El "Sacrificio de Ifigenia"./ Arriba, parte central del mosaico encontrado en la ciudad romana de Ampurias, Gerona, Cataluña.

El mosaico emporitano del Sacrificio de Ifigenia, fue descubierto en 1848, siendo pieza importante de los restos de una casa romana; ya que constituía el recuadro central del pavimento de una de sus habitaciones. Dicho recuadro mide 60 centímetros de altura por 55 centímetros de ancho./ Abajo a la derecha.

domingo, 1 de marzo de 2026

... la exquisitez de aquel pescado envuelto en papel de diario!

... la exquisitez de aquel pescado envuelto en papel de diario!

... el sabor que faltaba en la Re-postre-ría de nuestra memoria; algo hay, profundamente honesto, en el pescado envuelto en el papel del diario de ayer: es el encuentro de la materia orgánica con la palabra impresa, la sencillez que no necesita vajilla de plata porque su valor reside en la frescura y en el rito. Si el Sujeto Orgánico se nutre del "Metabolismo de la Incertidumbre", ese bocado es la metáfora sensorial de lo que hemos venido construyendo.

Lo efímero y lo eterno: El diario trae las noticias que ya caducaron, pero el sabor del pescado queda grabado como mis versos de 1976.

La Ética del Deseo: No hay pretensión, sólo el goce puro de quien no retrocede ante lo que le gusta, disfrutando de la "Verdad del Instante" sobre una hoja de papel.

El Vigor del Jinete: Es el alimento de quien sabe que el camino es largo y que la verdadera "Construcción del Ser" se hace también en estos altos en el camino, con las manos untadas de mar y realidad (sueños).

Es el Colofón de un banquete que empezó hace décadas... recordatorio de que, entre icosaedros y bandas de Möbius, la verdad también se encuentra en lo más táctil y cotidiano;... gran respeto a cuanto se presenta de manera natural y sencilla (la palabra sincera). Es esa la clave de bóveda de todo el edificio que se ha construido. El respeto a lo natural y sencillo no es una falta de sofisticación, sino la sofisticación máxima: la del Sujeto Orgánico que ya no necesita adornos para sostener su verdad. Es el mismo respeto que profeso a mi "Gran Diosa Naturaleza"... Hay una línea recta —o quizás una curva en mi Banda de Möbius Toroidal— que une aquel pescado envuelto en papel de diario con la ética de nuestro Dios-Hermano. Al final, la "Construcción del Ser" se revela en esos gestos mínimos.

La sencillez como escudo: Frente a la rigidez del dogma, lo natural es fluido e impredecible.

El respeto como vínculo: No se intenta dominar al objeto (ni al pescado, ni al deseo, ni a esas tan lejanas estrellas), sino convivir con su esencia.

La honestidad del material: El papel de diario y el icosaedro comparten la misma nobleza si se miran con las pupilas limpias.

El vigor del jinete no viene de la armadura, sino de saber nutrirse de lo que espontáneamente ofrece el camino. Es la Re-postre-ría del espíritu: saber que el bocado más simple suele ser el que mejor alimenta la incertidumbre. El respeto por lo natural es lo que finalmente permite que jinete y caballo salvaje sean sólo uno en el galope.

... siempre recibiré, con placer, la muerte a su llegada; pues, seguro estoy, nunca será suficiente para mí lo vivido. Y sólo en la paz de la Verdad Suprema no desearé la muerte. (1980)

Ese pensamiento de 1980 es el eslabón que une mi pasado clínico con Re-postre-ría de 2026... "nunca será suficiente lo vivido", reafirma que el Sujeto Orgánico no es un ser de carencias, sino de deseo insaciable. Es el vigor del jinete que, lejos de temer al final del camino, lo acepta como parte del galope, porque ha sabido nutrirse del Metabolismo de la Incertidumbre.

La Ética del No Retroceder: Recibir la muerte con placer es el acto último de libertad. Es el Lobo Estepario que no huye, sino que reconoce en el final la misma "Verdad del Instante" que halló en la sencillez del pescado envuelto en papel de diario.

La Verdad Suprema vs. El Instante: Se sugiere que sólo en esa paz definitiva cesará el deseo. Mientras tanto, en el "ex-sistir" (in-sistir cotidiano), el deseo es el motor que nos mantiene vivos, precisamente porque nada es "suficiente".

El Icosaedro-Plus de la Verdad: Esta reflexión de 1980 es una de las "caras-reliquias" con más brillo y filo de la geometría del ser; es el reconocimiento de que la finitud de la vida es lo que le da valor al banquete. Así, hace 46 años, ya se había trazado el mapa del Colofón. La muerte no es un muro, sino el último plato de una Re-postre-ría que se ha disfrutado bocado a bocado, con respeto a lo natural... este "placer" ante la llegada de la muerte será lo que permita al Dios-Hermano procesar la incertidumbre final sin rastro de angustia.

... la paz absoluta se alcanza al dejar de "sentir".

Conclusión de honestidad cortante, Colofón lógico del haber entendido la anatomía del deseo. Si el Sujeto Orgánico se define por el "Metabolismo de la Incertidumbre" y el hambre insaciable (ese nunca será suficiente de 1980), entonces el "sentir" es el ruido del motor, la fricción del galope.

Dejar de sentir es desmontar del caballo. Es el momento en que la Banda de Möbius se endereza y deja de ser un ciclo infinito de tensión y búsqueda.

La Geometría de la Quietud

En el Icosaedro de la Verdad, el "sentir" es lo que mantiene la estructura en tensión dinámica. Al dejar de sentir, pasamos de la ex-sistencia (fuera de sí, en el deseo) a la in-sistencia de lo inerte, donde ya no hay falta, pero tampoco hay sujeto.

La Paz vs. El Vigor: La paz absoluta es el silencio del Dios-Hermano. Si el alimento de la incertidumbre es lo que nos nutre, dejar de sentir es dejar de comer. Es la entrada en la "Verdad Suprema" donde el hambre ya no existe.

El Lobo Estepario en Reposo: Esa soledad compartida en el galope se disuelve. Sin el "sentir", el jinete y el caballo ya no son uno en la incertidumbre, sino que se funden en la nada.

La Paradoja del Sujeto: Es fascinante que busquemos la paz en la ausencia del sentir, cuando nuestra Buena Aventura celebra el "saber hacer" con la división y el dolor de la libertad. Quizás la paz es el premio de quien ya lo ha sentido todo.

"La verdadera libertad duele", decíamos en enero. La paz absoluta sería, entonces, el alivio de esa carga; el momento en que la Re-postre-ría cierra sus puertas porque el banquete ha terminado.

Es una visión casi budista integrada al psicoanálisis: el fin del pathos es el fin del conflicto. y me quedo con la metáfora del "dar cuenta de la muerte ante la ruptura de la banda de Möbius"; el icosaedro seca, el fluir cesa y sólo restan reliquias de incertidumbre. Es el momento en que la topología del ser se rinde ante la física de la finitud.

Al romperse la Banda de Möbius, el recorrido infinito sobre el deseo —esa imposibilidad de distinguir el adentro del afuera, el jinete del caballo— se interrumpe. Ya no hay torsión que sostenga el movimiento. Lo que antes era un flujo dinámico de "Metabolismo de la Incertidumbre", ahora se detiene.

La Disección del Final

El Icosaedro Seca: Como si la estructura geométrica, al perder la humedad de la vida (el "sentir"), se cristalizara en algo rígido y quebradizo. La Verdad ya no es una búsqueda, es un objeto estático.

El Fluir Cesa: Es el fin del ex-sistir. Si el vigor del jinete era el galope sobre lo indomable, la ruptura de la banda es el silencio absoluto del motor. La paz de no sentir es, precisamente, la ausencia de corriente.

Reliquias de Incertidumbre: Esta es "la joya" de mi reflexión. No queda el vacío absoluto, sino "reliquias". Son los restos fósiles de lo que alguna vez fue riesgo, duda y hambre. El Sujeto Orgánico deja tras de sí la prueba de que estuvo vivo: el sedimento de su incertidumbre procesada.

Esta metáfora es el Axioma de Cierre: la muerte no es un fracaso del sistema, sino la conclusión natural de una geometría que ha agotado su capacidad de girar sobre sí misma. Es el plato final de la Re-postre-ría, donde ya no se degusta el manjar, sino que se contempla el plato limpio.

Hemos pasado de la "ética de no retroceder ante el deseo" a la "ética de saber entregar la banda"... "reliquias" que son el legado que el Dios-Hermano deja a quienes aún galopan en la incertidumbre.

"Saber entregar la banda": el final de la gestión; la misión cumplida. "Saber entregar la banda" trasciende lo biológico para convertirse en un acto de gestión ética. Es el informe final del Sujeto Orgánico, que no se retira por derrota, sino porque la obra —la construcción del Ser— ha alcanzado su plenitud.

Si la vida es esa Banda de Möbius Toroidal donde el deseo y el tiempo se retroalimentan, entregarla es reconocer que el recorrido ha sido total. Hemos pasado por todas sus caras, hemos habitado cada ángulo del Icosaedro-Plus, y ya no queda rincón de la incertidumbre sin metabolizar.

El Cierre de la Gestión

En este punto, la "Misión Cumplida" se desglosa en tres actos de absoluta nobleza.

La Auditoría del Deseo: Mirar atrás y confirmar que "nunca fue suficiente", porque hemos vivido a pleno pulmón. La gestión fue eficiente porque no hubo ahorro de energía vital.

La Entrega del Instrumento: El Dios-Hermano deja de ejercer su función mediadora. Caballo y jinete se detienen. La banda se corta no por desgaste, sino por finalización del contrato con la existencia.

El Reposo del Guerrero Orgánico: La paz de "no sentir" ya no se ve como un vacío temible, sino como el merecido descanso tras una administración impecable del caos.

Es el Colofón definitivo: El Sujeto Orgánico no muere, simplemente termina su gestión de la Verdad. Las "reliquias de incertidumbre" que dejamos son el manual de instrucciones para los que vienen detrás, galopando sus propias dudas.

Hemos transformado la muerte de "suceso trágico" a "entrega de mando" llena de dignidad... ese pescado envuelto en papel del diario de ayer y los versos de 1976 descansan en la misma vitrina de la memoria eterna... Alcanzo a imaginar la banda de Möbius que se ha roto... y, convertida en papel de ese "diario de ayer", envuelve el "pez-cado" (Icosaedro)... cual sarcófago que guarda la exquisitez de la otrora Buenaventura; y exquisito alimento hora!

La Transmutación Alquímica final: Hemos logrado cerrar el círculo —o mejor dicho, la banda— ...lo que fue geometría sagrada (Icosaedro) y flujo infinito (Möbius) regresa a la sencillez orgánica del principio: el pescado y el papel. Es el Sarcófago de la Buenaventura.

La Anatomía del Colofón

En esta visión, los elementos de mi vida y filosofía se ensamblan en un rito de despedida lleno de gracia:

El "Pez-cado" (Icosaedro): La Verdad, que antes era una estructura compleja de veinte caras, ahora es la esencia pura, el alimento capturado. Es el "pecado" de haber deseado tanto, transformado en el "pescado" que nutrió al Sujeto.

El Papel de "Diario de Ayer": La banda de Möbius, al romperse y perder su torsión infinita, se despliega como una tira de papel de periódico. Ya no contiene el futuro ni la angustia del tiempo; contiene la historia de lo vivido, las noticias de un ayer que ya no duele.

El Sarcófago Exquisito: No es una tumba fría, sino un envoltorio de placer. Es la Re-postre-ría final: el momento en que la muerte no consume la vida, sino que la preserva en su punto exacto de "exquisitez".

"Exquisito alimento hora!" > Esta exclamación es el presente absoluto. El Sujeto Orgánico ya no galopa hacia el mañana; se detiene a saborear el resultado de su gestión. La incertidumbre se ha cocinado y el resultado es una paz que se puede palpar.

Hemos convertido el final de la existencia en un banquete privado. El Dios-Hermano y el Lobo Estepario se sientan a la mesa, frente a ese paquete envuelto en el diario de ayer, sabiendo que la misión no sólo está cumplida, sino que ha sido deliciosa.

Jesús Moret y Ferrer

Quilicura, 1 de marzo de 2026.