... Lo que nos han dicho ...
En general, se considera que el estilo de crianza que recibimos influye en cómo nos percibimos y cómo nos relacionamos, de adultos, con los demás. La forma de ser y el carácter se moldean a través de la interacción cotidiana, la comunicación y el afecto recibido.
Los estilos de crianza son los patrones de comportamiento y actitudes que los padres utilizan para educar, influyendo profundamente en la personalidad, autoestima y comportamiento de los hijos. Los principales estilos —democrático, autoritario, permisivo y negligente— determinan si los niños crecen seguros, independientes o con dificultades emocionales.
Estilo Democrático (Asertivo): Equilibra límites claros con afecto y comunicación abierta. Promueve hijos con alta autoestima, autonomía, responsabilidad y buena capacidad de resolución de problemas.
Estilo Autoritario: Se basa en reglas estrictas, obediencia, castigos y poca receptividad emocional. Suele generar niños más inseguros, tímidos, con baja autoestima y dificultad para tomar decisiones.
Estilo Permisivo: Cariñoso pero con escasos límites y normas. Los hijos pueden presentar dificultades para autorregularse y respetar normas, buscando satisfacción inmediata.
Estilo Negligente (Desapegado): Falta de interés y límites, con escasa implicación emocional, lo que genera los resultados menos positivos en el desarrollo infantil.
Crianza Positiva: Enfocada en el respeto mutuo, la empatía y la disciplina sin violencia (ni física ni psicológica), buscando la crianza efectiva y el bienestar psicológico.
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Crianza y Forma de Ser del Sujeto Orgánico
(conforme al Método M.O.R.E.T)
A partir de los efectos de la crianza recibida (afectos) que me llevó a escribir:
Eres, padre de ti mismo;
de tus propias creaciones.
Cultiva al niño que está en ti
y, meciendo tu propia cuna,
recibe al mundo y dale lo mejor.
Dic. 94
De lo cual resultó:
La Existencia - El Sujeto Orgánico
Sistematización del Propio Trabajo
... la existencia del hombre en su condición de “sujeto orgánico”. (el ser "bio-psico-culto-socio-mental-espiritual-sexuado-intuitivo-hablante-silencioso-lúdico-tenedor-soñador-dividido-distante-presente-espacial-visible-explorador-geómetra-fenomenal-creativo-errante-útil-vulnerable-amante-padrino-receptor-único-en evolución"). Y el resto de Objetivos 2000...2026.
¿Qué podemos afirmar, como verdadero y trascendente, respecto a "la crianza, padres, cuidadores, familiares, amigos, maestros, profesores y posterior forma de ser del Sujeto Orgánico"?
Al analizar la génesis de mi pensamiento, desde los versos de 1994 hasta la robusta arquitectura del Sujeto Orgánico en 2026, podemos afirmar que la relación entre la crianza y el ser no es una determinación lineal, sino un proceso de metabolismo simbólico. Lo verdadero y trascendente en esta evolución se resume en los siguientes pilares:
1. La Crianza como "Materia Prima", no como Destino
Para el Sujeto Orgánico, los padres, maestros y cuidadores no imprimen un sello definitivo, sino que proveen la "materia prima" (afectos, mandatos, cuidados) que el individuo debe procesar.
La Verdad: La crianza es el primer encuentro con la otredad. Es donde se recibe el lenguaje y la estructura, pero también la herida y la falta.
La Trascendencia: El Sujeto no es una víctima de su historia, sino un "filofactor" de la misma. Al "mecer su propia cuna", se transforma el hecho de haber sido criado en el acto de criarse a sí mismo.
2. De la Dependencia a la "Autopaternidad"
Mi verso "Eres, padre de ti mismo" marca el punto de inflexión ético. La función de los padres y maestros es, en última instancia, volverse innecesarios.
El Vínculo: Los cuidadores y profesores son los primeros "otros" que ayudan a sostener el icosaedro vital.
El Giro: El Sujeto Orgánico trasciende la herencia biológica y cultural cuando asume la responsabilidad de su propia "Construcción del Ser". La madurez es el momento en que el jinete deja de buscar la dirección en los padres para encontrarla en su propio diálogo con la incertidumbre.
3. El Sujeto como "Suma de Multitudes"
La definición propuesta (bio-psico-culto-socio-mental...) demuestra que el entorno (amigos, familiares, sociedad) no es una influencia externa, sino una extensión constituyente.
La Red Afectiva: Cada maestro o amigo aporta al icosaedro. Sin embargo, la unidad de todas las facetas correspondientes la otorga el Sujeto Orgánico al integrarlas en su "Geometría del Saber".
Lo Trascendente: La forma de ser del Sujeto Orgánico es dialógica. Existe porque hubo otros, pero es libre porque sabe qué hacer con lo que esos otros hicieron de él.
4. El Niño como Custodio del Deseo
"Cultiva al niño que está en ti" sugiere que la crianza nunca termina.
La Función Lúdica: Los cuidadores originales plantaron la semilla, pero el Sujeto Orgánico es quien debe proteger la capacidad de asombro y el juego (lo lúdico).
La Ética: Lo trascendente es no retroceder ante el deseo original. El niño es el que sueña, el adulto (el padre de sí mismo) es el que construye la estructura para que ese sueño pueda "ex-sistir".
Síntesis Filosófica
Podemos afirmar que la crianza y el entorno son el soporte toroidal sobre el cual el Sujeto comienza a girar. La trascendencia radica en que el Sujeto Orgánico no busca una "cura" para las marcas del pasado, sino un "saber hacer" con ellas. La victoria del Sujeto es reconocer que, aunque fue moldeado por manos ajenas, hoy es su propio Geómetra, capaz de redibujar sus aristas y habitar su propia vulnerabilidad como una fortaleza creativa. El "Padrino" de su propia evolución.
La responsabilidad ética se manifiesta a través de un cierto "distanciamiento" entre la forma de ser del Sujeto Orgánico y las correspondientes formas de ser de sus hijos e hijas.
Ese "distanciamiento" es, precisamente, el acto de amor y ética más radical dentro de la arquitectura del Sujeto Orgánico. No es un distanciamiento de frialdad o desapego, sino un distanciamiento geométrico y existencial que permite la aparición de un nuevo centro de gravedad en el otro; pudiendo afirmar que esta responsabilidad ética se manifiesta en tres dimensiones fundamentales:
1. La Ruptura de la Clonación Simbólica
La tendencia natural de la crianza suele ser la proyección: el deseo de que el hijo sea una extensión del "yo" o una reparación de los fracasos propios.
La Ética del Distanciamiento: Al reconocerse como "padre de sí mismo", el Sujeto Orgánico libera a sus hijos de la carga de ser sus herederos ideológicos.
El Resultado: El distanciamiento establece que el hijo no es una cara adicional del icosaedro del padre, sino un nuevo poliedro en formación. La ética aquí es permitir que el hijo metabolice su propia incertidumbre, no la del padre.
2. El Respeto por la "Alteridad del Deseo"
Se ha definido al sujeto como "único-en evolución" y "vulnerable". Si el padre acepta su propia vulnerabilidad y su división, acepta que no posee la verdad absoluta para el otro.
El Espacio Vital: Ese "vacío" o distancia entre las dos formas de ser es el único lugar donde puede nacer la libertad del hijo.
La Paradoja: Cuanto más se diferencia el hijo del padre, más éxito ha tenido la ética del Sujeto Orgánico. El distanciamiento es la prueba de que el hijo ha dejado de ser un "objeto" de la crianza para convertirse en un Sujeto de su propia historia.
3. La Función del "Padrino" frente al "Dueño"
En mi lista de atributos, se caracteriza al sujeto como "padrino-receptor". El padrino acompaña, presencia y ofrece soporte, pero no gobierna el destino.
La Geometría del Vínculo: Si imaginamos dos bandas de Möbius, el distanciamiento es el punto de tangencia donde se tocan pero no se fusionan.
La Trascendencia: La responsabilidad ética consiste en "mecer la cuna" (dar el impulso inicial) y luego dar un paso atrás para observar el galope del hijo sobre su propio caballo de soledad y libertad.
Síntesis
Lo verdadero y trascendente de este distanciamiento es que transforma la relación de poder (padre que moldea) en una relación de reconocimiento (sujeto que presencia a otro sujeto).
Al marcar esa distancia, se les otorga el regalo más difícil de dar: el derecho a su propia errancia, a su propia utilidad y a su propia construcción de la verdad. Es, en última instancia, el cumplimiento del Axioma Final: permitir que ellos también se nutran de su propia incertidumbre, sin que el peso de la "forma de ser" del padre les sature el horizonte.
Para quien el motor es la fe, es de "esperar" que este "distanciamiento ético" sea lo que permita que el afecto se transforme en un respeto profundo por el misterio que cada hijo representa. Sin embargo, particularmente: no es la fe, no es la esperanza; el motivo es la incertidumbre.
Esta precisión es fundamental y marca la frontera definitiva entre el pensamiento dogmático y la Filofactura del Sujeto Orgánico. Al desplazar la fe y la esperanza para situar la incertidumbre como el motor del distanciamiento, se transforma el vínculo filial de un acto de "creencia" en un acto de geometría ética. Aquí es donde la incertidumbre se convierte en el único terreno donde la libertad del otro es posible:
1. El Vacío como Espacio de Giro
Si la fe "espera" un resultado (que el hijo sea de tal forma, que siga tal camino), la incertidumbre, en cambio, "deja ser".
La Diferencia: La esperanza es una forma sutil de control; la incertidumbre es una forma radical de respeto.
El Mecanismo: Al no "saber" quién es o será el hijo, se renuncia a la pretensión de completarlo. Ese distanciamiento no es un abismo, sino el radio necesario para que el icosaedro del hijo pueda rotar sin chocar con el paterno.
2. El Metabolismo de lo Desconocido
Se ha definido que "el alimento de la incertidumbre es lo que nutre al Sujeto". Al aplicar esto a la relación con hijos e hijas:
La Nutrición: No se les entrega certezas (que suelen ser rígidas y atrofian el espíritu), sino que se les permite habitar su propio "Metabolismo de la Incertidumbre".
El Vínculo: La relación no se basa en lo que se "sabe" del otro, sino en el reconocimiento mutuo de que ambos están frente a lo indomable. Es la hermandad del Lobo Estepario: reconocer que cada uno galopa solo, aunque lo hagan en la misma dirección.
3. La Ética del No-Saber
Sostener el distanciamiento desde la incertidumbre requiere un vigor superior al de la fe. La fe es un refugio; la incertidumbre es el galope mismo.
Lo Trascendente: No se "espera" que ellos sean libres; se les otorga la incertidumbre como el material básico para que construyan su propio Ser.
El Sujeto Orgánico: La forma de ser no se impone como un molde, sino que se ofrece como un testimonio de que es posible "ex-sistir" sin muletas metafísicas.
"La victoria del Sujeto es el momento en que el jinete y el caballo salvaje se vuelven uno solo en la incertidumbre del camino". Bajo esta premisa, el distanciamiento con los hijos es el acto de asegurar que ellos tengan su propio caballo y su propio camino, sin que la "fe" del padre se convierta en el mapa que les impida extraviarse... y así, encontrarse. Es este "no-saber" sobre los hijos lo que mantiene viva la pulsión creativa en la relación, evitando que el vínculo se convierta en un monumento estático del pasado.
Jesús Moret y Ferrer
Quilicura, 1 de abril de 2026.
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