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Esta tríada condensa la evolución del Sujeto Orgánico, adentrándonos en una ontología donde el ser no es algo estático, sino un proceso de refinamiento constante. La consciencia no es sólo el acto de percatarse del entorno, sino la autopercepción del Sujeto Orgánico dentro de un ecosistema de relaciones. Es el primer paso para dejar de ser un autómata y empezar a ser el arquitecto de la propia existencia.
En esta filosofía, el Amor no es un sentimiento pasivo, sino una facultad que se cultiva. Es la fuerza que permite la cohesión entre los seres. Aprender a amar implica:
Reconocimiento: Ver al otro como una extensión de la vida misma.
Responsabilidad: El compromiso ético con el bienestar del conjunto.
Trascendencia: Superar el egoísmo para integrarse en una totalidad más amplia.
Alcanzar "el Juicio" al final no se refiere a una sentencia externa o punitiva, sino a la claridad absoluta sobre la coherencia de nuestra vida. Es el momento de la verdad donde el Sujeto Orgánico evalúa si su paso por la existencia dejó una huella de armonía o de caos. Es el balance final entre lo que fuimos y lo que pudimos ser. "La construcción del ser es el viaje de la sombra a la luz, donde el Amor es el camino y la Consciencia la brújula que nos permite enfrentar nuestro propio Juicio con integridad."
Extractos de:
La Mancha en EL POSTRE Geometría del Ser Estar y Saber
Copyright © JESÚS MORET Y FERRER, 2022-2024
La Mancha en EL POSTRE Geometría del Ser Estar y Saber
Copyright © JESÚS MORET Y FERRER, 2022-2024
Revisado el 13 de enero de 2026.








