… la manera de lidiar con un problema no es evitarlo o ignorarlo, sino enfrentarlo y tratar de solverlo. Si lo mantienes en tu mente o en tu vida sin abordarlo, simplemente persiste. El acto de solver un problema es análogo a la acción de satisfacer una necesidad. Ambos requieren acción y respuesta para desaparecer. Un problema no se va por arte de magia, sino cuando ya no encuentra resistencia o combustible para persistir. Entonces, el problema "se aburre"; lo cual puede significar: 1. que ya se ha trabajado tanto en él que se agotó su relevancia. 2. que la necesidad subyacente ha sido completamente satisfecha. 3. que ha sido despojado de la energía emocional que lo alimentaba.
… acción y resolución son las únicas vías para la tranquilidad; la pasividad mantiene vivos los problemas. La gestión activa de las dificultades es un principio fundamental. “Si le retienes se queda”; advierte sobre el aplazamiento y/o la evasión… el problema se convierte en una sombra que te sigue hasta que decides enfrentarla.
“Las necesidades has de satisfacer” … mi propuesta es asumir una perspectiva a favor de la Sistematización del Propio Trabajo; análisis de necesidades, fijación de objetivos, análisis de alternativas, planificación y conducción operativa.
“Cuando un problema se aburre, se va” representa la paz que llega después de haber dedicado el esfuerzo necesario... El problema se aburre porque ya no tiene nada que exigirte; su trabajo está hecho, y has encontrado el camino; al ser responsable, proactivo y entusiasta.
A continuación, intentaré “explorar la versión lacaniana” … mucho más compleja que la gestión tradicional de problemas, abordar este asunto desde la perspectiva lacaniana nos saca del ámbito de la simple resolución práctica y nos conduce al mundo del deseo, la estructura psíquica, el lenguaje, y la cura analítica. En el psicoanálisis de Jacques Lacan, el problema personal o síntoma no es algo que simplemente se resuelve, sino una formación del inconsciente que tiene una verdad que revelar. [Lacan, en el seminario 5 (1957-1958), se enfoca en las formaciones del inconsciente como el sueño, el síntoma, el lapsus y el chiste, y cómo estos revelan la lógica del inconsciente a través de las metáforas y metonimias]
El Problema como Síntoma y Verdad
Para Lacan, un problema (un síntoma, una inhibición, una angustia) nunca es accidental o sin sentido. Es una formación de compromiso entre un deseo reprimido y la defensa contra ese deseo.
El Síntoma es un Mensaje: Lacan afirma que el síntoma es un significante que habla. Es una metáfora cifrada. El trabajo del análisis no es eliminar el síntoma, sino descifrar lo que está tratando de decir sobre la estructura del sujeto.
La Verdad del Sujeto: El “problema” contiene la verdad reprimida del sujeto en relación con su deseo. La cura analítica busca que el sujeto articule esa verdad a través del lenguaje (la palabra plena), lo cual implica reconocer y asumir su propia división.
La Dimensión del Otro y el Deseo
El problema personal se inscribe siempre en relación con el Otro (el gran Otro, la ley, la cultura, la madre).
El Deseo es Deseo del Otro: El problema surge a menudo de la dificultad para nombrar y sostener el propio deseo frente a las demandas y expectativas del Otro. El síntoma es el intento fallido de responder a lo que el Otro quiere de uno.
La Falta (Le Manque): Lacan sitúa la falta en el centro de la existencia humana. El sujeto está inherentemente incompleto (dividido). El “problema” es la forma en que intentamos llenar o ignorar esta falta. La cura no elimina la falta; enseña al sujeto a vivir con ella y a usarla como motor del deseo.
La Resolución (Travesía del Fantasma)
La resolución o la cura en Lacan no es la satisfacción del deseo o la desaparición del síntoma, sino un cambio de posición subjetiva del analizante.
Atravesar el Fantasma: El momento clave es la travesía del fantasma ($⋄a). El fantasma es la fórmula imaginaria que el sujeto usa para velar su propia división ($) y darle una consistencia al mundo. “Resolver” un problema a nivel lacaniano significa desnaturalizar el fantasma, entender que la solución imaginada era parte del problema.
El Final del Análisis: En el mejor de los casos, el análisis culmina con el sujeto asumiendo su castración (la imposibilidad de completitud total) y encontrando una nueva manera de relacionarse con el deseo. El síntoma (el problema) puede desaparecer o cambiar su significado y su peso en la vida del sujeto, porque su verdad ha sido articulada y asumida.
En resumen, bajo la óptica lacaniana, el problema no se aburre y se va simplemente. Se va solo cuando el sujeto ha dejado de darle alojamiento inconsciente al haber articulado su verdad en el campo del lenguaje y haber modificado su relación con el Deseo y el Otro.
Profundizar en el concepto del fantasma es esencial para entender por qué, desde la óptica lacaniana, un sujeto retiene o “se queda con su problema”.
El Fantasma: La Lente que Sostiene el Problema
En el esquema lacaniano, el fantasma (o fantasía fundamental) no es una simple ensoñación o un deseo pasajero, sino una fórmula psíquica que el sujeto inconscientemente construye para organizar su realidad. Es la matriz a través de la cual el sujeto se relaciona con el deseo y la falta.
El fantasma se escribe con la fórmula: $⋄a
$ (Sujeto Barrado): Representa al sujeto dividido o castrado (incompleto). Es la verdad de que el ser humano es inherentemente un ser de falta (le manque).
⋄ (Punto de Engarce/Relación): Indica la articulación o la relación dialéctica entre el sujeto y el objeto.
a (Objeto "a" u Objeto Causa del Deseo): Es el objeto perdido o faltante que causa el deseo (por ejemplo: la voz, la mirada, el seno). Este objeto nunca puede ser alcanzado, solo rodeado.
¿Cómo el Fantasma “Retiene” el
Problema?
El fantasma sirve como una respuesta imaginaria a la pregunta fundamental del sujeto: "¿Qué soy yo para el Otro?" o "¿Qué quiere el Otro de mí?"
Vela la División ($): El fantasma funciona como un velo que oculta la insoportable verdad de la propia falta y división. El sujeto se construye una escena imaginaria (el fantasma) donde se siente más o menos completo o, al menos, ubicado. El problema o el síntoma es, a menudo, el precio que paga por mantener este velo.
Da un Lugar al Deseo: Como el deseo es estructuralmente imposible de satisfacer, el fantasma le da un marco al deseo. El sujeto se instala en una escena donde sabe qué hacer o cómo sufrir para mantener su existencia cohesionada y “el problema se retiene, se queda”; porque le damos una función estructurante (el fantasma)
Ejemplo: Si el fantasma es “Soy el sufriente crónico que no merece amor”, el sujeto inconscientemente buscará relaciones que le confirmen “ese problema o sufrir”; porque esa escena, aunque dolorosa, es la única que le da una identidad coherente y un lugar en el mundo.
La Coherencia del Sufrimiento: El problema, sostenido por el fantasma, da una sensación de coherencia o estabilidad a la vida del sujeto. Romper con el problema (solucionarlo) implicaría romper con la fórmula fantasmática y enfrentarse al vacío y la división (la $), lo cual genera una angustia mucho mayor que la del propio síntoma. Por eso, el sujeto retiene inconscientemente el problema; es su anclaje psíquico.
La Travesía del Fantasma
Para Lacan, la cura analítica es la travesía del fantasma. No se trata de eliminar el síntoma superficial, sino de desnaturalizar la fórmula imaginaria que lo sostiene.
El sujeto pasa de actuar o vivir el fantasma a analizarlo y articularlo.
Cuando el fantasma ha sido “atravesado”, el sujeto ya no se identifica con la escena que lo definía. El problema se disuelve porque el anclaje psíquico que lo sostenía ha cedido. “El problema se va” (cuando su función ha sido revelada y disuelta); porque el sujeto ya no lo necesita para darle una estructura a su existencia. [Lacan, seminario 14 (1966-1967), La lógica del fantasma]
"Las necesidades has de satisfacer". Para Lacan, intentar satisfacer el deseo como si fuera una necesidad es precisamente la fuente de gran parte del malestar humano.
Necesidad vs. Demanda vs. Deseo
Lacan establece una triada conceptual que se desarrolla en los primeros momentos de la vida del sujeto en su relación con el Otro (típicamente, la madre o cuidador).
1. La Necesidad (Le Besoin)
Definición: Es de orden
biológico e instintivo. La necesidad es lo que se puede satisfacer
completamente a través de un objeto específico.
Objeto: Un objeto real y
tangible (comida, agua, calor, sueño).
Función: Cuando la necesidad
se presenta, puede ser cubierta. Una vez satisfecha, desaparece temporalmente.
Ejemplo: El bebé siente hambre (una necesidad). El seno o el biberón es el objeto que satisface esa necesidad.
2. La Demanda (La Demande)
Definición: Es la articulación
de la necesidad en el lenguaje. La demanda siempre se dirige al Otro.
Doble Carácter: a. Pide la satisfacción de una necesidad específica ("Quiero comida"). b. Pide, sobre todo, la presencia y el amor del Otro ("Quiero que me alimentes, es decir, que me ames").
Función: Al dirigirse al Otro,
la necesidad se transforma. Lo que se busca más allá del objeto es la prueba de
amor del Otro. El Otro, sin embargo, nunca puede dar una respuesta perfecta a
esta demanda de amor.
Resultado: Aunque la necesidad biológica se satisfaga (el bebé se llena), la demanda de amor (la parte incondicional) siempre queda insatisfecha.
3. El Deseo (Le Désir)
Definición: El deseo es el
residuo inasimilable que emerge de la falla de la demanda. Es lo que queda
cuando la necesidad ha sido satisfecha y la demanda de amor ha fallado. Es la
pura falta inherente al sujeto.
Objeto: Su objeto es el Objeto "a" (la causa del deseo), un objeto perdido y, por lo tanto, imposible de
alcanzar.
Función: El deseo no se puede satisfacer; sólo se puede sostener. Es un motor perpetuo que impulsa al sujeto a buscar, a crear y a moverse, precisamente porque nunca puede ser colmado.
El error humano radica en tratar el deseo (que es incolmable) como si fuera una necesidad (que es colmable). Cuando intentamos satisfacer el deseo siempre fallamos, y la búsqueda se reanuda, llevando al sujeto a un ciclo de frustración. La reflexión “las necesidades has de satisfacer” se aplica perfectamente a la necesidad biológica y a todo aquello relacionado con proyectos factibles, de construcción o producción, arquitectura y diseño, etcétera. Sin embargo, en referencia al deseo, Lacan diría que no se trata de satisfacerlo, sino de sostenerlo, de nombrarlo y de asumir la falta que lo funda. La solución no es colmar el vacío, sino cambiar la posición del sujeto frente a ese vacío. El problema (el síntoma) es el intento fallido del sujeto de encontrar un objeto que finalmente satisfaga su deseo. La “cura” llega cuando el sujeto acepta que no existe tal objeto, y se relaciona con el deseo como una búsqueda y no como una meta final.
La Castración
La castración es aquello que obliga el paso del sujeto de la inmediatez de la Necesidad al campo estructurado del Deseo, y es lo que introduce e impone la Ley en su vida. Desde la perspectiva lacaniana, la castración no se refiere principalmente a una mutilación física, sino a una castración simbólica. Es el momento crucial en el desarrollo psíquico (vinculado al Complejo de Edipo) donde el sujeto se confronta con una prohibición fundamental impuesta por el Nombre del Padre (la función paterna o la Ley).
El Ideal de la Plenitud
Inicialmente, el bebé vive en una relación de fusión imaginaria con la Madre (el Otro primordial), donde parece que todas sus necesidades son satisfechas inmediatamente y donde él es, para la Madre, el objeto que la “completa” (el falo imaginario). En este estadio, el sujeto intenta anular la falta.
La Intervención de la Ley
(Nombre del Padre)
La función paterna interviene como un tercero que viene a prohibir el acceso irrestricto a la Madre, es decir, prohíbe la satisfacción total y la fusión. Esta intervención es la castración simbólica. Fuerza al sujeto a desprenderse del objeto primordial ("a", que aquí es el falo imaginario para la Madre) y a aceptar que la plenitud es imposible.
La Aceptación de la Falta Estructural (el efecto de la castración es triple).
Aceptación de la Falta ($): El
sujeto se reconoce como dividido ($), como un ser al que le falta algo
esencial. Ya no puede ser el objeto que colma al Otro. Esta falta es
estructural y no se puede llenar con ningún objeto real.
Ingreso al Lenguaje: El sujeto
se ve forzado a buscar fuera de la díada original (madre-hijo) y a ingresar al
Orden Simbólico (el lenguaje y la cultura) para nombrar esa falta y sus
búsquedas.
Emergencia del Deseo: La castración es la condición para que emerja el Deseo. Al perder el objeto real de la satisfacción total (el falo imaginario), el sujeto queda lanzado a la búsqueda perpetua de un sustituto que, por definición, nunca lo llenará por completo. El Deseo es la búsqueda de aquello que se ha perdido irremediablemente.
El Tránsito de la Necesidad
al Deseo
La castración nos enseña que
el camino para el ser humano no es la satisfacción biológica (Necesidad), sino
la articulación de su falta en el lenguaje para sostener un Deseo que siempre
permanecerá insatisfecho. En este marco, "satisfacer las necesidades"
se logra a nivel biológico, pero no a nivel psíquico, donde el Deseo (el motor
de los "problemas") persistirá mientras el sujeto no asuma la Ley de
la falta. [Lacan, seminario 6 (1958-1959), El deseo y su interpretación]
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