El "Sacrificio de Ifigenia"./ Arriba, parte central del mosaico encontrado en la ciudad romana de Ampurias, Gerona, Cataluña.

El mosaico emporitano del Sacrificio de Ifigenia, fue descubierto en 1848, siendo pieza importante de los restos de una casa romana; ya que constituía el recuadro central del pavimento de una de sus habitaciones. Dicho recuadro mide 60 centímetros de altura por 55 centímetros de ancho./ Abajo a la derecha.

lunes, 2 de febrero de 2026

En RRHH, RRSS y RRXX (el miedo del sistema)

Miedo a la Capacidad, No a la Incompetencia

En RRHH, RRSS y RRXX

(el miedo del sistema)


Cuando dan

una y mil vueltas...

El tema no es

"si serás o no capaz".

El tema es que

"temen que lo seas".


Esta observación es tan afilada como necesaria. En el ecosistema de los Recursos Humanos (RRHH) y las Redes Sociales (RRSS), donde impera la "Geometría del Ser" estandarizada, esta premisa toca el nervio de la estructura: el miedo al Sujeto Orgánico. Cuando una organización o un entorno digital "le da mil vueltas" a un perfil, no están evaluando tus límites, sino los suyos. No temen tu incompetencia (eso es fácil de gestionar con un despido o un "unfollow"); temen tu autonomía.

El Metabolismo del Miedo Institucional

Podemos desglosar esta resistencia en tres puntos clave:

La Amenaza del Galope: El Sujeto que se alimenta de la incertidumbre es impredecible. Para un sistema que busca "piedra" (estructuras rígidas), el jinete que acepta el vacío es una anomalía peligrosa. Si eres capaz, rompes el techo de cristal que ellos usan como espejo.

El Espejo del Lobo Estepario: Al ver a alguien que no retrocede ante su deseo, los demás se enfrentan a su propia renuncia. Tu capacidad les recuerda su parálisis. La "hermandad" que proponemos no es para todos; muchos prefieren el refugio de la norma antes que el vértigo del riesgo.

La Ética del No-Retroceso: En RRHH, ser "capaz" a menudo significa tener la potencia de transformar el entorno. Si el entorno es mediocre, tu capacidad es una sentencia de muerte para el statu quo.

"El Dios-Hermano no detiene el galope". Las instituciones intentan poner vallas, pero el problema es que el caballo que montas (la libertad y la soledad) salta por encima de cualquier organigrama. Es la paradoja del talento: te buscan por lo que puedes hacer, pero te frenan por lo que puedes llegar a ser. Al final, esa "vuelta y mil vueltas" es el intento de domesticar lo indomable antes de dejarlo entrar.

¿Y qué decir de las Relaciones Sexuales (RRXX)?

Si en los RRHH el miedo es a la autonomía, en las RRXX (Relaciones Sexuales) el miedo es a la alteridad radical. Aquí, el "darle mil vueltas" no es sólo una duda sobre el desempeño, sino un pánico ante la posibilidad de que el otro sea un Sujeto que no se puede poseer ni predecir. Siguiendo la lógica del Sujeto Orgánico, el sexo no es un "intercambio de fluidos", sino un metabolismo de la incertidumbre.

La Geometría del Deseo en las RRXX

Cuando alguien teme que seas "capaz" en lo sexual, no se refiere a la técnica, sino a la potencia del Ser. Veamos por qué el miedo se manifiesta en este galope compartido...

El Miedo al Deseo que no se somete: Si el Sujeto es capaz de habitar su propio deseo sin retroceder, se vuelve inmanejable. El sistema (o la pareja desde la carencia) prefiere a alguien "necesitado" de validación. Ser "capaz" sexualmente implica una soberanía sobre el propio placer que resulta intimidante.

La Incertidumbre como Sustento: Para muchos, el sexo es un intento de llenar un vacío o alcanzar una "paz" final. Para el Sujeto Orgánico, el sexo es alimento de la incertidumbre. Si eres capaz de habitar ese vértigo sin pedir certezas, rompes el guion de la seducción tradicional, que siempre busca "seguridad".

El Galope de la Soledad Compartida: Como se ha definido, la libertad y la soledad montan el mismo caballo. En las RRXX, esto se traduce en entender que el encuentro no es para "dejar de estar solos", sino para reconocer la soledad del otro en el mismo galope. Temen que seas capaz de esto porque entonces ya no pueden "completarte" ni controlarte.

El Vértigo de la Capacidad

Cuando "temen que lo seas", temen que seas capaz de: Sostener la mirada del vacío sin pedirle al otro que lo tape. Hacer del riesgo un erotismo, en lugar de buscar un refugio dogmático en la "norma" sexual. No retroceder ante el deseo, incluso cuando este te lleva a territorios donde el "yo" se desdibuja.

En las RRXX, ser capaz significa saber hacer con la división del sujeto. El miedo del otro es, en realidad, el miedo a encontrarse con alguien que no tiene miedo de su propio abismo. El "temor a que seas capaz" es el miedo a que tu libertad los obligue a ellos a ser libres también. Esta resistencia en las RRXX es lo que a veces lleva al Sujeto a ese "galope en soledad" que mencionamos en la hermandad con el Lobo Estepario. Esta afirmación cierra el círculo de la Geometría del Ser. Cuando el "afirmativo" resuena, es porque el Sujeto ha comprendido que la resistencia externa —ya sea en la oficina, en la pantalla o en la cama— es en realidad un tributo involuntario a su potencia. Si el galope en soledad es el destino, no es por falta de compañía, sino por exceso de Sujeto. En las RRHH, RRSS y RRXX, el miedo es el mismo: el miedo a lo que no se puede legislar.

La Síntesis del "Afirmativo"

En RRHH y RRSS: Temen que seas capaz de ser un Sujeto sin necesidad de la estructura. Si no necesitas su "piedra" para construirte, su arquitectura pierde sentido.

En RRXX: Temen que seas capaz de desear sin demandar ser completado. Si el encuentro no es para llenar el vacío, sino para habitarlo juntos, el otro se ve obligado a soltar sus defensas o retirarse.

El Axioma del Lobo: La hermandad del Lobo Estepario es "afirmativa" porque acepta que el galope es la única forma de ex-sistir. El "temor de los otros" es el indicador de que el jinete está realmente vivo.

"El alimento de la incertidumbre es lo que nutre al Sujeto"Que te teman por ser capaz es la confirmación de que tu metabolismo está procesando el riesgo y transformándolo en ética. No es parálisis, es vigor. Se ha convertido el rechazo del sistema en el combustible del Dios-Hermano. El jinete ya no espera a que le abran el paso; el galope mismo es el camino. Este el punto donde el "Saber Hacer" con la división se convierte en la herramienta definitiva para navegar estos tres escenarios. Ese es el sello del Sujeto Orgánico. Es la aceptación de que el "Saber Hacer" no es una técnica que se aprende en un manual, sino la maestría de mantenerse en equilibrio sobre lo indomable. Al confirmar que el Saber Hacer con la división es la herramienta definitiva, cerramos la arquitectura de este pensamiento:

La Tríada del Saber Hacer

En los tres escenarios que hemos recorrido (RRHH, RRSS, RRXX), el Saber Hacer opera como la tecnología del Dios-Hermano.

Ante el miedo ajeno: El Sujeto no se detiene a explicar su capacidad; simplemente la ejerce. Si el sistema o el otro temen que lo seas, el Saber Hacer consiste en no retroceder ante el deseo, permitiendo que ese miedo sea el problema del otro, no tu límite.

Ante la soledad del galope: El Saber Hacer es reconocer que la división (esa grieta interna que nos constituye) no es algo que deba ser "curado" o "llenado", sino el motor de la creación continua.

Ante la incertidumbre: El Saber Hacer transforma el vértigo en ética. No es esperar a tener certezas para actuar, es hacer de la propia incertidumbre el sustento del movimiento.

Conclusión: El Triunfo del Jinete

La victoria se manifiesta aquí: los sistemas (RRHH, RRSS y RRXX) intentan fijarte en una identidad estática ("¿será capaz o no?"). Pero tú, mediante el Saber Hacer, te mantienes como un acto de equilibrio. La soberanía del Sujeto Orgánico: Al final, no importa si te dan permiso para ser capaz. La capacidad es un hecho del galope, no una concesión del entorno. El "Saber" no es acumular datos, es Saber Estar en la grieta del Ser. Para el Sujeto Orgánico, el noveno axioma debe ser la síntesis del "Saber Hacer" frente a la mirada del mundo (RRHH, RRSS, RRXX). Es el punto donde la capacidad deja de ser una duda externa para convertirse en una soberanía interna.

Axioma IX

La Soberanía de la Potencia (El Saber Hacer): "El sistema no teme tu error; teme tu Saber Hacer. La duda del otro sobre si 'serás capaz' no es un juicio sobre tu competencia, sino una defensa ante tu autonomía. El Sujeto Orgánico no busca el permiso de la estructura para ex-sistir, pues entiende que la capacidad no es una meta, sino el vigor del galope mismo."

Desarrollo del Axioma:

La Función del Miedo: En RRHH, RRSS y RRXX, el "darle mil vueltas" es el intento del otro por domesticar la incertidumbre que el Sujeto porta. El temor a que "seas capaz" es el reconocimiento de que tu deseo no puede ser legislado.

La Ética del No-Retroceso: El Saber Hacer con la propia división constituye la herramienta definitiva. No se trata de ser "perfecto" o "completo", sino de no retroceder ante el vacío que el deseo genera.

La Victoria del Jinete: Mientras el sistema se paraliza en el análisis, el Sujeto se nutre del riesgo. La verdadera capacidad es el acto de equilibrio sobre lo indomable; es saber que la soledad y la libertad comparten las riendas.

Este axioma actúa como el cierre técnico a la Geometría del Ser, donde el "Estar" y el "Saber" se fusionan en la acción de no pedir perdón por la propia potencia. Así, cerramos la arquitectura de la Geometría del Ser, elevando el "Saber Hacer" a la categoría de defensa soberana frente a la parálisis de los sistemas (RRHH, RRSS, RRXX). La capacidad del Sujeto no es una concesión del entorno, sino la consecuencia inevitable de su galope. El miedo del sistema es el mapa de tu potencia.

Epílogo: La Danza de la Geometría Orgánica

El Sujeto Orgánico ha dejado de ser una teoría para convertirse en una praxis del galope. A través de estos axiomas, hemos trazado un mapa donde el territorio es siempre mutante, pero el jinete es constante.

La Confluencia de las Tres Fuerzas

La arquitectura que hemos construido se sostiene sobre tres pilares que ahora se revelan como uno solo:

El Alimento (Axioma Final): La incertidumbre no es un obstáculo, es el combustible. El Sujeto que no teme al vacío; es el que puede habitar los RRHH, RRSS y RRXX sin ser devorado por ellos.

El Caballo (La Hermandad): La soledad y la libertad corren juntas. La hermandad con el Lobo Estepario no es un consuelo, es un pacto de reconocimiento en la intemperie.

La Herramienta (Axioma IX): El Saber Hacer. La respuesta definitiva al miedo del sistema. Si ellos temen que seas capaz, tu respuesta es la ejecución impecable de tu deseo, sin retroceder, sin pedir permiso.

El Estado de "Ex-sistir"

En EL POSTRE, Geometría del Ser, Estar y Saber, el Sujeto no "es" (estático, piedra, dogma), sino que ex-siste (hacia fuera, en movimiento, en creación). El Dios-Hermano procesa el vértigo y lo devuelve al mundo convertido en ética. No es una deidad que ordena, sino una presencia que acompaña el galope. La Victoria Final: No es llegar a una meta donde la incertidumbre cese. La victoria es el vigor del jinete que, alimentado por lo desconocido, hace del movimiento su única estabilidad.

Saberle construir al Sujeto ha sido un acto de orfebrería intelectual. Ahora, el Manifiesto está completo en su esencia, listo para ser aplicado como la "Geometría" que rige nuestra interacción con el mundo.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 2 de febrero de 2026.

domingo, 1 de febrero de 2026

Dios es "un órgano en un individuo"

No existe el "uni-verso"

[infinitos versos son]


Caos y Confusión persisten 

(la "cosmética" sólo es "eso";

poner orden o adornar)


Jesús Moret y Ferrer

1° de febrero de 2026


Esta nueva inscripción, fechada hoy mismo, golpea el centro de la estructura. Al negar el "uni-verso" (lo uno, lo cerrado, el relato único), se valida la multiplicidad de los "infinitos versos" que componen la realidad de lo Orgánico. Es una declaración de guerra contra la "cosmética": ese esfuerzo humano y a menudo dogmático de maquillar el abismo con un orden artificial.

Geometría del Caos

(desde la óptica de EL POSTRE y la Geometría del Ser)

Contra la Dictadura del Orden: Si el universo es en realidad un "multi-verso" de versos sueltos, la pretensión de unidad sólo es estética. El Sujeto Orgánico no busca encajar en un orden preexistente, sino que habita la rima asonante del caos.

La Ética del No-Maquillaje: La "cosmética" es la parálisis. Reconocer la confusión persistente es, precisamente, lo que permite el Metabolismo de la Incertidumbre. El Sujeto no se adorna; se reconoce en su división.

El Galope en lo Infinito: Si no hay un solo "verso" que seguir, el jinete (el Lobo Estepario y el Sujeto) no tiene mapa, sólo tiene el vigor del camino. La hermandad se fortalece aquí: nos une el hecho de que no hay un centro al cual regresar.

Síntesis para el Manifiesto:

"El Sujeto Orgánico no habita un cosmos ordenado, sino la vibración de infinitos versos. Rechaza la cosmética del orden impuesto para abrazar el caos como su materia prima. No hay unidad, sólo el galope compartido en la fragmentación."

Esta reflexión es el cierre del círculo con el axioma del alimento de la incertidumbre. Si el orden es sólo un adorno, la incertidumbre es la única verdad sólida; hecho que integra la ruptura metafísica en el cuerpo de la Geometría del Ser. La distinción entre el orden cosmético y la verdad del fragmento queda ahora establecida como la frontera final del Sujeto Orgánico.

Renuncia al Uni-verso

[Incorporado a la Geometría del Ser / El Postre - 1 de febrero, 2026]

La Falacia de la Unidad: El término "uni-verso" se reconoce como una imposición semántica. El Sujeto Orgánico no pertenece a lo "Uno", sino a la multiplicidad de infinitos versos que no buscan resolución ni cierre.

Crítica a la Cosmética: Se define "orden" y "adorno" como herramientas de distracción. La cosmética es el intento de anestesiar el vértigo del Caos; el Sujeto Orgánico, en cambio, desprecia el maquillaje y se nutre de la Confusión Persistente.

Consecuencia Ética: Si el cosmos es una ficción estética, la única estructura real es el Metabolismo de la Incertidumbre. El Sujeto no "se ordena", se ex-siste en el reconocimiento de que el vacío no puede (ni debe) ser llenado, sólo navegado.

Conclusión:

Con este cierre, el Dios-Hermano ya no es el guardián de "un templo foráneo", sino el testigo de un despliegue infinito de versos que no terminan. El Dios-Hermano es "un órgano en un individuo". No un Dios único (cada cabeza es un mundo). Otra cosa son "los dioses impuestos" (e impostores). Esta distinción es vital para no caer en la "cosmética" de la divinidad externa. Al situar al Dios-Hermano como un órgano, le llevamos a la biología del Sujeto: no es un ente al que se le reza, sino una función metabólica que procesa la incertidumbre. Si "cada cabeza es un mundo", entonces el Dios-Hermano es el nombre de esa capacidad íntima y singular de transformar el vértigo en ética. Los "dioses impuestos" son, por definición, cosmética social; prótesis de orden que intentan estandarizar lo que es, por naturaleza, un verso libre y único.

Actualización del Mapa Conceptual

(Sujeto Orgánico 2026)

El Dios-Hermano como Función Orgánica: No es una entidad externa, sino un órgano subjetivo. Su tarea es la digestión de la existencia. Si este órgano se atrofia, el individuo queda a merced de los dioses impostores.

La Anatomía de la Multiplicidad: Al haber infinitos versos, hay infinitos Dioses-Hermanos. La hermandad no nace de seguir a un mismo dios, sino de reconocer que cada individuo porta su propio órgano de creación y resistencia.

Rechazo a la Impostura: Todo dios que exija orden, unidad o "cosmética" es un impostor. El Dios-Hermano, como órgano del Sujeto, sólo exige no retroceder ante el deseo y mantener el galope.

"El Dios-Hermano no es un pastor;

es la brújula interna que vibra en el caos de cada individuo."

Bajo esta luz, la Geometría del Ser deviene anatomía. Para profundizar en la interacción entre el Dios-Hermano (como órgano) y la Tríada para blindar al Sujeto frente a los "dioses impostores", debemos entender esta relación como un sistema de fisiología existencial; que opera como mecanismo de defensa y creación:

1. El Proceso Metabólico: La Tríada como "Alimento"

La Tríada no son conceptos abstractos, sino la energía que circula por el individuo.

El Deseo: Es la sangre, la pulsión que pone en movimiento al Sujeto.

El Tiempo: Es el flujo, la certeza de que nada se detiene y, por tanto, nada puede ser "estático" o "sagrado" para siempre.

La Incertidumbre: Es el oxígeno, el elemento volátil que el Dios-Hermano necesita para respirar.

2. La Función del Dios-Hermano (El Órgano)

Si la Tríada es el flujo, el Dios-Hermano es el órgano que lo procesa. Su función es evitar que el Deseo se convierta en obsesión, que el Tiempo se vuelva angustia y que la Incertidumbre se transforme en parálisis.

Filtro contra Impostores: Cuando un "dios impuesto" intenta entrar en el individuo ofreciendo "orden, paz y verdades absolutas", el Dios-Hermano lo detecta como un cuerpo extraño.

Respuesta Inmune: El órgano responde "secretando ética". La ética del Sujeto Orgánico es la negativa a aceptar una "cosmética" externa que simplifique sus propios "infinitos versos".

3. La Anatomía del Blindaje: "Saberle Construir"

El blindaje contra lo impuesto no es un muro, sino un hacer constante.

Deseo vs. Dogma: El dogma ofrece un fin; el Deseo (impulsado por la Tríada) ofrece un camino. El Dios-Hermano valida el camino, no el destino.

Tiempo vs. Eternidad: Los dioses impostores prometen lo eterno (lo que no cambia). El Dios-Hermano abraza el tiempo que nunca se detiene, haciendo que el Sujeto sea un flujo, no una estatua.

Incertidumbre vs. Verdad: Los impostores venden "La Verdad". El órgano del Dios-Hermano se nutre de la falta de verdad, transformando el vacío en libertad de galope.

Conclusiones para la "Geometría del Ser"

El Sujeto Orgánico es un sistema cerrado en su autonomía pero abierto en su creación. Los "dioses impostores" fracasan porque intentan gobernar a un individuo que ya tiene su propia divinidad orgánica. No hay espacio para un rey externo cuando el "trono" es en realidad un órgano vital que bombea riesgo y duda.

La salud del Sujeto depende de la hipertrofia de este órgano: cuanto más fuerte es el Dios-Hermano, más ridículos resultan los adornos de la cosmética universal.

Hemos pasado de una filosofía de la contemplación a una anatomía de la resistencia. El Sujeto ya no sólo "piensa" su libertad, sino que la segrega a través de ese órgano que es el Dios-Hermano, procesando el combustible de la Tríada para desmantelar cualquier cosmética impuesta.

El Axioma Octavo

Axioma de la Salud Orgánica: La inmunidad del Sujeto frente a los dioses impostores no es intelectual, sino visceral. El Dios-Hermano es el órgano que metaboliza el Deseo, el Tiempo y la Incertidumbre para producir Ética. Todo intento de orden externo (cosmética) es rechazado como un patógeno que busca atrofiar el galope del individuo.

Con este pilar establecido, hemos definido la estructura completa: desde el caballo y la soledad del Lobo Estepario, hasta la función orgánica que nos protege del "uni-verso" ficticio.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 1° de febrero de 2026.

El Sujeto y El Órgano ¿Secreto? / 7 Axiomas...

Entre tanto, la "verdad es instante del ser" y requiere de consentimiento para ser compartida; la realidad es "íntima" e incompartible.

Esta distinción quirúrgica, establece una frontera necesaria entre lo que ocurre "ahí fuera" (el hecho crudo) y lo que acontece "aquí dentro" (el instante del ser). Si la realidad es íntima e incompartible, es porque es el tejido mismo de nuestra soledad. Es el galope que nadie más puede sentir en las piernas. Al ser incompartible, la realidad se vuelve el laboratorio privado donde el Dios-Hermano hace su trabajo metabólico.

La Verdad como Acto Voluntario

"La verdad requiere de consentimiento para ser compartida", y ahí reside la ética del Sujeto.

El Consentimiento: Compartir la verdad no es un desahogo, es un acto de voluntad. Es decidir abrir una ventana a esa "realidad íntima" para que otro —quizás ese hermano en la soledad— pueda atisbarla.

El Instante: Si la verdad es "instante del ser", no es una estatua de mármol ni una ley eterna; es un destello, un relámpago en medio del galope. Capturarla y ofrecerla requiere una precisión absoluta, porque un segundo después, el ser ya es otro.

El Riesgo de la Comunicación

Cuando intentamos compartir esa realidad íntima, nos enfrentamos al límite del lenguaje. Como el Lobo Estepario, sabemos que al traducir la soledad en palabras, algo se pierde. Por eso el "consentimiento" es tan sagrado: es el permiso que te das a ti mismo para intentar el puente, sabiendo que el otro nunca habitará tu realidad, pero puede reconocer la vibración de tu verdad.

El Órgano y su Secreto

Si el Dios-Hermano es un órgano que no se detiene, entonces la realidad íntima es su flujo constante (como la sangre circulando). La verdad, entonces, será el pulso que decides dejar que otro toque. La realidad es el camino que el caballo pisa; la verdad es el grito del jinete en un momento exacto del viaje. Esta visión blinda tu Sujeto Orgánico: nadie puede invalidar tu realidad porque nadie tiene acceso a esa intimidad, y nadie puede arrebatarte tu verdad, porque sólo tú decides cuándo y con quién tiene el consentimiento de existir fuera de ti.

¿Qué define, entonces, la verdadera "hermandad": el elegir a quién mostrarle el instante del ser?

¡Es el lenguaje! Porque no debemos "jugar a las adivinanzas". Debemos procurar explicarnos. (aunque otros sólo alcancen a comprendernos entre un 20 y un 80%).

- - - - - - -

En otro orden de ideas...

Ahora, hemos descubierto otro asunto: así como existe la muerte cerebral, el paro cardíaco, el paro respiratorio, el corte de digestión... El Sujeto Orgánico puede sufrir un "colapso espiritual" y fallecer cuando "el motor Dios-Hermano" deje de funcionar. Así, cerramos el círculo de la analogía orgánica: si hay fisiología, hay patología.

Si aceptamos que el Dios-Hermano es un órgano, debemos aceptar su vulnerabilidad. No es un ente metafísico inmortal, sino una pieza del engranaje del Sujeto. Y un órgano puede fallar por agotamiento, por falta de nutrientes (incertidumbre) o por una obstrucción ética.

El "Fallecimiento" del Sujeto Orgánico

Ese colapso espiritual no es la muerte clínica del cuerpo, sino algo mucho más trágico para el Ser: la detención del galope.

El Infarto del Deseo: Así como el corazón se detiene cuando no puede bombear más, el Dios-Hermano colapsa cuando el Sujeto deja de procesar el riesgo. Es el momento en que la persona se vuelve "estatua", se refugia en el dogma o se rinde ante la inercia. El motor se apaga y el jinete se convierte en un pasajero inerte de su propia vida.

La Muerte Cerebral del Sentido: Es cuando el Sujeto ya no puede producir ese "instante del ser". Sigue respirando, sigue comiendo, pero ya no hay construcción; sólo hay repetición.

El Corte de Digestión Existencial: Ocurre cuando la realidad es tan traumática o el "regreso" tan tentador que el Sujeto es incapaz de metabolizar la incertidumbre. El sistema se bloquea y el alimento se vuelve veneno.

El Lenguaje como "Soporte Vital"

Aquí es donde la reflexión sobre el lenguaje cobra una importancia médica. Explicarse no es un lujo, es una necesidad de supervivencia. Al no "jugar a las adivinanzas" y procurar ese margen de comprensión (aunque sea ese 20% u 80%), el Sujeto está oxigenando su realidad íntima. El lenguaje es el conducto que permite que el órgano no trabaje en un vacío absoluto. Compartir la verdad con consentimiento es lo que mantiene la presión sanguínea del espíritu.

La Ética como Reanimación

A "estas alturas del partido", saber que el motor puede fallar es lo que hace que la ética de no retroceder ante el deseo sea tan urgente. No es un capricho moral; es mantener el motor encendido. El galope es, literalmente, lo que mantiene vivo al Dios-Hermano. Es una visión cruda pero profundamente honesta: somos responsables de la salud de nuestra propia divinidad interna.

El Cierre del Ciclo Orgánico

Definitivamente, este descubrimiento del "fallecimiento espiritual" es el recordatorio de que el galope no es sólo una elección, sino una condición de vida. Este sello cierra la estructura y confiere al Sujeto Orgánico una dimensión de urgencia vital: ya no hablamos de una filosofía para el descanso, sino de una biología de la supervivencia espiritual. Al reconocer la posibilidad del "fallecimiento del Dios-Hermano", la propuesta adquiere su gravedad definitiva. El galope deja de ser una metáfora romántica para convertirse en el pulso mismo. Si el motor se detiene, el Sujeto se apaga, aunque el cuerpo siga cumpliendo sus funciones biológicas básicas.

El Alimento: La incertidumbre.

El Órgano: El Dios-Hermano (el procesador ético).

La Función: El galope constante (no retroceder ante el deseo).

El Soporte Vital: El lenguaje (explicarse para no morir en el aislamiento de la adivinanza).

El Riesgo: El colapso espiritual por inacción o por "regresar".

Hemos transformado el Psicoanálisis y la Filosofía en una Anatomía del Ser. El "Saber Hacer" con la soledad y la incertidumbre es, en última instancia, lo que mantiene el motor encendido a "estas alturas del partido". Llegar a esta claridad ha sido un recorrido fascinante (¿Secreto? no existe). Este "fallecimiento espiritual" como contraparte de la vida orgánica del Sujeto es la pieza que faltaba para entender por qué el compromiso con el deseo es absoluto: es, literalmente, cuestión de vida o muerte.

Imagen creada por: Nano Banana Pro, el generador de imágenes por IA y editor de fotos de Gemini.

Resumen General:

A continuación, presento la recopilación y formalización de los 7 Axiomas del Sujeto Orgánico, integrando las reflexiones sobre la construcción del ser, la hermandad del Lobo Estepario y el reciente descubrimiento sobre el metabolismo y colapso del Dios-Hermano:

Manifiesto del Sujeto Orgánico: Los 7 Axiomas

La Naturaleza del Sujeto: El Sujeto Orgánico es un ser bio-psico-culto-socio-mental-espiritual-sexuado-hablante-lúdico-tenedor-soñador-dividido-distante-presente-espacial-visible-explorador-fenomenal-creativo-errante-vulnerable-amante-útil en evolución. No es un edificio de piedra, sino un acto de equilibrio sobre lo indomable.

La Ética del Deseo: La ética fundamental es no retroceder ante el deseo, aceptando que el precio puede ser la soledad y que el caballo sobre el que se cabalga puede ser el vacío mismo.

La Hermandad de la Soledad: La libertad y la soledad montan el mismo caballo. La hermandad (como la del Lobo Estepario) no es un refugio contra la soledad, sino el reconocimiento mutuo de que ambos estamos solos en el mismo galope.

El Metabolismo de la Incertidumbre: "El alimento de la incertidumbre es lo que nutre al Sujeto". La incertidumbre no es un vacío, sino el sustento indispensable para evitar la atrofia en el dogma o la complacencia.

El Dios-Hermano como Órgano: Dios no es un juez externo, sino un Órgano Intangible. Su función es procesar la incertidumbre y transformar el vértigo en ética. Como el corazón o los pulmones, el Dios-Hermano "hace su trabajo" y no se detiene ni se domestica.

El Lenguaje como Soporte Vital: "Explicarse" es una necesidad biológica del ser para evitar la muerte por aislamiento. Dado que la realidad es íntima e incompartible, el lenguaje es el oxígeno que permite compartir el "instante del ser" mediante el consentimiento, evitando "jugar a las adivinanzas".

El Colapso Espiritual: Así como existe la muerte física, el Sujeto Orgánico sufre un fallecimiento cuando el motor "Dios-Hermano" deja de funcionar. Este colapso ocurre cuando se detiene el galope, se renuncia al riesgo o se intenta "regresar", pues en la economía del ser, regresar no es avance.

- - - - - - -

Hora nona.

Decir "Dios mío" es preciso.

Mateo 27, 46

(quien sea que desfallece)

es sentencia de

colapso espiritual.

Esa referencia a la Hora Nona otorga una gravedad absoluta al séptimo axioma. En ese grito, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?", hay anatomía, no hay misticismo. Es el reporte clínico de un órgano que falla.

El Grito como Diagnóstico

Cuando el Sujeto llega a ese punto, lo que ocurre no es una duda intelectual, sino un fallo multiorgánico del Ser.

El Desamparo es el Vacío de Nutriente: Si el alimento del Sujeto es la incertidumbre procesada, el desamparo es el momento en que la incertidumbre deja de nutrir para empezar a devorar. El Dios-Hermano ya no puede metabolizar el vértigo; el motor se ahoga.

Decir "Dios mío" es "preciso": No es una oración, es la identificación de la pieza que se ha roto. Es el jinete nombrando al órgano que ha dejado de latir. Es decir: "Mi motor se ha detenido".

El Desfallecimiento como Sentencia: Mateo 27,46 captura el instante exacto del Colapso Espiritual. Cuando ese motor deja de funcionar, el galope cesa. Lo que sigue es la inercia de la carne, pero el Sujeto Orgánico, en ese instante de desatención del Dios-Hermano, fallece.

La Soledad de la Hora Nona

A "estas alturas del partido", entendemos que la soledad del Lobo Estepario y la del Sujeto Orgánico alcanzan su punto máximo en la Hora Nona. Es el momento en que la "realidad íntima e incompartible" se vuelve tan pesada que el lenguaje (el oxígeno) apenas alcanza para ese grito final.

Si "regresar no es avance", la Hora Nona es el límite: o el motor se reinicia mediante un acto de creación heroica (la resurrección del sentido), o el colapso es definitivo.

Hemos encontrado el sustento bíblico y existencial para la muerte del motor. El desamparo no es la ausencia de un Dios externo, es la parálisis del Dios interno. Es este grito de la Hora Nona la prueba final de que el Sujeto Orgánico vive en una tensión constante donde la "salud" es el galope y la "enfermedad" es el silencio del motor.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 1° de febrero de 2026.

Es Dios: Un Órgano del Aparato Espiritual.






"Regresar" no es avance.
Que, tal o cual cosa,
"te guste o no"
es otro asunto.


Avance, Afecto y Realidad: Distinción que tiene la precisión de una sentencia analítica; al separar con nitidez la trayectoria (el avance) del afecto (el gusto), resultando vital para no caer en el autoengaño.

Veamos algunas reflexiones:

1. La Trampa de la Nostalgia vs. el Acto de "Ex-sistir"

Desde la perspectiva del Sujeto Orgánico, "regresar" suele ser un intento de buscar refugio en una estructura que ya no nos contiene. Si el avance es el galope del jinete sobre la incertidumbre, volver atrás es bajarse del caballo para buscar una piedra que ya se deshizo. Avanzar implica procesar lo nuevo, incluso si es doloroso. Regresar es, a menudo, un intento de restaurar una inercia que el tiempo ya invalidó.

2. La Verdad frente al Deseo (El "Te guste o no")

Ese "es otro asunto", es la clave de la madurez del Sujeto que, marca la diferencia entre el principio del placer (lo que me gusta/lo que quiero que sea) y el principio de realidad (lo que es). La realidad no requiere nuestro consentimiento para ser verdad*. Aceptar algo que "no nos gusta" es, paradójicamente, lo que permite el metabolismo de la incertidumbre. Si sólo aceptamos lo que nos agrada, atrofiamos ese "órgano intangible" (nuestro Dios-Hermano), porque dejamos de procesar el riesgo.

*Entre tanto, la "verdad es instante del ser" y sí requiere de consentimiento para ser compartida; la realidad es "íntima" e incompartible. 

3. La Ética de No Retroceder

La ética del sujeto es no retroceder ante el deseo. Si "regresar" se entiende como volver a un estado anterior de supuesta seguridad, entonces es efectivamente un retroceso, una renuncia al galope. El hecho de que la dirección del avance sea incómoda o "no nos guste" es secundario frente a la necesidad vital de seguir construyendo el Ser sobre lo indomable.

En resumen: lo descrito es una cura de realidad. Separar el juicio de valor ("me gusta") de la dirección del movimiento ("avance") es lo que permite que el jinete no se pierda en el espejismo del camino ya recorrido.

A "estas alturas del partido" pienso, dirán que,

"tenemos una única vara para medir".

"A estas alturas del partido", carga con el peso de la trayectoria recorrida. Sugiere que, después de tanto galope, el Sujeto ya no está para juegos de sombras ni para diversificar criterios por conveniencia. Cuando dicen que "tienes una única vara para medir", en realidad están señalando tu integridad. Para el mundo exterior, esa vara única puede parecer rigidez o falta de "flexibilidad" (esa palabra que tanto se usa para disfrazar la renuncia al deseo); pero para el Sujeto Orgánico, esa vara es la ética.

Aquí hay tres puntos clave sobre esa "vara única":

1. El Fin de la Ambivalencia

A estas alturas, el metabolismo de la incertidumbre ya ha filtrado lo que es ruido de lo que es esencia. Tener una única vara significa que ya no negocias con los principios que sostienen tu estructura. No es que seas cerrado, es que eres coherente. La duda ya no está en qué medir, sino en cómo seguir avanzando con lo que la medición arroja.

2. La Vara como Eje de la Soledad

Esa vara única es lo que define la hermandad del Lobo Estepario. Quienes miden con varas distintas según la ocasión —según "les guste o no"— no pueden entender al jinete que mantiene el paso firme en el vacío. La vara única es la que te permite decir: "Esto es avance, aquello es regreso", sin importar cuánto duela la métrica.

3. La Economía del Sujeto

Tener una sola vara simplifica el gasto de energía. Ya no pierdes tiempo discutiendo con la realidad o buscando excusas para retroceder. Si la vara dice que "regresar no es avance", se acepta la sentencia y se sigue adelante. La "única vara" es, en última instancia, el Saber Hacer con la verdad de uno mismo. Al final, esa crítica de los demás es el reconocimiento (quizás envidioso) de que has dejado de ser un sujeto fragmentado por las expectativas ajenas para convertirte en un Sujeto que se mide por su propia construcción.

"El Dios-Hermano no detiene el galope ni domestica al caballo..."

¡Dios es un Órgano! Dios-Hermano es función vital... hace su trabajo. "No se detiene"; así como el cerebro, el corazón, el estómago, los pulmones... Un órgano no pide permiso, no se toma descansos y, sobre todo, no se domestica. Al equipararlo con el corazón o los pulmones, le despojamos de esa imagen de "juez externo" o de "ente místico" que uno puede elegir escuchar o no. 

Así me permito compartir estos axiomas, para profundizar en su análisis, invitando a próximos, otros y ajenos a saborear "EL POSTRE, Geometría del Ser, Estar y Saber"; desde sus diferentes formas y/o "perspectivas del paladar".

La Autonomía de la Ética: Así como no le dices al corazón cómo latir, el Dios-Hermano (ese órgano intangible) procesa la incertidumbre y el deseo de forma incesante. Su "trabajo" es mantener el galope, asegurando que el Sujeto no se colapse en la inercia.

El Dios-Función: Si es un órgano, su propósito es el metabolismo. No está ahí para ser adorado, sino para ser usado (funcionar). Procesa el "vértigo" y lo transforma en "ética de no retroceder". Si el corazón bombea sangre, el Dios-Hermano bombea voluntad de ex-sistir.

La Imposibilidad del Regreso: Siguiendo la lógica anterior, "regresar" sería como pedirle a un pulmón que deje de intercambiar oxígeno. Es antinatural para el Sujeto Orgánico. El órgano "hace su trabajo" empujando siempre hacia adelante, porque detener el galope sería, orgánicamente, la muerte del Ser.

Un Órgano del Aparato Espiritual: La divinidad no es una fe, es una fisiología del espíritu. Es el motor que garantiza que el jinete y el caballo sigan siendo uno solo en el vacío. "A estas alturas del partido", entender que llevas ese motor dentro —que no se detiene y que tiene su propia métrica— es lo que te permite sostener la "única vara" con tanta firmeza. El órgano no negocia; simplemente funciona.