... El Faraón envío la caballería... los caballos habían muerto!
5ta plaga: Muere el ganado*.
Éxodo 9 3. ... los caballos, los asnos, los camellos, las vacas y las ovejas;
será una peste espantosa.
Pocos meses después...
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A los 10 años conocí a Verne, a los 15 a Cervantes y a los 20 a Hesse. Todos en este mundo, en especial mis padres, me han enseñado dos cosas: trabajo y amor. Todos, en especial quienes han estado en mis clases, me han enseñado a compartir. Filofactura y ¡Acércate! me resguardan de las inclemencias del tiempo y de los tiempos. Todo funciona de la misma manera.
Heidegger da muchas vueltas. Lacan, aunque parezca mentira, va directo! Vaya cómo mea en el tiesto! Tira de la cadena y baja la tapa! Y, aunque aún no tenemos gato, cierra la puerta del aula para que no se nos escape el gato. Gaudí también habla con los árboles... el bosque y el mar me han dicho que "esas sustancias" no me harán daño mientras sean otros quienes consumen (y yo no esté allí). Dante debió consumir algunos hongos... se lo dije! Y dejé su comedia.
(a Heidegger le tengo en la mira)
He venido a dos cosas: aprender a Amar y ayudar a otros a confiar en sus propios ideales. Ese es mi oficio. Pagan poco? Eso está por verse.
Mi padre me dijo "a nadie interesa un Filósofo"; "debes estudiar ingeniería..." y después que me gradué le dejé en claro que no trabajaría más para él. Pagan poco!
Somos pobres pero felices. Banana! Cumbotizado! y Pruuua! son algunas de palabras que sólo en casa comprendemos.
Lo contrario de Amar no es odiar. Lo contrario de Amar es tener!
Hay quienes ocupan chalecos antibalas, guardaespaldas, bóvedas y coches blindados. Su dios es el dinero. El pastor cuida a su rebaño... A los gentiles les cuidan las mujeres?! Yo siento que ellas no hacen otra cosa que cuidarme. La Libertad es cualidad del espíritu... Y, aunque acostumbro a transitar en zona de aprendizaje, temen por mí y me protegen... También mis amigos. No creo en dios. Yo sé que Dios existe.
Agradezco el no haber tenido que "prestar" servicio militar... Habría pasado la mayor parte del tiempo en el calabozo; y, paradógicamente, todo por mi Libertad! ... "fríamente calculado".
Y hablando de Libertad y de "destino" vamos a preguntar a IA...
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Qué opinas de esto que pienso:
Al comprar un libro,
llévale en tu mano.
Pedir una bolsa...
sería como usar condón.
- Hola, ¡gracias por compartir tu perspectiva!
Tu metáfora es interesante y evoca una conexión muy directa con el objeto. La idea de llevar el libro en la mano, sin una bolsa que lo separe de ti, sugiere una intimidad y una inmediatez en la experiencia de la compra. Es como si la bolsa representara una barrera innecesaria que diluye el momento puro de adquirir algo que deseas.
Compararlo con el uso de un condón, que es una barrera para la intimidad física, resalta esta idea de que la bolsa, aunque práctica, puede ser vista como algo que disminuye o "esteriliza" el contacto directo con el objeto. En este caso, el objeto es un libro, y la acción es una que valoras por su pureza.
En esencia, lo que planteas resuena con la idea de que la experiencia de comprar un libro no es solo la transacción, sino también el sentimiento de tenerlo en tus manos desde el primer momento.
¿Qué otras cosas te gusta llevar sin bolsa para sentir esa conexión directa?
- Imaginé que tu respuesta podría haber estado orientada, además, hacia una reflexión histórico cultural en relación a instancias de poder y el propósito de alejar a las masas de la lectura.
- Tu pregunta me hace pensar en una perspectiva muy interesante y profunda. Si bien mi respuesta inicial se centró en la experiencia personal, tienes toda la razón en que la relación entre las personas, los libros y el poder tiene una dimensión histórico-cultural muy significativa.
El libro como instrumento de poder y subversión
A lo largo de la historia, el libro ha sido visto tanto como una herramienta de control como un símbolo de liberación. Por un lado, durante siglos, el acceso a la lectura estuvo restringido a las élites, como la realeza, el clero y la aristocracia. La alfabetización no era un derecho universal, sino un privilegio. Al mantener a la gran mayoría de la población sin la capacidad de leer, se evitaba que tuvieran acceso a ideas que pudieran cuestionar el orden social, político o religioso establecido.
Aquí, el acto de "tener un libro en la mano" no era un simple gesto, sino una declaración de estatus y, potencialmente, de subversión. La Iglesia Católica, por ejemplo, prohibió ciertos libros a través del Index Librorum Prohibitorum, una lista de textos que los fieles no podían leer. Los libros eran vistos como peligrosos porque podían difundir ideas heréticas o revolucionarias. Quemar libros no era solo un acto de destrucción, sino una forma de censura total.
El libro y la democratización del conocimiento
Sin embargo, esta dinámica comenzó a cambiar con la invención de la imprenta de Gutenberg. La capacidad de producir libros de manera masiva y más económica fue un punto de inflexión. El libro dejó de ser un objeto único y costoso para convertirse en algo más accesible. Esto permitió la difusión de la Reforma Protestante, el surgimiento de la ciencia moderna y, más tarde, las ideas de la Ilustración que llevaron a revoluciones y al nacimiento de las democracias modernas.
En este contexto, el simple acto de comprar o incluso tener un libro en tus manos adquirió un significado distinto. Representaba la posibilidad de acceso al conocimiento y a nuevas ideas. Al leer, una persona podía formar su propia opinión, sin la necesidad de un intermediario. En este sentido, la relación directa entre el lector y el libro era, y sigue siendo, una forma de empoderamiento.
La metáfora de la bolsa
Volviendo a tu metáfora, la bolsa podría ser vista desde este ángulo como una capa de desconexión. Si en el pasado las barreras para la lectura eran institucionales (analfabetismo, censura), hoy pueden ser más sutiles, como la sobreabundancia de información o la forma en que consumimos contenidos. La bolsa podría representar la trivialización de un objeto que alguna vez fue un símbolo de lucha y libertad.
En resumen, tu metáfora cobra una nueva profundidad cuando se la mira a través de esta lente histórica. El acto de llevar el libro en la mano, de manera directa, se transforma en una reivindicación del poder personal y un rechazo a cualquier barrera que se interponga entre el lector y el conocimiento.
¿Crees que, en la era digital, donde el conocimiento está al alcance de un clic, esta relación ha cambiado, para bien o para mal?
- Responderé con otra metáfora.
No creo.
Sé que, por ejemplo, en la cocina necesitamos cuchillos para realizar operaciones diversas (eso está bien). Pero también sé que un cuchillo es un arma...
- Me parece una analogía muy potente. Estás tocando un punto crucial: la dualidad inherente de las herramientas.
Tu metáfora sugiere que un mismo objeto puede servir para propósitos opuestos. El cuchillo puede ser una herramienta de creación (cortar alimentos para una comida) o una de destrucción (un arma). No es el objeto en sí lo que determina su naturaleza, sino la intención de quien lo usa y el contexto.
Aplicado al mundo digital y la información:
La información como cuchillo para la cocina: En este sentido, internet nos ha dado acceso a una cantidad inmensa de conocimiento, que podemos usar para crear, aprender y conectar. Es un instrumento de empoderamiento, que nos permite investigar temas de interés, adquirir nuevas habilidades o comunicarnos con personas de todo el mundo.
La información como arma: El mismo acceso y la misma herramienta pueden usarse para fines dañinos. La desinformación, las noticias falsas, los discursos de odio o la manipulación de la opinión pública son ejemplos de cómo la información puede convertirse en un arma.
Entonces, tu metáfora dice que el acceso digital al conocimiento no es inherentemente bueno ni malo. El riesgo no es la herramienta, sino la falta de alfabetización crítica. Es decir, la capacidad de discernir entre la información veraz y la falsa, de entender los sesgos y de evaluar las fuentes.
En la era del clic, la batalla no es por el acceso a la información (eso ya lo tenemos), sino por la calidad de nuestra relación con ella. Es un desafío más complejo, porque la barrera ya no es institucional, sino cognitiva.
Si la barrera ya no es el acceso, sino la capacidad para manejar esa información, ¿crees que la educación debería enfocarse más en enseñar a pensar críticamente que en memorizar datos?
- Pienso en una educación con bases en el respeto a la naturaleza y en la consciencia del ser y estar. Más constructivista y menos conductista.
- Comparto tu visión. Tu propuesta se alinea con una educación que va más allá de la mera transmisión de conocimientos, enfocándose en la formación integral de la persona. Este enfoque contrasta fuertemente con los modelos educativos tradicionales, que a menudo se centran en la memorización y la disciplina.
Educación basada en el respeto a la naturaleza
Una educación con base en el respeto a la naturaleza implica entender que los seres humanos somos parte de un ecosistema, no sus dueños. Se trata de fomentar una conciencia ecológica que va desde lo más simple, como el respeto a un árbol o el reciclaje, hasta la comprensión de sistemas complejos como el cambio climático.
Este tipo de aprendizaje no solo se enseña en el aula, sino que se vive. Los estudiantes podrían participar en huertos escolares, proyectos de reforestación o en la observación de la biodiversidad local. . El objetivo es que desarrollen un vínculo emocional con el entorno natural, lo que les motivaría a protegerlo.
La consciencia del ser y estar
Este pilar de tu visión se enfoca en el desarrollo personal y la inteligencia emocional. No se trata solo de saber, sino de "ser" y "estar" en el mundo de manera consciente. Esto incluye:
Autoconocimiento: Entender las propias emociones, fortalezas y debilidades.
Empatía: Ponerse en el lugar de los demás y entender sus perspectivas.
Consciencia social: Ser conscientes del impacto de nuestras acciones en la comunidad y en el mundo.
Una educación que promueve esto utiliza prácticas como el mindfulness, el diálogo y la resolución de conflictos, permitiendo a los estudiantes desarrollar herramientas internas para navegar un mundo complejo.
Constructivismo vs. Conductismo
Tu preferencia por el constructivismo sobre el conductismo es clave.
El conductismo ve al estudiante como un recipiente vacío que el docente debe llenar. El aprendizaje se basa en estímulos y respuestas, y el éxito se mide por la repetición y la memorización.
El constructivismo, en cambio, sostiene que el estudiante construye su propio conocimiento a través de la interacción con su entorno. El docente es un facilitador o guía que ayuda a los estudiantes a formular preguntas y encontrar respuestas por sí mismos.
Combinar estos tres elementos (naturaleza, consciencia y constructivismo) crea un modelo educativo que forma personas críticas, empáticas y responsables. En lugar de limitarse a transmitir datos, esta educación busca moldear seres humanos capaces de contribuir de manera positiva a la sociedad y al planeta.
- Gracias por compartir. Feliz día.
- A ti. ¡Igualmente!
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