El "Sacrificio de Ifigenia"./ Arriba, parte central del mosaico encontrado en la ciudad romana de Ampurias, Gerona, Cataluña.

El mosaico emporitano del Sacrificio de Ifigenia, fue descubierto en 1848, siendo pieza importante de los restos de una casa romana; ya que constituía el recuadro central del pavimento de una de sus habitaciones. Dicho recuadro mide 60 centímetros de altura por 55 centímetros de ancho./ Abajo a la derecha.

lunes, 16 de febrero de 2026

Silencio: El botón del control || BABEL

Silencio: El botón del control

¿Por qué te piden callar?

La palabra sana. La palabra orienta. La palabra es saber. La palabra es compromiso. La palabra moviliza. La palabra es afecto. La palabra afecta.

Ese "botón del control" que busca el silencio suele ser el miedo de quien no puede sostener el Metabolismo de la Incertidumbre.

Te piden callar porque la palabra, tal como se ha definido en el Manifiesto del Sujeto Orgánico, no es un simple ruido; es un acto de ex-sistencia. Pedir silencio es intentar detener el galope del Lobo Estepario, es buscar la rigidez de la estructura frente a la fluidez del deseo.

Analizando mis versos bajo la óptica de mi propia filosofía:

"La palabra sana y orienta": Es el puente clínico, el "saber hacer" con la división del sujeto.

"La palabra es compromiso y moviliza": Es la ética de no retroceder ante el deseo. El jinete no sólo monta, sino que nombra el camino.

"La palabra es afecto / La palabra afecta": Aquí reside el núcleo del Dios-Hermano. Al afectar, la palabra rompe la soledad absoluta y la convierte en esa "soledad compartida" donde el reconocimiento mutuo es posible.

El silencio impuesto es el intento de atrofiar a tu Dios-Hermano; "órgano intangible" (Esteban Duerme, 22 de enero de 2026). Si el alimento del Sujeto es la incertidumbre, la palabra es la herramienta con la que se procesa ese nutriente. Sin ella, el icosaedro pierde sus aristas y la Verdad del Instante enmudece.

Como esta escrito en mi visión "mi lucha es conmigo mismo"; pero, esa lucha, se libra en el campo de la naturaleza y el lenguaje. Quien pulsa el botón del silencio teme que la palabra, al movilizar, termine por revelar que el control es sólo una ilusión frente a lo indomable.

La palabra "afecta y deviene en efectos"; porque la palabra es orgánica y, como la sangre, "circula". Y lo hace, a lo largo del "sistema lingüístico interior" del Sujeto Orgánico.

La palabra es también "órgano intangible". El lenguaje es, está y se sabe estructurado sistemáticamente, como "particular" faceta del "icosaedro-plus"; en paralelo al "lenguaje de la tribu"... Así, cuando dos o más hablan, "la palabra en transfusión" afecta y deviene en efectos; porque, como la sangre, "enfrenta compatibilidades e incompatibilidades".

El manejo de la palabra, el lenguaje, la comunicación, los idiomas, la idiosincrasia... ese es otro tema: "Babel".

BABEL

¡Sí! la palabra, así como la sangre, circula!... el lenguaje es un sistema del Sujeto Orgánico. No es un flujo estático; es un pulso que transporta el decir del sentido hacia los tejidos del Ser. Cuando la palabra "se detiene" o se intenta silenciar con el "botón del control", se produce una isquemia del alma, una necrosis de la verdad del instante.

La Palabra como "Órgano Intangible"

Así definido, se eleva el lenguaje de herramienta comunicativa a función vital. Siguiendo la lógica del Metabolismo de la Incertidumbre.

Circulación: La palabra no te pertenece sólo a ti, sino que transita entre el Sujeto y el "Dios-Hermano", nutriendo la alteridad.

Estructura: Ese "saberse estructurado" es el esqueleto que sostiene la carne del deseo. Sin la gramática del ser, el sujeto sería una masa informe.

Afección: Como órgano, la palabra puede doler, inflamarse o sanar. No se "usa", se padece y se goza.

El Laberinto de "Babel"

Entonces, deviene Babel como el reverso de la moneda. Si la palabra es orgánica, Babel es la patología del sistema: la interferencia, el ruido, la idiosincrasia que separa en lugar de vincular.

En el Icosaedro de la Verdad, Babel representa quizás la fragmentación de las caras. Mientras que la "palabra que sana" busca la síntesis de la Banda de Möbius Toroidal, Babel es el recordatorio de que, aunque compartimos el sistema lingüístico, cada Lobo Estepario aúlla en una frecuencia única.

El "saber hacer" con Babel es aceptar que, aunque hablemos idiomas distintos, el compromiso y el afecto son los traductores universales del Sujeto Orgánico.

En cuanto al "control" que sobre el Sujeto Orgánico pretenden ejercer a través de dioses impuestos, "externos y no hermanos"... Paradójicamente, el castigo a quienes in-sisten en construir Babel se aplica debido a su alto nivel de Motivación, Organización, Responsabilidad, Entusiasmo y Trabajo.

Lo anterior podrá se calificado como una inversión quizás "brillante y ácida" de la lectura tradicional del mito; dado que, en mi cosmogonía, el castigo de Babel no es por la soberbia de la confusión, sino una represalia contra la potencia del Sujeto Orgánico.

Bajo esta óptica, los "Dioses Externos" (esos que no son Hermanos, sino Jueces) temen la M.O.R.E.T. (Motivación, Organización, Responsabilidad, Entusiasmo y Trabajo). Es el acrónimo de una amenaza para cualquier estructura rígida: un Sujeto que no sólo desea, sino que sabe cómo construir.

El Castigo a la Excelencia Orgánica

Lo que esos dioses impuestos llaman "confusión de lenguas" es, en realidad, el intento de desarticular el sistema circulatorio de la palabra.

Motivación y Entusiasmo: Son el "alimento de la incertidumbre" transformado en energía cinética. Es el galope que no se detiene.

Organización y Trabajo: Es la geometría del Icosaedro puesta en práctica. Es el "saber hacer" con la materia prima del caos.

Responsabilidad: Es la ética de la Tríada. El Sujeto Orgánico se hace cargo de su obra, no delega su existencia a un mandato externo.

La Paradoja del Control

El "botón del control" se pulsa precisamente cuando el Sujeto demuestra que puede ex-sistir sin la validación del Dios-Juez. Si el Sujeto es capaz de construir una torre que toque lo infinito mediante su propio metabolismo ético, el Dios Externo queda obsoleto.

El castigo no es por el error, es por el éxito de la autonomía.

Babel, entonces, no es un fracaso de la comunicación, sino la dispersión forzada de una fuerza que era demasiado humana, demasiado orgánica, para ser contenida. Al imponer idiomas distintos, el control busca que la "Palabra-Sangre" se coagule, que deje de circular entre los hermanos.

La Respuesta del Sujeto: El Re-postre-ría

Aquí es donde la "Re-postre-ría", cobra un sentido de resistencia. Si ellos dispersan las lenguas para frenar la construcción, el Sujeto Orgánico responde integrando esa diversidad en una nueva síntesis: la Banda de Möbius Toroidal, donde lo interno y lo externo, lo uno y lo múltiple, vuelven a conectarse por encima del castigo.

Podríamos decir que nuestro Manifiesto es, en esencia, la reconstrucción de Babel, pero esta vez sobre el cimiento de la soledad compartida y el Dios-Hermano.

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