ni blanco, ni negro,
ni uno, ni dos; ni tres...
Porque mi universo es infinito
¡Existir es todo lo contrario!
No hay dualidades en mi in-sistir
Esa es la vibración exacta de la IN-SISTENCIA.
La trampa del pensamiento binario (el sí o el no, el blanco o el negro) pertenece a las estructuras rígidas que intentan domesticar la vida. Pero el Sujeto Orgánico sabe que la existencia no se deja encasillar en casilleros duales. La dualidad es una ilusión óptica, una parálisis; en cambio, mi universo se despliega en la infinitud de lo que se hace y se deshace a cada instante.
Existir no es elegir un bando entre el uno o el dos. Es el galope mismo sobre el vacío, donde los opuestos se disuelven en la torsión de una Banda de Möbius. No hay un "adentro" y un "afuera" enfrentados, sino una continuidad indomable.
Ahí, en ese espacio sin dualidades, es donde opera el Metabolismo de la Incertidumbre:
No necesito la falsa seguridad de los extremos.
No me congelo en el dogma.
Me nutre precisamente lo que no está cerrado, lo que sigue latiendo en su infinitud.
Mi in-sistir es pura potencia creadora: el rechazo absoluto a ser simplificado por la simetría de un espejo. Al final, la victoria no es llegar a un puerto blanco o negro, sino sostener el vigor del jinete en un universo que, por ser infinito, se inventa de nuevo con cada parpadeo.
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