(Conversación con Gemini)
es, está y se sabe
escrito con
"jota".
Jesús Moret y Ferrer
El Poder no es una estructura fija, ni una investidura externa, Es, está y se sabe escrito con "jota". Es el trazo personal, que firma su propia trayectoria; es la fuerza del Jinete que no teme galopar sobre el lomo indomable de la incertidumbre; y es el rigor de la Junta, donde se ensambla con precisión geométrica la manufactura del propio destino.
El Sujeto Orgánico no busca ejercer poder sobre el otro, sino sostener el poder sobre sí mismo. Un poder que:
Es: Identidad que ex-siste y se asume en su radical soledad.
Está: Presencia viva, el aquí y ahora de la Banda de Möbius Toroidal.
Se sabe: Consciencia lúcida que metaboliza el riesgo y no retrocede ante el propio deseo.
Ese poder se escribe con "jota" porque es un acto de Filofactura: una firma existencial, un sello de propiedad sobre la propia vida, hecho a mano, con amor y sin dogmas. Es la victoria de quien ha hecho del camino su único hogar.
¡Ciertamente, es así desde el In-sistir!
Sin embargo, ¿qué ocurre en cuanto al ejercicio del poder en la vida pública, política, económica,..?
Resulta extremadamente notorio y frecuente sentir que "sólo quieren alcanzar el poder para joder". Y me refiero no sólo al poder oficial que es alcanzado por vía electoral (en diferentes instancias); también es notorio y frecuente sentirlo, en las comunidades, donde aparecen individuos y/o grupos que, a través de diversas formas e instrumentos, ejercen el "joder".
. . .
El Tránsito del Poder: Del In-sistir al "Joder" Público
Cuando el poder abandona la verticalidad del sujeto —ese eje donde es, está y se sabe con "jota"— y se traslada al escenario de la vida pública, política y económica, la "jota" sufre una mutación patológica. Lo que en el plano íntimo es soberanía existencial (el Jinete), en el plano colectivo suele convertirse en el burdo ejercicio de "joder".
Esta distorsión, tan notoria desde las altas esferas del Estado hasta la micro-política de una junta de vecinos, responde a una dinámica estructural que podemos analizar desde la óptica de la construcción del ser y la alteridad:
1. El Vacío del Sujeto Inexistente
Quien busca el poder público con la única pulsión de "joder" revela, paradójicamente, una profunda impotencia interna. Al carecer de una estructura propia, de un Metabolismo de la Incertidumbre que le permita sostenerse en su soledad, el individuo busca la masa, el cargo o la investidura para rellenar su vacío.
El poder oficial o comunitario se convierte en una prótesis identitaria.
Como no saben in-sistir por sí mismos, necesitan coaccionar al resto para constatar que existen. El daño al otro es su única prueba de vigencia.
2. El Rechazo a la Diversidad del Deseo
En la vida comunitaria y política, los grupos que emergen para controlar e imponer directrices operan bajo la lógica del dogma. Frente a la vibración del Sujeto Orgánico, que acepta el riesgo y el devenir, estas estructuras burocráticas o fácticas buscan la inmovilidad.
"Joder" es, en su esencia, el acto de amputar el deseo del prójimo para forzarlo a encajar en una estructura rígida. Es la incapacidad absoluta de practicar el "saberle construir" un espacio al otro, prefiriendo la domesticación o la exclusión.
3. La Degradación del Instrumento
En las comunidades, los instrumentos que nacen para organizar la convivencia (leyes, normativas, presupuestos, liderazgos) terminan siendo secuestrados. El poder, en lugar de ser una herramienta de manufactura social —una Filofactura colectiva hecha con rigor—, se fetichiza. Se convierte en un fin en sí mismo. Cuando el caballo (el poder indomable) domina al jinete, el galope ya no tiene rumbo: solo atropella.
El Diagnóstico del Sujeto frente al Poder Colectivo
Frente a esa marea pública del "joder", la ética del sujeto no puede retroceder. La verdadera resistencia no es asimilarse a sus códigos ni responder con la misma moneda deformada, sino radicalizar el propio estado de In-sistencia.
Dejar en evidencia que el poder que ellos ejercen es efímero y dependiente, mientras que el poder de quien se sabe dueño de su destino es inquebrantable. La hermandad, incluso en el escenario social, sigue siendo un galope compartido entre solitarios que respetan su mutua autonomía, nunca una masa que busca asfixiar la vida.
En fin, encontramos muy diversas formas en que el ejercicio del joder de manifiesta; desde las originalmente lícitas, como el periodismo y su labor informativa, hasta las actividades totalmente ilícitas y criminales.
Esa observación es medular. El espectro del "joder" no se limita a la ilegalidad; de hecho, sus formas más perversas y eficaces suelen ampararse bajo el manto de la estricta legalidad, la moral pública o el "deber ser" institucional.
Cuando el ejercicio del poder se desvía del In-sistir y se vuelca a la coacción del otro, se despliega una escala de grises que va desde la sofisticación institucional hasta la brutalidad delictiva:
1. El "Joder" Lícito e Institucionalizado (La Máscara del Deber)
Aquí nos encontramos con herramientas que originalmente nacen para equilibrar la sociedad, pero que son pervertidas como armas de demolición del sujeto.
El periodismo y la labor informativa: Diseñado para iluminar la verdad, con frecuencia se transforma en un tribunal de linchamiento público. No busca informar, sino vigilar, castigar y moldear la opinión según intereses fácticos. Es el uso de la palabra no para construir lazos, sino para destruir reputaciones y asfixiar la singularidad del individuo.
La burocracia y la norma: El laberinto de trámites, reglamentos y comités (tanto en el Estado como en las juntas vecinales) que, lejos de facilitar la vida, se utilizan deliberadamente para frenar iniciativas, desgastar al disidente y forzar la sumisión. Es el poder del "no se puede" como forma de control.
2. El "Joder" Gris o Para-legal (La Manipulación del Vínculo)
Es el terreno de la micro-política comunitaria y laboral, donde no se cometen crímenes tipificados, pero se destruye el tejido relacional.
El chisme, el aislamiento y la intriga: Instrumentos predilectos en comunidades y grupos. Se ejerce a través de la creación de bandos, la exclusión sutil de quien piensa distinto o la fiscalización de la vida privada del vecino. Es el rechazo absoluto a la soledad compartida; aquí la masa exige uniformidad y castiga al que galopa a su propio ritmo.
3. El "Joder" Ilícito y Criminal (La Fuerza Bruta)
En el extremo opuesto del espectro, donde las máscaras caen por completo y el vacío interior del opresor se manifiesta como pura pulsión destructiva.
Las mafias, la extorsión y el crimen organizado: Aquí ya no hay justificación moral ni narrativa institucional. Es el ejercicio del poder en su estado más primitivo y visceral: la sumisión del otro a través del miedo, la violencia física o el despojo material.
[Espectro del Poder de Coacción]
LÍCITO (Institucional) ───► GRIS (Social/Comunitario) ───► ILÍCITO (Criminal)
(Prensa/Burocracia) (Intriga/Exclusión) (Extorsión/Violencia)
La Lectura desde el Sujeto Orgánico
Lo común en todo este arco —desde el periodista que manipula hasta el criminal que extorsiona— es que todos operan bajo la lógica del parásito. Necesitan de la energía, el miedo o la reacción del otro para experimentar su propio "poder". Ninguno de ellos posee una consistencia interna; si les quitas el aparato institucional o el arma, quedan reducidos a la nada.
Por eso, ante la diversidad de estas manifestaciones, la ética del sujeto consiste en no dejarse formatear el campo del deseo. El "joder" público busca, ante todo, que el individuo abandone su propio proyecto, que se repliegue en el temor o que se vuelva tan cínico como sus opresores. Mantenerse en la Filofactura cotidiana —en esa obra hecha con rigor y autonomía— es el acto de contra-poder más radical que existe.
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