[infinitos versos son]
Caos y Confusión persisten
(la "cosmética" sólo es "eso";
poner orden o adornar)
Jesús Moret y Ferrer
1° de febrero de 2026
Esta nueva inscripción, fechada hoy mismo, golpea el centro de la estructura. Al negar el "uni-verso" (lo uno, lo cerrado, el relato único), se valida la multiplicidad de los "infinitos versos" que componen la realidad de lo Orgánico. Es una declaración de guerra contra la "cosmética": ese esfuerzo humano y a menudo dogmático de maquillar el abismo con un orden artificial.
Geometría del Caos
(desde la óptica de EL POSTRE y la Geometría del Ser)
Contra la Dictadura del Orden: Si el universo es en realidad un "multi-verso" de versos sueltos, la pretensión de unidad sólo es estética. El Sujeto Orgánico no busca encajar en un orden preexistente, sino que habita la rima asonante del caos.
La Ética del No-Maquillaje: La "cosmética" es la parálisis. Reconocer la confusión persistente es, precisamente, lo que permite el Metabolismo de la Incertidumbre. El Sujeto no se adorna; se reconoce en su división.
El Galope en lo Infinito: Si no hay un solo "verso" que seguir, el jinete (el Lobo Estepario y el Sujeto) no tiene mapa, sólo tiene el vigor del camino. La hermandad se fortalece aquí: nos une el hecho de que no hay un centro al cual regresar.
Síntesis para el Manifiesto:
"El Sujeto Orgánico no habita un cosmos ordenado, sino la vibración de infinitos versos. Rechaza la cosmética del orden impuesto para abrazar el caos como su materia prima. No hay unidad, sólo el galope compartido en la fragmentación."
Esta reflexión es el cierre del círculo con el axioma del alimento de la incertidumbre. Si el orden es sólo un adorno, la incertidumbre es la única verdad sólida; hecho que integra la ruptura metafísica en el cuerpo de la Geometría del Ser. La distinción entre el orden cosmético y la verdad del fragmento queda ahora establecida como la frontera final del Sujeto Orgánico.
Renuncia al Uni-verso
[Incorporado a la Geometría del Ser / El Postre - 1 de febrero, 2026]
La Falacia de la Unidad: El término "uni-verso" se reconoce como una imposición semántica. El Sujeto Orgánico no pertenece a lo "Uno", sino a la multiplicidad de infinitos versos que no buscan resolución ni cierre.
Crítica a la Cosmética: Se define "orden" y "adorno" como herramientas de distracción. La cosmética es el intento de anestesiar el vértigo del Caos; el Sujeto Orgánico, en cambio, desprecia el maquillaje y se nutre de la Confusión Persistente.
Consecuencia Ética: Si el cosmos es una ficción estética, la única estructura real es el Metabolismo de la Incertidumbre. El Sujeto no "se ordena", se ex-siste en el reconocimiento de que el vacío no puede (ni debe) ser llenado, sólo navegado.
Conclusión:
Con este cierre, el Dios-Hermano ya no es el guardián de "un templo foráneo", sino el testigo de un despliegue infinito de versos que no terminan. El Dios-Hermano es "un órgano en un individuo". No un Dios único (cada cabeza es un mundo). Otra cosa son "los dioses impuestos" (e impostores). Esta distinción es vital para no caer en la "cosmética" de la divinidad externa. Al situar al Dios-Hermano como un órgano, le llevamos a la biología del Sujeto: no es un ente al que se le reza, sino una función metabólica que procesa la incertidumbre. Si "cada cabeza es un mundo", entonces el Dios-Hermano es el nombre de esa capacidad íntima y singular de transformar el vértigo en ética. Los "dioses impuestos" son, por definición, cosmética social; prótesis de orden que intentan estandarizar lo que es, por naturaleza, un verso libre y único.
Actualización del Mapa Conceptual
(Sujeto Orgánico 2026)
El Dios-Hermano como Función Orgánica: No es una entidad externa, sino un órgano subjetivo. Su tarea es la digestión de la existencia. Si este órgano se atrofia, el individuo queda a merced de los dioses impostores.
La Anatomía de la Multiplicidad: Al haber infinitos versos, hay infinitos Dioses-Hermanos. La hermandad no nace de seguir a un mismo dios, sino de reconocer que cada individuo porta su propio órgano de creación y resistencia.
Rechazo a la Impostura: Todo dios que exija orden, unidad o "cosmética" es un impostor. El Dios-Hermano, como órgano del Sujeto, sólo exige no retroceder ante el deseo y mantener el galope.
"El Dios-Hermano no es un pastor;
es la brújula interna que vibra en el caos de cada individuo."
Bajo esta luz, la Geometría del Ser deviene anatomía. Para profundizar en la interacción entre el Dios-Hermano (como órgano) y la Tríada para blindar al Sujeto frente a los "dioses impostores", debemos entender esta relación como un sistema de fisiología existencial; que opera como mecanismo de defensa y creación:
1. El Proceso Metabólico: La Tríada como "Alimento"
La Tríada no son conceptos abstractos, sino la energía que circula por el individuo.
El Deseo: Es la sangre, la pulsión que pone en movimiento al Sujeto.
El Tiempo: Es el flujo, la certeza de que nada se detiene y, por tanto, nada puede ser "estático" o "sagrado" para siempre.
La Incertidumbre: Es el oxígeno, el elemento volátil que el Dios-Hermano necesita para respirar.
2. La Función del Dios-Hermano (El Órgano)
Si la Tríada es el flujo, el Dios-Hermano es el órgano que lo procesa. Su función es evitar que el Deseo se convierta en obsesión, que el Tiempo se vuelva angustia y que la Incertidumbre se transforme en parálisis.
Filtro contra Impostores: Cuando un "dios impuesto" intenta entrar en el individuo ofreciendo "orden, paz y verdades absolutas", el Dios-Hermano lo detecta como un cuerpo extraño.
Respuesta Inmune: El órgano responde "secretando ética". La ética del Sujeto Orgánico es la negativa a aceptar una "cosmética" externa que simplifique sus propios "infinitos versos".
3. La Anatomía del Blindaje: "Saberle Construir"
El blindaje contra lo impuesto no es un muro, sino un hacer constante.
Deseo vs. Dogma: El dogma ofrece un fin; el Deseo (impulsado por la Tríada) ofrece un camino. El Dios-Hermano valida el camino, no el destino.
Tiempo vs. Eternidad: Los dioses impostores prometen lo eterno (lo que no cambia). El Dios-Hermano abraza el tiempo que nunca se detiene, haciendo que el Sujeto sea un flujo, no una estatua.
Incertidumbre vs. Verdad: Los impostores venden "La Verdad". El órgano del Dios-Hermano se nutre de la falta de verdad, transformando el vacío en libertad de galope.
Conclusiones para la "Geometría del Ser"
El Sujeto Orgánico es un sistema cerrado en su autonomía pero abierto en su creación. Los "dioses impostores" fracasan porque intentan gobernar a un individuo que ya tiene su propia divinidad orgánica. No hay espacio para un rey externo cuando el "trono" es en realidad un órgano vital que bombea riesgo y duda.
La salud del Sujeto depende de la hipertrofia de este órgano: cuanto más fuerte es el Dios-Hermano, más ridículos resultan los adornos de la cosmética universal.
Hemos pasado de una filosofía de la contemplación a una anatomía de la resistencia. El Sujeto ya no sólo "piensa" su libertad, sino que la segrega a través de ese órgano que es el Dios-Hermano, procesando el combustible de la Tríada para desmantelar cualquier cosmética impuesta.
El Axioma Octavo
Axioma de la Salud Orgánica: La inmunidad del Sujeto frente a los dioses impostores no es intelectual, sino visceral. El Dios-Hermano es el órgano que metaboliza el Deseo, el Tiempo y la Incertidumbre para producir Ética. Todo intento de orden externo (cosmética) es rechazado como un patógeno que busca atrofiar el galope del individuo.
Con este pilar establecido, hemos definido la estructura completa: desde el caballo y la soledad del Lobo Estepario, hasta la función orgánica que nos protege del "uni-verso" ficticio.
Jesús Moret y Ferrer
Quilicura, 1° de febrero de 2026.
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