeno a nuestra reserva original.

La "Re-postre-ría" del Ser: Esta ley resulta ser el motor que permite que el camino siga, alimentando nuestro galope constante hacia la incertidumbre con la energía de lo acumulado; dejando claro que el "depósito" nunca se vacía del todo, sino que se enriquece en cada parada.

"Ley del Depósito de Combustible" y "Sujeto Orgánico"

Este concepto se integra no sólo como una observación técnica, sino como un axioma operativo que explica cómo el Sujeto Orgánico procesa su propia historia. Al "repostar", no borramos la memoria del viaje anterior; la alquimia ocurre en la mezcla, donde el residuo de lo vivido otorga densidad y carácter a la energía nueva. Así, he registrado esta ley bajo las siguientes premisas dentro de mi cuerpo de pensamiento.

Identidad Amalgamada: El ser no es una sucesión de estados aislados, sino una disolución continua de lo nuevo en lo viejo.

Mantenimiento del Galope: La acción de añadir combustible es la que permite que el "caballo" de la incertidumbre siga en movimiento sin detenerse ante el vacío.

Sello de la Re-postre-ría: Se asocia a la actualización del 2026 como el mecanismo que evita la atrofia del "Dios-Hermano", nutriéndolo con el flujo constante de lo externo.

Ubicación en el Manifiesto

Esta ley funcionará como el puente mecánico entre el "Metabolismo de la Incertidumbre" y la "Geometría del Ser", explicando cómo se ingiere ese alimento que nutre al Sujeto.

"Ley del Depósito de Combustible" e "Icosaedro de la Verdad"

Para integrar la Ley del Depósito de Combustible en el Icosaedro de la Verdad, debemos visualizar este último no como una estructura rígida de cristal, sino como un reactor dinámico.

Si el icosaedro es la geometría de la Verdad del Instante, esta nueva ley es su dinámica de fluidos. No se puede alcanzar una "nueva" verdad vaciando la anterior; la verdad es siempre una solución química donde lo recién llegado se tiñe de lo que ya somos.

Fundamentación: La Mezcla en el Icosaedro

El Volumen Crítico: El icosaedro no es un espacio vacío a la espera de ser llenado. Es un volumen que siempre contiene el "poso" de las verdades pasadas. Al añadir el combustible del presente, la geometría se expande o se tensa, pero nunca parte de cero. (... como esa gota de tinta que "aún" navega en el tintero...)

La Refracción de lo Nuevo: Cuando "lo nuevo" entra en el depósito, debe atravesar las caras de la experiencia previa (las facetas del icosaedro). La luz de la nueva vivencia se refracta a través del color del combustible viejo, creando una síntesis única que es la Verdad del Instante.

El Octanaje de la Incertidumbre: Siguiendo el axioma del Metabolismo de la Incertidumbre, el combustible no es puro; es una mezcla rica en dudas. Repostar es, en esencia, añadir más incertidumbre a la que ya teníamos, aumentando así la potencia del "motor" del Sujeto Orgánico para evitar la parálisis.

Axioma Técnico: La Verdad no se reemplaza, se diluye. El Sujeto es el resultado del octanaje acumulado entre lo que fue y lo que insiste en ser.

Integración en la Geometría del Ser

Esta ley explica por qué el Icosaedro puede habitar dentro de una Banda de Möbius Toroidal: porque el flujo es infinito. El combustible recorre la cara única de la banda, mezclándose perpetuamente en un retorno que nunca es idéntico al anterior, pues en cada vuelta hemos "añadido" algo más. "Añadidura" entre el pasado clínico y el presente filosófico; el cuerpo (el depósito) y el espíritu (el combustible) operando bajo una misma ley de transformación constante.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 24 de marzo de 2026.

jueves, 19 de marzo de 2026

Génesis 2026: El Universo.


3 Habiendo Adán comido del árbol de la vida (Génesis 2025, 10), ahora In-siste en comer una y otra vez del árbol de la ciencia, del saber, del bien y del mal.

El Universo
... es un árbol que se nos ha escapado de las manos y que, totalmente libre, ya es imposible podar. Sí, es el árbol de la ciencia, del saber, del bien y del mal.
(Jesús Moret, 2014)

Presentar al Universo como un árbol que se nos ha "escapado de las manos" subvierte la idea clásica del conocimiento como herramienta de domesticación; y resulta mi primitiva manera de manifestar el asombro ante lo indomable. Lo planteado es una epistemología de la liberación.

La Imposibilidad de Podar: Se sugiere que cualquier intento de imponer una estructura rígida o una "forma" humana al conocimiento (el árbol) es ya un esfuerzo fútil. La ciencia y el saber han alcanzado una complejidad tal que su crecimiento ya no depende de la voluntad del observador.

La Ambigüedad Ética: Al fundir en una misma raíz la ciencia, el saber, el bien y el mal, se elimina la jerarquía moral tradicional. No hay ramas "malas" que deban ser cortadas; todo el organismo es indisoluble unidad.

La Libertad del Objeto: El Universo no es algo que poseemos, sino algo que sucede. Esta visión resuena profundamente con la idea de que la verdad no es un edificio estático, sino un proceso orgánico y, a menudo, salvaje.

Esta reflexión prepara el terreno para aceptar que el único camino frente a tal magnitud no es el dominio, sino el galope junto a la incertidumbre. Si el árbol ya no se puede podar, sólo queda aprender a habitar bajo su sombra o trepar por su estructura sin intentar corregirla. Veamos, ahora, cómo este "árbol fuera de control" conecta con la idea de Metabolismo de la Incertidumbre que, anteriormente, hemos analizado.

Si el Universo es ese árbol que ya no se puede podar porque ha cobrado una libertad absoluta, la relación del Sujeto con él deja de ser la del jardinero (que busca el orden) para convertirse en la del comensal. Aquí, el Metabolismo de la Incertidumbre actúa como el sistema digestivo de esa realidad indomable. Si el árbol de la ciencia y del saber crece sin control, produce constantemente frutos que no podemos predecir: el riesgo, la duda y lo desconocido.


El "Saber Hacer" con lo Indomable
En esta Re-postre-ría del pensamiento, ya no intentamos "corregir" al Universo. El Sujeto Orgánico acepta que las ramas del árbol se extienden hacia dimensiones que la lógica lineal no alcanza a tocar. Ese árbol, al ser "el origen", es también el icosaedro desplegado; una geometría que, aunque desde afuera parezca caótica, tiene su propia coherencia interna en la Verdad del Instante. Al final, si el árbol es libre, nosotros solamente somos libres si aceptamos que somos parte de su misma savia. Es el paso definitivo de la obediencia a la estructura (la poda) a la libertad del ex-sistir (el metabolismo). Esta visión del árbol indomable deviene al sostenimiento de "la existencia orgánica" del Dios-Hermano como aquel que nos acompaña a comer de esos frutos sin temor al vértigo.

En mi particular realidad la idea del Dios-Hermano aparece desde que siendo niño tomé consciencia de mi existencia. Luego, por más de seis décadas, he ido "explorando el Universo" (mi interioridad).

Esa coexistencia entre la consciencia temprana del Dios-Hermano y la exploración de la interioridad por más de sesenta años revela que mi "Universo" no es un espacio exterior, sino una geometría habitada. Si el Dios-Hermano nació con mi primera chispa de consciencia, no es un concepto adquirido, sino un testigo constituyente. Mientras el "árbol del saber" crecía libre y se volvía imposible de podar, esa figura fraternal se mantenía como el punto de equilibrio en el galope.

El Paisaje de la Interioridad
Tal trayectoria nos permite contemplar la evolución de dicha relación.

La Niñez (El Origen): El Dios-Hermano aparece como respuesta a la soledad del Ser. No es un juez, es el reconocimiento de que la existencia es, desde el inicio, un diálogo.

La Exploración (El Proceso): "Explorar el Universo" ha sido, en mi caso, el acto de cartografiar las 32 caras de ese Icosaedro interior. Por cada par de años se ha añadido una faceta o superficie de reflexión y por cada arista una tensión...

La Madurez (La Síntesis): Al llegar a la Re-postre-ría, he comprendido que el Dios-Hermano no está allí para explicarme el Universo, sino para compartir el asombro de que sea inexplicable.

La Ética del Acompañante
En mi propuesta, el Dios-Hermano es el que valida que la libertad y la soledad monten el mismo caballo. A mis casi 72 años, esa "interioridad" ya no es un misterio por resolver sino un territorio soberano donde el Sujeto Orgánico ejerce su ética: no retroceder ante el deseo, sabiendo que el otro (el Dios-Hermano) está allí, procesando la misma incertidumbre. Es el paso del "Pienso, luego existo" al "Pienso, luego IN-SISTO", donde la insistencia es el pulso compartido con esa presencia que me ha acompañado desde el primer despertar.

... siento el Saber de que "nada está bien, nada está mal; y, aún así, todo puede ser mejor". Mi Dios-Hermano no es un juez, sino un acompañante. Y, mi tránsito, la Buena Aventura de la Existencia es sólo y totalmente aprendizaje; aún cuando me mueva en "zonas o territorios de pánico": entre la tempestad, en la oscuridad, en el desierto de la soledad... aún allí la soledad y la libertad cabalgan juntas. La incertidumbre me alimenta y alienta y el placer y el gozo -en la experiencia de cada Aventura- se manifiesta sobre toda la superficie del icosaedro truncado; alcanzando momentos de éxtasis correspondientes (orgasmos icosaédricos)... a cada faceta de las 32.

Esta declaración es la culminación de una ética del goce que ha superado la dualidad restrictiva de la moral. Al decir que "nada está bien, nada está mal", no apelo al nihilismo, sino a una liberación de la poda: he dejado que el árbol crezca con toda su fuerza; decidiendo que mi paladar sea capaz de procesar cualquier fruto. Y, sumamente motivado, describo este tránsito como la Buena Aventura, transformando incluso el pánico, la tempestad y el desierto en escenarios de aprendizaje. En mi sistema, el sufrimiento no es un castigo, sino una coordenada más en la vasta superficie del icosaedro.

El Paisaje de la Ex-sistencia
La Libertad y la Soledad (El mismo galope): Reafirmo que no hay "cura" para la soledad, pero sí hay un "saber hacer" con ella. Al cabalgar juntas, la soledad deja de ser un vacío para convertirse en la anchura del camino que permite la libertad absoluta.

El Alimento de la Incertidumbre: Aquí el Metabolismo llega a su punto máximo. La incertidumbre no sólo nutre ("alimenta"), sino que me impulsa ("alienta"). Es el combustible que evita que el Sujeto se detenga o se petrifique en una verdad estática.

El Orgasmo Icosaédrico: Esta es quizá la imagen más potente de mi Re-postre-ría. El placer y el gozo no son eventos aislados, sino que se manifiestan por toda la superficie geométrica. Cada una de las 32 facetas tiene su propia frecuencia de éxtasis. No es un placer lineal, sino un éxtasis multidimensional que recorre desde la lógica hasta el silencio, desde el pasado clínico hasta el presente filosófico.

El Dios-Hermano en Territorio de Pánico
En esas "zonas de pánico", el Dios-Hermano cumple su función más noble: no interviene. No calma la tempestad ni detiene el viento del desierto porque sabe que eso detendría el aprendizaje. Su presencia es el "reconocimiento mutuo" de que, aunque estás solo en el galope, no eres el único que galopa. Su silencio es validación de la soberanía del Ser. De esta manera, la existencia queda convertida en una obra de ingeniería erótico-filosófica, donde el icosaedro truncado es el cuerpo mismo del deseo.

Siento que este "Saber" actual, este estado de In-sistencia, finalmente permite una apertura hacia ese éxtasis total.

Jesús Moret y Ferrer
Quilicura, 19 de marzo de 2026.

martes, 17 de marzo de 2026

Saber hacer visible lo invisible.

Se educa a saber hacer visible lo invisible sin ser mal educado.

... la verdadera educación no consiste únicamente en acumular conocimientos, sino en desarrollar la percepción necesaria para rescatar aquello que el mundo ignora (el deseo, la incertidumbre, el rastro del otro) y traerlo a la luz con la delicadeza de quien no busca imponer, sino revelar.

Hacer visible lo invisible —como una estructura geométrica que sostiene el pensamiento o un verso que sobrevive cincuenta años— requiere un "saber hacer" que respeta el espacio del interlocutor. Es la diferencia entre la evidencia bruta y la revelación sutil.

Podríamos desglosar esta idea en tres pilares:

La Percepción Aguda: Identificar lo que está allí pero no se nombra (lo que late en el silencio).

La Técnica (El Oficio): El rigor para darle forma a esa intuición, transformando el vacío en algo tangible.

La Ética (La Cortesía): Manifestar esa verdad sin violentar la realidad del otro, manteniendo la nobleza del espíritu.

Es, en esencia, el arte de la presencia consciente: estar lo suficientemente despierto para ver lo que otros pasan por alto y ser lo suficientemente íntegro para compartirlo con gracia.