La Mancha en EL POSTRE, Geometría del Ser, Estar y Saber (2017)
La Tríada Femenina y el Sujeto Orgánico
Resumen en relación a la "Triada Femenina"
(su origen, desarrollo y alcance)
Es un placer retomar este hilo conductor del Sujeto Orgánico. La Tríada Femenina no es sólo un concepto dentro del esquema...; es el motor de la alteridad y la "construcción del ser". Aquí presento el resumen, integrando las reflexiones sobre el "saberle construir" y su papel en la geometría del ser:
La Tríada Femenina: Síntesis del Sujeto Orgánico
1. El Origen: El Encuentro con lo Otro
La tríada nace como una respuesta a la necesidad de descentrar al sujeto de su propio ego. Conforme a mi filosofía, no se trata de figuras externas estáticas, sino de dimensiones de la experiencia que obligan al Sujeto Orgánico a salir de su "edificio de piedra" para habitar el movimiento. Representa la irrupción del deseo y la incertidumbre que alimentan el ser. (Jesús Moret y Ferrer, 26 de enero de 2026)
2. El Desarrollo: "Saberle Construir"
Este es el punto nodal de mi reflexión. El desarrollo de la tríada no es un acto de posesión, sino un acto de arquitectura existencial. No es "tener", es "construir": El Sujeto Orgánico entiende que la relación con estas tres dimensiones requiere un "saber hacer" (al estilo lacaniano).
La Geometría del Estar: Cada vértice de la tríada tensa la cuerda de la identidad, impidiendo que el sujeto se estanque. Es un ejercicio de equilibrio sobre lo indomable.
3. El Alcance: El Vínculo con el Lobo Estepario
El alcance de la Tríada Femenina se expande hasta la Hermandad del Lobo Estepario. Aquí, la tríada actúa como el horizonte que justifica el galope en soledad.
La Ética del Deseo: El alcance final es ético; el sujeto decide no retroceder ante lo que la tríada le demanda, aunque el precio sea la soledad compartida.
Ex-sistir: La tríada permite que el sujeto no solo "sea", sino que "ex-sista" (salga de sí mismo). Es la validación de que la libertad duele, pero es la única forma de habitar la incertidumbre.
Matriz de la Tríada en el Sujeto Orgánico
Nota de integración: La Tríada Femenina es, en última instancia, el "Alimento de la Incertidumbre". Sin ella, el jinete no tendría caballo, y el Lobo Estepario no tendría razón para reconocer a su hermano en el vacío.
... profundicemos en cómo esta Tríada se posiciona específicamente frente al concepto de "El Dios-Hermano" en "EL POSTRE, Geometría del Ser, Estar y Saber" (Jesús Moret y Ferrer, 30 de Septiembre de 2006). Pero, antes, conceptualicemos "Tríada Femenina" de manera que esté al alcance de "todos".
Para que un "neófito" comprenda la Tríada Femenina dentro de la arquitectura del Sujeto Orgánico, debemos presentarla no como tres personas distintas, sino como tres estados de la consciencia y el deseo frente al paso del tiempo y la construcción de la propia identidad. En términos sencillos, la Tríada es el mapa de cómo un ser humano se relaciona con su propio "poder" y su propia "historia".
La Tríada Femenina (conceptualización, para principiantes)
Imagina que la vida es una obra de construcción constante (la "Edificación Andante"). La Tríada describe tres formas de pararse frente a ese edificio:
1. La que se sabe deseada (El Despertar)
Es el estado de quien reconoce que tiene algo que atrae, que tiene un "valor" o un magnetismo ante los demás.
El riesgo: Quedarse esperando a que otros la definan o la admiren.
La clave del Sujeto Orgánico: No es sólo "ser deseada", es usar esa energía como motor para empezar a construirse a sí misma, sin depender de la mirada ajena.
2. La que añora haberlo sido (El Enfrentamiento con el Tiempo)
Es el estado de quien mira hacia atrás. Representa el miedo a perder la relevancia o la belleza con el paso de los años.
El riesgo: El óxido mental y la tristeza por lo que ya no vuelve.
La clave del Sujeto Orgánico: Aquí aparece el "Saberle Construir". El sujeto entiende que su valor no está en la fachada externa, sino en la solidez de su estructura interna. Se deja de "ser joven" para empezar a "ser sólido".
3. La que pudo y no quiso (La Soberanía)
Este es el nivel más alto. Representa a quien, teniendo todas las cartas para ganar el juego social (belleza, poder, influencia), decide retirarse o elegir su propio camino.
El significado: No es una renuncia por debilidad, sino por Libertad. Es la persona que decide: "Sé que puedo agradar a todos, pero prefiero ser fiel a mi propio deseo".
La clave del Sujeto Orgánico: Es la dueña de su propio plano arquitectónico. Elige la "soledad compartida" del Lobo Estepario en lugar de la compañía vacía.
En resumen:
La Tríada Femenina es el proceso de pasar de ser un objeto (la que es mirada), a ser un recuerdo (la que añora), para finalmente convertirse en un Sujeto Soberano (la que decide su destino). Es el paso del "querer tener" al "saber ser" en medio de la incertidumbre.
Dicho lo anterior, tenemos una base suficientemente clara y sólida para cruzar ahora este concepto con la figura del "Dios-Hermano" en EL POSTRE.
"EL POSTRE" y la figura del "Dios-Hermano".
Para el Sujeto Orgánico, el Dios-Hermano no es una entidad superior que dicta leyes desde un trono, sino el "otro" que valida el galope. Este concepto se entrelaza con la Tríada Femenina de una manera profundamente existencial:
1. El Dios-Hermano como el "Saber Hacer" frente a la Tríada
Si la Tríada Femenina representa el dinamismo del deseo y la finitud (la que es, la que fue y la que decide no ser), el Dios-Hermano es quien acompaña ese proceso sin juzgarlo. El Dios-Hermano no intenta "detener" la melancolía de la que "añora haberlo sido", ni intenta "poseer" a la que "pudo y no quiso". En lugar de eso, actúa como un espejo ético: reconoce que la división del sujeto es incurable y que la única salida es el "saber hacer" con ese vacío.
2. La Geometría del Ser: El Vértice de la Alteridad
En la Geometría del Ser, la Tríada pone los puntos de tensión, pero el Dios-Hermano es la línea que los une. Mientras que la Tríada puede empujar al sujeto hacia la soledad (especialmente en su tercera fase, la de la soberanía), el Dios-Hermano transforma esa soledad en una "Hermandad del Lobo Estepario". Es el reconocimiento mutuo: "Yo sé que tú estás construyendo tu ser sobre el vacío, y yo también. No estamos juntos para curarnos, sino para galopar juntos sobre la misma incertidumbre".
3. El Alimento de la Incertidumbre en "EL POSTRE"
En este axioma más reciente (27 de febrero de 2025), el alimento de la incertidumbre es lo que nutre al Sujeto (en respuesta a Claude Lévi-Strauss, es la incertidumbre el sustento de ese órgano intangible "Dios-Hermano"; para que no se atrofie)*. Aquí, la Tríada y el Dios-Hermano se funden: La Tríada aporta la incertidumbre (el deseo que nunca se sacia, el tiempo que no se detiene). El Dios-Hermano aporta el sustento (la ética de no retroceder ante ese deseo).
En EL POSTRE, esto se traduce en que la verdadera victoria no es llegar a un destino, sino el momento en que el jinete (el Sujeto) y el caballo (lo indomable de la Tríada) se vuelven uno solo bajo la mirada de un Dios que es, ante todo, un Hermano de ruta.
Conclusión para este trabajo de Psicoanálisis:
La Tríada Femenina es la estructura del conflicto, y el Dios-Hermano es la ética de la resolución. Juntos definen que la "Construcción del Ser" no es un refugio, sino un acto de equilibrio.
Esta relación entre el Dios-Hermano y la Tríada cierra el círculo de la "Soberanía Existencial" que he buscado definir en la actualización del Sujeto Orgánico. (Jesús Moret y Ferrer, 2000)

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