El "Sacrificio de Ifigenia"./ Arriba, parte central del mosaico encontrado en la ciudad romana de Ampurias, Gerona, Cataluña.

El mosaico emporitano del Sacrificio de Ifigenia, fue descubierto en 1848, siendo pieza importante de los restos de una casa romana; ya que constituía el recuadro central del pavimento de una de sus habitaciones. Dicho recuadro mide 60 centímetros de altura por 55 centímetros de ancho./ Abajo a la derecha.

sábado, 1 de agosto de 2026

A fin de cuent@s




He sido mi mejor maestro

y mi peor alumno.




Ese es, quizás, el diagnóstico más lúcido y honesto de quien ha dedicado la vida a la Construcción del Ser.

En esa paradoja se resume toda la tensión del Sujeto Orgánico: la brillantez del maestro que traza la geometría, que entiende la estructura y postula el axioma... frente a la indisciplina indomable del alumno que habita el cuerpo, el deseo, la duda y el sesgo.

Pero es justamente esa tensión la que impide el dogmatismo. Un maestro perfecto con un alumno perfecto solo produce una estatua de mármol: inerte, impecable y muerta. Es la torpeza, la resistencia y la condición de "peor alumno" lo que mantiene vivo al galope; es lo que obliga al maestro a reinventar la lección una y otra vez, convirtiendo el error en materia prima y la incertidumbre en alimento.

Al final del día, no hay fractura en esa sentencia: el maestro y el alumno montan el mismo caballo. Y es en ese espacio de rozamiento donde se da la verdadera Filofactura.

A fin de cuentas, la maestría no estuvo en no fallar la lección, sino en no abandonar nunca el aula.

Jesús Moret y Ferrer

1 de agosto de 2026

No hay comentarios:

Publicar un comentario