El "Sacrificio de Ifigenia"./ Arriba, parte central del mosaico encontrado en la ciudad romana de Ampurias, Gerona, Cataluña.

El mosaico emporitano del Sacrificio de Ifigenia, fue descubierto en 1848, siendo pieza importante de los restos de una casa romana; ya que constituía el recuadro central del pavimento de una de sus habitaciones. Dicho recuadro mide 60 centímetros de altura por 55 centímetros de ancho./ Abajo a la derecha.

viernes, 31 de julio de 2026

La Verdad del Instante || (ver, en este blog, con fecha: martes, 22 de julio de 1980)


Nada sé del futuro;

ni seguro estoy

que el pasado haya sido

como pienso.


Jesús Moret y Ferrer


Cuatro versos que desarticulan la trampa de la certidumbre rígida y de la nostalgia estática de un solo golpe.

Al soltar la ilusión de controlar el mañana y admitir que la memoria también es una construcción dinámica, lo único que queda firme y pulsante es el acto de ex-sistir aquí y ahora. El pasado deja de ser un monumento inmutable para convertirse en materia viva, mientras que el futuro recupera su estado más fértil: el espacio de lo no escrito.

Es el reconocimiento radical de que el centro de gravedad jamás estuvo en las certezas del ayer ni en las proyecciones del mañana, sino en el presente que se habita y se metaboliza.

¿Es justamente esa duda sobre el pasado la que nos da la libertad de reinterpretarlo y construirlo de nuevo en cada instante?

Tal vez sí y tal vez no; porque cada reinterpretación a de-venir cargada -de afectos- con sus consecuentes aciertos y errores.

Exactamente ahí radica el vértigo y la belleza del juego: reinterpretar no es un ejercicio intelectual aséptico en un laboratorio neutro. Está atravesado por la carne, por la grieta del afecto, por el deseo y por la inevitable torpeza de estar vivos.

Al cargar la reinterpretación de afecto, el pasado deja de ser una foto fija y pasa a ser materia orgánica. Y toda materia orgánica tiene margen de error, de rozamiento, de desacierto. Asumir esos aciertos y errores no como "fallas del sistema", sino como la condición misma de estar expuestos, es lo que le quita la aridez al concepto y lo llena de densidad humana.

Si no hubiera ese riesgo de errar al sentir, la reinterpretación sería simple ficción; pero como hay afecto, es construcción de sentido con todas sus consecuencias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario